Cinco valores de inteligencia artificial que siguen disparando al Nasdaq
Nvidia, Broadcom, AMD, Microsoft y Palantir concentran el nuevo impulso bursátil, aunque el mercado ya empieza a medir cuánto crecimiento queda por descontar.
La inteligencia artificial vuelve a ser el gran motor de Wall Street. El Nasdaq mantiene su pulso alcista apoyado en cinco nombres que han pasado de ser promesas tecnológicas a convertirse en la columna vertebral del nuevo ciclo inversor: Nvidia, Broadcom, AMD, Microsoft y Palantir.
El dato que explica la euforia es contundente: el mercado mundial de servidores alcanzó 122.600 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, con un crecimiento interanual del 30,4%, impulsado por la demanda de infraestructura para IA.
Nvidia, el termómetro real del boom
Nvidia sigue siendo el valor que mejor sintetiza la fiebre de la IA. La compañía cerró su ejercicio fiscal 2026 con ingresos de 215.900 millones de dólares, un 65% más, y un cuarto trimestre récord de 68.100 millones. Su división de centros de datos facturó 62.300 millones en ese trimestre, ya como núcleo absoluto del negocio.
El mercado lo sabe. Nvidia ronda una capitalización de 4,7 billones de dólares, una cifra que la convierte en algo más que una empresa de chips: es una infraestructura financiera global. Lo más relevante no es solo cuánto vende, sino quién depende de ella: grandes tecnológicas, laboratorios de IA, centros de datos y gobiernos que compiten por potencia de cálculo.
Broadcom, el rival silencioso
Broadcom ha pasado de ser un proveedor menos mediático a convertirse en uno de los grandes beneficiarios del gasto en chips personalizados. En su primer trimestre fiscal de 2026, la empresa comunicó 8.400 millones de dólares de ingresos en IA, con un crecimiento del 106% interanual, gracias a aceleradores a medida y redes para inteligencia artificial.
El contraste con Nvidia resulta revelador. Nvidia domina la GPU generalista; Broadcom avanza en el terreno de los ASIC personalizados, donde los gigantes tecnológicos buscan reducir costes y dependencia. Este hecho revela una segunda fase del ciclo: la IA ya no solo premia al proveedor dominante, sino también a quienes permiten optimizar la factura energética y el rendimiento por carga de trabajo.
AMD, la alternativa necesaria
AMD ocupa una posición incómoda pero estratégica: no lidera, pero es imprescindible. En un mercado en el que la demanda supera la oferta y los clientes buscan diversificar proveedores, la compañía se ha convertido en la alternativa natural para quienes no quieren depender exclusivamente de Nvidia.
Su cotización actual refleja esa expectativa: AMD se mueve por encima de los 520 dólares y supera los 860.000 millones de dólares de capitalización, con un PER elevado que anticipa fuerte crecimiento futuro. El riesgo es evidente: el precio ya descuenta una ejecución casi perfecta. Sin embargo, el diagnóstico bursátil es inequívoco: mientras la IA siga absorbiendo capacidad de centros de datos, AMD conservará una prima estratégica.
Microsoft, la IA integrada en la nube
Microsoft no es un fabricante puro de chips, pero sí uno de los grandes canales de monetización de la IA. Azure, Copilot y la integración de modelos generativos en herramientas empresariales han cambiado la lectura del grupo: ya no se valora solo como software, sino como plataforma completa de productividad, nube e inteligencia artificial.
Su capitalización ronda los 2,8 billones de dólares, con una valoración más moderada que la de muchos valores puramente especulativos del sector. Ahí reside su ventaja. Microsoft no necesita vender la promesa de la IA: puede incrustarla en millones de clientes existentes. La consecuencia es una monetización más lenta, pero también más resistente si el mercado empieza a penalizar las valoraciones extremas.
Palantir, el valor más explosivo y más vigilado
Palantir representa la parte más agresiva del ciclo: software de IA aplicado a defensa, administraciones y grandes corporaciones. La empresa elevó su previsión de ingresos para 2026 hasta una horquilla de 7.650-7.662 millones de dólares y situó su guía de crecimiento comercial en Estados Unidos por encima del 120%.
Sin embargo, el entusiasmo convive con una advertencia clara. Palantir cotiza con múltiplos exigentes, un PER superior a 120 veces, y una volatilidad que puede castigar cualquier decepción. Es el valor que mejor captura la narrativa de la IA operativa, pero también el que más depende de que esa narrativa se traduzca en contratos recurrentes y márgenes sostenibles.
El riesgo que nadie quiere ver
El boom no está construido sobre humo, pero sí sobre expectativas muy exigentes. La inversión en servidores acelerados, GPU, redes y memoria ha abierto un ciclo industrial comparable al despliegue de internet a finales de los noventa. La diferencia es que ahora los ingresos ya existen, aunque no siempre en la proporción que justifican las valoraciones.
La clave estará en los próximos trimestres: si las grandes tecnológicas mantienen el capex, el Nasdaq seguirá encontrando combustible en estos cinco valores. Si aparece fatiga inversora, retrasos en pedidos o presión sobre márgenes, la corrección puede ser brusca. La IA sigue disparando al Nasdaq, pero el mercado empieza a exigir algo más que promesas: quiere beneficios, contratos y retorno real del capital invertido.