Gabriel Montalto

Gabriel Montalto: un corralito en el oro y 5 millones de bitcoins en jaque

Gabriel Montalto expone un posible 'corralito' en el oro ante la desconexión del mercado físico y de papel, al tiempo que alerta sobre los riesgos que la computación cuántica implica para la seguridad de Bitcoin. Un análisis profundo de la situación actual de metales preciosos y criptomonedas en medio de un panorama con altas volatilidades y perspectivas técnicas relevantes.

Gráfico ilustrativo del precio del oro con una línea que indica resistencia en 5,120 dólares y una representación visual del logo de Bitcoin, en alusión al riesgo cuántico sobre las criptomonedas.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Gabriel Montalto: un corralito en el oro y 5 millones de bitcoins en jaque

El mercado global de activos está entrando en una fase que muchos expertos califican de “histórica y potencialmente explosiva”. El oro supera ya los 4.900 dólares la onza, con una estructura de mercado en la que el oro de papel multiplica varias veces al físico disponible, mientras algunos analistas, como Gabriel Montalto, hablan abiertamente de un posible corralito en el metal. Al mismo tiempo, la computación cuántica abre un flanco de riesgo inédito sobre Bitcoin, donde unos 5 millones de BTC podrían quedar vulnerables a ataques criptográficos, reduciendo de facto la oferta a 16 millones de monedas. El resultado es un doble frente: metales preciosos bajo tensión extrema y criptomonedas expuestas a un salto tecnológico que aún no controlan. La gran cuestión para los gestores es evidente: ¿quién liderará el refugio del futuro cuando ambos pilares tiemblan a la vez?

Un mercado al borde de un punto de inflexión

Los analistas coinciden en que el escenario actual combina dos riesgos normalmente separados: estrés de liquidez en los metales y riesgo tecnológico extremo en los criptoactivos. La subida del oro hasta la zona de 4.900–5.000 dólares no responde solo a la clásica búsqueda de refugio, sino a una dinámica técnica en la que las posiciones en corto sufren una presión creciente de garantías. Según Montalto, el movimiento recuerda a episodios como The Big Short, donde la desconexión entre derivados y subyacente terminó en una capitulación forzada.

Al mismo tiempo, Bitcoin se enfrenta a una amenaza que no procede del ciclo económico, sino de la computación cuántica. Los expertos consultados alertan de que los avances en este campo pueden dejar obsoletos los actuales esquemas de seguridad de la red, especialmente en direcciones antiguas y claves no rotadas. “Pocas veces el mercado ha planteado un examen simultáneo tan duro a dos activos considerados refugio alternativo”, resume el diagnóstico de los analistas.

El fantasma del corralito en el oro

La hipótesis de un corralito en el oro se articula en torno a una idea central: no hay metal físico suficiente para respaldar todo el oro de papel que circula. Con el precio coqueteando con los 4.900 dólares y algunos modelos técnicos marcando una resistencia crítica en los 5.120 dólares, las casas de análisis advierten de que cualquier episodio de ventas forzadas podría destapar la fragilidad del sistema.

Montalto pone el foco en la exigencia de márgenes cada vez más altos para mantener posiciones cortas. A medida que el precio sube, los vendedores en descubierto deben aportar más garantías, drenando liquidez del sistema. “Si esa tensión se vuelve insostenible, la respuesta típica del mercado es la liquidación masiva de posiciones y, en casos extremos, la restricción de retiradas de metal físico”, explican los desks de materias primas. En ese escenario, los inversores podrían descubrir que sus títulos representan un derecho teórico, no necesariamente un lingote disponible. La palabra corralito vuelve así al vocabulario financiero, esta vez aplicada al refugio por excelencia.

Oro físico vs oro de papel: una brecha que se ensancha

La diferencia entre oro físico y oro de papel está en el centro de las advertencias de los analistas. Por un lado, el metal tangible —lingotes, monedas, custodias asignadas— está limitado por la producción minera anual, estimada en torno a 3.500 toneladas y por unas reservas oficiales relativamente estables. Por otro, el mercado de derivados, ETF y contratos a futuro ha crecido hasta mover volúmenes que, en algunos días, equivalen a 10 o 15 veces la producción anual.

Este desajuste implica que muchos inversores no tienen realmente oro, sino promesas de entrega. Mientras todo el mundo quiera liquidar en efectivo, el sistema funciona. El problema llega cuando una parte significativa del mercado exige entrega física simultánea. “Ese es el punto donde el oro de papel puede comportarse como un banco sin reservas suficientes; la forma elegante de gestionar la crisis es limitar retiradas y sustituir metal por dinero”, explican varias casas de análisis. El riesgo no es solo de precio, sino de confianza en la infraestructura: un episodio de restricciones podría reordenar la preferencia de los inversores por custodias directas y vehículos menos apalancados.

Platino: la locomotora oculta del rally metálico

Mientras los focos se concentran en el oro, los analistas técnicos señalan al platino como la verdadera locomotora del rally de metales preciosos. Los gráficos que manejan los traders muestran un avance del platino por encima de los máximos de los últimos 3–4 años, con repuntes superiores al 30% interanual, impulsado por la demanda industrial y una oferta más rígida.

Su uso en automoción, química fina y tecnologías verdes mantiene una presión estructural sobre la demanda, mientras que la producción se concentra en pocos países y es vulnerable a disrupciones laborales y energéticas. “Ignorar el platino en este contexto puede suponer dejar fuera una parte crucial del movimiento de reflación en metales”, insisten los estrategas. Para los minoristas, el mensaje es claro: centrar todas las miradas en el oro puede ocultar oportunidades —y riesgos— en otros metales que, como el platino, combinan narrativa de refugio parcial con fundamentos de ciclo industrial.

La amenaza cuántica que planea sobre Bitcoin

En el lado digital del mercado, la alerta se llama computación cuántica. Según el análisis difundido por Montalto, alrededor de 5 millones de bitcoins —casi una cuarta parte del suministro máximo de 21 millones— podrían ser vulnerables a futuros ataques cuánticos, especialmente aquellos vinculados a direcciones antiguas y claves públicas expuestas.

Los expertos en ciberseguridad financiera explican que los ordenadores cuánticos de próxima generación podrían, en teoría, romper los algoritmos criptográficos actuales en plazos infinitamente más cortos que los sistemas clásicos. “El escenario más prudente sería la ‘quema’ efectiva de esas monedas vulnerables, considerándolas irrecuperables o inseguras”, señalan algunos informes. En ese caso, el suministro útil de Bitcoin se reduciría de facto a unos 16 millones de unidades. El impacto sería ambiguo: menos oferta tiende a ser alcista para el precio, pero una duda seria sobre la resistencia criptográfica de la red puede comprometer la confianza que sostiene todo el experimento.

El mapa técnico de BTC: de los 80.000 a los 140.000 dólares

Pese a estas amenazas, el análisis técnico que acompaña a las advertencias de Montalto mantiene un sesgo alcista a medio plazo. El mapa de precios que manejan los traders sitúa un soporte crítico en la zona de los 80.000 dólares, nivel a partir del cual se considera que la estructura de tendencia seguiría intacta. Mientras ese suelo no se pierda de forma clara y prolongada, los modelos apuntan a un objetivo potencial en torno a los 140.000 dólares por BTC, lo que supondría una revalorización de casi el 75% desde la zona de soporte.

Los analistas subrayan que estas proyecciones se apoyan en patrones clásicos: rupturas de máximos históricos, ciclos de halving y la entrada progresiva de capital institucional. Sin embargo, advierten de que la volatilidad implícita se mantiene en niveles elevados y de que cualquier noticia relacionada con avances cuánticos o con ataques a grandes billeteras podría invalidar los escenarios en cuestión de horas. “El mercado de Bitcoin ofrece un patrón que invita al optimismo, pero sobre una base técnica cada vez más exigente”, resumen los informes.

Wall Street, correcciones latentes y el papel de las altcoins

El telón de fondo para oro y Bitcoin lo aporta un Wall Street que empieza a mostrar señales de agotamiento. Algunos estrategas alertan de que índices como el S&P 500 y el Nasdaq podrían enfrentar correcciones del 7% al 10% si se combinan un repunte de la volatilidad y un cambio de discurso de la Reserva Federal. En ese contexto, los activos alternativos vuelven a ganar protagonismo como posibles refugios… pero ahora bajo sospecha.

Dentro del universo cripto, los analistas técnicos señalan que proyectos como NEO, MANA y SANT presentan estructuras gráficas que podrían anticipar tramos alcistas de doble dígito si el flujo hacia activos de riesgo se mantiene. Se trata de movimientos más especulativos, pero que atraen a inversores dispuestos a asumir riesgo adicional para diversificar dentro de la propia criptoesfera.

En los gráficos que acompañan estos análisis —con el oro chocando contra la resistencia de los 5.120 dólares y el logotipo de Bitcoin asociado al riesgo cuántico— se condensa la paradoja del momento: metales y criptoactivos compiten por el papel de refugio en uno de los periodos más inciertos para ambos.

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