El CAC, el Euro Stoxx y el DAX encadenan subidas tras el giro en los aranceles
La renta variable europea ha aprovechado una combinación poco habitual de buenas noticias. En la misma jornada en la que el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha decidido tumbar los aranceles globales impulsados por Donald Trump, los principales índices del Viejo Continente han cerrado en firme positivo. El CAC 40 avanzó un 1,32%, el Euro Stoxx 50 sumó un 1,16% y el DAX alemán se revalorizó un 0,94%, mientras el FTSE 100 británico ganó un 0,56%. A este impulso se sumó la mejora de los indicadores adelantados de actividad: repunte de la actividad empresarial en Reino Unido, subida del PMI compuesto de la Eurozona y mejora del sector privado alemán en febrero. El resultado es un cierre de semana con tono de tregua comercial y un mercado que empieza a descontar un escenario menos hostil para el comercio global. La cuestión es cuánto durará esta ventana de optimismo.
Un rebote bursátil con aroma a tregua comercial
La reacción de las Bolsas europeas tiene una lectura clara: los inversores celebran cualquier señal que reduzca la incertidumbre regulatoria sobre el comercio internacional. La decisión del Supremo de EEUU de anular los aranceles globales impuestos durante la Administración Trump elimina de golpe una de las mayores fuentes de tensión comercial de los últimos años. “Los mercados descuentan que el riesgo de guerra comercial total se ha reducido de forma significativa”, resumen en una gestora europea.
Este giro jurídico llega en un momento delicado, con la industria europea todavía ajustando márgenes tras el shock energético y la inflación. La eliminación de barreras permite proyectar una mejora de volúmenes y de visibilidad en las cadenas de suministro. No es casual que la subida haya sido más intensa en índices con fuerte peso industrial y exportador, como el CAC 40 y el DAX. La consecuencia inmediata es un cambio de sesgo hacia activos de riesgo, con entrada de flujos en renta variable y un cierto desplazamiento desde la deuda soberana de mayor calidad. Sin embargo, el mercado es consciente de que se trata de un avance legal que todavía puede encontrar resistencias políticas.
El fallo del Supremo que desmonta los aranceles globales
El elemento detonante de la sesión ha sido el fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que invalida el esquema de aranceles globales impulsado por Donald Trump bajo el paraguas de la seguridad nacional. Este régimen gravaba de forma indiscriminada importaciones clave de acero, aluminio y otros productos, afectando de lleno a exportadores europeos. La sentencia, de fuerte calado jurídico, limita la capacidad de la Casa Blanca para utilizar argumentos de emergencia nacional como atajo arancelario.
Bruselas y Londres han reaccionado con rapidez, subrayando que apuestan por “reforzar el diálogo y evitar una escalada de represalias”. En la práctica, la decisión abre la puerta a la retirada gradual de contramedidas europeas que llegaron a afectar a sectores tan simbólicos como el alimentario o el automovilístico. El diagnóstico en los despachos comunitarios es inequívoco: se trata de una oportunidad para recomponer puentes con Washington tras años de fricciones. Lo más relevante, sin embargo, es que este cambio llega cuando la UE se enfrenta al reto de competir simultáneamente con Estados Unidos y China en subsidios industriales y transición verde.
Los índices europeos reaccionan: París y Fráncfort al frente
La fotografía de cierre resulta elocuente. El CAC 40 francés escaló un 1,32%, impulsado por grandes industriales y valores ligados a la química y los gases industriales. El Euro Stoxx 50, referencia de la gran capitalización europea, avanzó un 1,16%, señal de un movimiento amplio y no concentrado en unos pocos valores. En Alemania, el DAX sumó un 0,94%, un rebote significativo en un mercado especialmente sensible a cualquier novedad sobre comercio exterior.
En Londres, el FTSE 100 se anotó un 0,56%, una subida más moderada pero relevante en un índice tradicionalmente lastrado por la fortaleza de la libra y la exposición a materias primas. El volumen negociado en algunos parqués se situó entre un 15% y un 20% por encima de la media de las últimas cuatro semanas, un detalle que los analistas interpretan como señal de convicción. El contraste con sesiones recientes, dominadas por la rotación defensiva hacia utilities y farmacéuticas, resulta demoledor: hoy los flujos han vuelto hacia sectores cíclicos, exportadores y consumo discrecional, los más castigados por la amenaza de aranceles.
Exportadoras y consumo, los grandes ganadores de la jornada
Los nombres propios de la sesión refuerzan la lectura de tregua comercial. Air Liquide repuntó un 4,61%, convirtiéndose en uno de los mejores valores tanto del CAC 40 como del Euro Stoxx. La compañía, con fuerte presencia internacional y contratos ligados a la industria y la energía, es vista como una de las beneficiarias directas de un entorno de comercio más fluido. En Alemania, Adidas avanzó un 2,22%, apoyada en la expectativa de mejora del consumo global y menores barreras de entrada en mercados clave.
En Londres, el mejor comportamiento fue para Diageo, con una subida del 3,9%, síntoma de que el mercado apuesta por una recuperación del consumo premium y de las exportaciones de bebidas a Estados Unidos y Asia. “El repricing de los valores expuestos al comercio internacional ha sido inmediato”, señalan en una firma de análisis. La consecuencia es clara: si el escenario de menor proteccionismo se consolida, la revalorización acumulada de este tipo de compañías podría superar el 10%-15% en los próximos meses, según estimaciones manejadas en el sector. El riesgo, no obstante, reside en que cualquier giro político o recurso legal reabra el frente arancelario.
PMIs al alza: señales de que el ciclo aguanta
La sesión también ha estado respaldada por una batería de datos macro mejores de lo previsto. En Reino Unido, la actividad empresarial mostró un avance en febrero, con un PMI de servicios acercándose de nuevo a la zona de expansión. En la Eurozona, el PMI compuesto repuntó por segundo mes consecutivo, reduciendo el temor a una recesión más profunda. Y en Alemania, el corazón industrial del bloque, los indicadores del sector privado apuntan a cierta estabilización tras un año de contracción.
Este hecho revela que, pese al endurecimiento monetario y la crisis energética de 2022-2023, el tejido empresarial europeo mantiene una capacidad notable para adaptarse. La mejora de los PMIs no implica un cambio de ciclo inmediato, pero sí sugiere que el fondo de la desaceleración podría haberse tocado en algunos sectores. La consecuencia para el mercado es doble: por un lado, mejora el beneficio esperado por acción para 2024-2025; por otro, se reduce la probabilidad de recortes de tipos agresivos a corto plazo, algo que algunos segmentos de la Bolsa podrían interpretar como freno.
Divisas en movimiento: euro y libra se fortalecen
El optimismo bursátil ha venido acompañado de movimientos en el mercado de divisas. El euro avanzó un 0,1% frente al dólar, hasta los 1,17796 dólares, mientras que la libra esterlina se apreció un 0,25%, para intercambiarse en torno a 1,34925 dólares. No son movimientos espectaculares, pero sí consistentes con un relato de menor aversión al riesgo y cierta mejora de las perspectivas de crecimiento en Europa.
Un euro y una libra algo más fuertes abaratan parte de la factura energética y de materias primas denominadas en dólares, pero a la vez suponen un pequeño freno adicional para las exportaciones. El equilibrio es delicado. “Mientras las divisas se muevan en rangos controlados, el mercado lo interpretará como un signo de normalización”, apuntan desde una mesa de divisas. El contraste con episodios recientes de fuerte volatilidad, en los que el dólar actuó como refugio casi exclusivo, pone en evidencia que el fallo del Supremo estadounidense se percibe como un factor de estabilidad relativa, al menos a corto plazo.
