El Euríbor roza el 2,25% y da un respiro hoy 27 de enero de 2026
El Euríbor a 12 meses entra en la recta final de enero con una imagen de relativa calma. El último dato disponible, correspondiente al 27 de enero de 2026, sitúa el índice en el 2,249%, mientras que la media provisional del mes se queda en el 2,247%, según los registros diarios. Cifras que consolidan un escenario de tipos moderados, muy lejos de los picos cercanos al 4% que se vivieron en 2023, y que suponen un respiro para los más de cuatro millones de hogares con hipoteca variable en España.
Sin embargo, el alivio no significa punto final. El Euríbor se mueve en dientes de sierra, alternando ligeros repuntes y descensos en un contexto en el que el mercado sigue pendiente de los próximos movimientos del Banco Central Europeo (BCE). La clave no es solo dónde está hoy el índice, sino qué está descontando sobre la trayectoria futura de los tipos oficiales.
El diagnóstico, de momento, es claro: el Euríbor se ha estabilizado, pero todavía no ha firmado la paz con los hipotecados.
| Fecha | Día | Euríbor (%) | Tendencia |
|---|---|---|---|
| 01/01/2026 | Jueves | — | Festivo |
| 02/01/2026 | Viernes | 2,245 | ▲ Sube |
| 05/01/2026 | Lunes | 2,255 | ▲ Sube |
| 06/01/2026 | Martes | 2,261 | ▲ Sube |
| 07/01/2026 | Miércoles | 2,259 | ▼ Baja |
| 08/01/2026 | Jueves | 2,247 | ▼ Baja |
| 09/01/2026 | Viernes | 2,251 | ▲ Sube |
| 12/01/2026 | Lunes | 2,249 | ▼ Baja |
| 13/01/2026 | Martes | 2,250 | ▲ Sube |
| 14/01/2026 | Miércoles | 2,251 | ▲ Sube |
| 15/01/2026 | Jueves | 2,253 | ▲ Sube |
| 16/01/2026 | Viernes | 2,248 | ▼ Baja |
| 19/01/2026 | Lunes | 2,259 | ▲ Sube |
| 20/01/2026 | Martes | 2,236 | ▼ Baja |
| 21/01/2026 | Miércoles | 2,228 | ▼ Baja |
| 22/01/2026 | Jueves | 2,216 | ▼ Baja |
| 23/01/2026 | Viernes | 2,243 | ▲ Sube |
| 26/01/2026 | Lunes | 2,247 | ▲ Sube |
| 27/01/2026 | Martes | 2,249 | ▲ Sube |
| Media de enero 2026 | 2,247% | Media mensual provisional | |
Un enero de calma tras dos años de sobresaltos
El arranque de 2026 contrasta con la montaña rusa vivida en los dos últimos ejercicios. Las subidas agresivas del BCE llevaron al Euríbor desde el entorno del 0% a rozar el 4% en poco más de un año, disparando las cuotas de las hipotecas variables y tensionando al límite la capacidad de pago de miles de familias.
En este contexto, ver al índice moverse en una horquilla estrecha alrededor del 2,25% tiene un efecto casi psicológico: transmite la sensación de que el peor tramo de la crisis de tipos ya ha pasado. Entre el 2 de enero, con un Euríbor en el 2,245%, y el 27 de enero, con el 2,249%, el indicador ha coqueteado constantemente con ese nivel sin romperlo de forma sostenida.
Este hecho revela un cambio de régimen. El mercado ha pasado de preguntarse cuánto subirían los tipos a debatir cuánto tiempo se mantendrán en niveles relativamente altos antes de descender de forma más clara. Para los hogares, la diferencia es sustancial: el escenario ya no es el de un encarecimiento continuo, sino el de un plateau que podría preceder a un descenso gradual.
La media del 2,247% y lo que supone para las hipotecas
La media de enero, en el 2,247%, es hoy el dato que vigilan bancos y familias. Es la cifra que se utilizará como referencia para las revisiones de muchas hipotecas a tipo variable que se actualizan con periodicidad anual o semestral.
Para quienes revisen ahora tras hacerlo por última vez en pleno pico de 2023, el cambio es significativo. Si entonces el Euríbor se situaba en torno al 3,7%-3,9%, la caída cercana a un punto y medio se traduce en rebajas mensuales que pueden superar los 70-90 euros en una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años.
Sin embargo, el contraste con los años de tipos cero sigue siendo demoledor. Respecto a 2021, cuando el Euríbor se movía en negativo, la cuota mensual continúa siendo entre 150 y 200 euros más alta para ese mismo préstamo. Es decir, el alivio llega, pero no devuelve a las familias al punto de partida anterior a la crisis inflacionaria.
La consecuencia es clara: el índice ha dejado atrás el modo emergencia, pero mantiene a los hogares en un terreno de esfuerzo financiero elevado, especialmente en un contexto de salarios que crecen mucho más despacio.
Los datos diarios: dientes de sierra sin giro brusco
El calendario de enero muestra un Euríbor sin grandes sobresaltos, pero lejos de ser plano. Tras el festivo del día 1, el índice arrancó el año en el 2,245% el día 2. En la primera semana laboral completa se movió entre el 2,247% y el 2,261%, encadenando pequeñas subidas y bajadas que dibujan la típica curva de volatilidad contenida.
La tendencia se repite en las semanas siguientes. El día 13 marcó un 2,250%, el 20 bajó hasta el 2,236%, uno de los mínimos del mes, y el 22 llegó a tocar el 2,216%, antes de rebotar al 2,243% el 23. En la última semana disponible, el índice ha vuelto al entorno del 2,25%, con datos de 2,247% el día 26 y 2,249% el día 27.
Este comportamiento en zigzag responde a la forma en que el mercado de dinero incorpora, día a día, las expectativas sobre inflación, crecimiento y tipos oficiales. No hay un movimiento direccional claro, pero sí un consenso provisional: mientras el BCE no envíe señales más contundentes de futuros recortes, el Euríbor tiene pocos incentivos para abandonar la zona del 2%-2,5%.
Qué está descontando el Euríbor del BCE
Detrás de cada décima del Euríbor hay una lectura de lo que el mercado cree que hará el Banco Central Europeo en los próximos meses. La estabilidad relativa en torno al 2,25% sugiere que los inversores manejan un escenario de tipos oficiales altos durante más tiempo, pero con el ciclo de subidas ya completamente cerrado.
En términos prácticos, el Euríbor está incorporando la idea de recortes graduales a lo largo de la segunda mitad de 2026, más ligados a la moderación de la inflación que a una recesión profunda. Si el BCE se muestra más agresivo en sus bajadas, el índice podría acelerar su descenso; si, por el contrario, decide prolongar la pausa por miedo a un rebrote de precios, el Euríbor podría enquistarse en el entorno actual durante varios trimestres.
Lo más grave, desde la perspectiva de los hogares, es que la normalización no implica volver al mundo anterior de dinero casi gratis. Incluso con recortes, los tipos medios que se barajan para la próxima década se sitúan claramente por encima del 1,5%, de modo que las hipotecas firmadas en los años de Euríbor negativo fueron, en realidad, una anomalía histórica difícil de repetir.
Comparación con los máximos de 2023 y el ajuste en cuotas
La fotografía actual solo se entiende si se la compara con el punto más tenso del ciclo. En 2023, el Euríbor llegó a rozar el 4%, encareciendo en más de 300 euros al mes una hipoteca media firmada durante la década anterior. Ese shock obligó a muchas familias a renegociar condiciones, alargar plazos o pasar a tipo fijo, mientras el Gobierno aprobaba medidas para aliviar a los deudores más vulnerables.
Con un Euríbor en el entorno del 2,25%, el ajuste respecto a esos máximos es evidente, pero no uniforme. Quienes han podido cambiar a tipo fijo en el entorno del 2,5%-3% disfrutan hoy de una estabilidad que se percibe como un seguro frente a futuras sorpresas. En cambio, los que se han mantenido en variable siguen expuestos a los vaivenes del índice, aunque la presión sea menor.
Este hecho revela una clara fractura generacional y temporal: los hipotecados de la etapa 2012-2018 han soportado mejor el golpe que los que firmaron en los años de Euríbor negativo y precios inmobiliarios al alza. Para estos últimos, incluso un Euríbor “moderado” como el actual implica cuotas exigentes sobre niveles de deuda muy elevados.
Riesgos aún sobre la mesa para los hipotecados
La aparente calma del Euríbor no debe confundirse con ausencia de riesgo. La economía europea sigue navegando entre el estancamiento y el crecimiento débil, con una inflación que, aunque en retroceso, no ha regresado de forma estable al objetivo del 2%. Cualquier sobresalto en los precios de la energía, en los salarios o en las cadenas de suministro podría retrasar los recortes de tipos y mantener el índice alto durante más tiempo.
Además, la elevada deuda pública y privada limita el margen de maniobra de gobiernos y bancos centrales. Un error de cálculo —ya sea bajando demasiado pronto o demasiado tarde— podría reavivar la volatilidad en los mercados de tipos. Para un hogar medio, un movimiento de medio punto en el Euríbor puede suponer entre 40 y 60 euros adicionales al mes.
La consecuencia es clara: aunque enero ofrece un respiro, no estamos ante un punto final, sino ante una tregua. Los próximos meses serán decisivos para saber si el Euríbor inicia un descenso firme o se queda atrapado en una meseta incómoda que consolide un nuevo nivel estructural de esfuerzo hipotecario.
Los escenarios que manejan hoy los analistas se reparten en tres grandes bloques. El más benigno apunta a un descenso gradual hasta la zona del 1,8%-2% a finales de año, apoyado en una inflación controlada y un crecimiento algo más dinámico. Un segundo escenario, que muchos consideran el más probable, prevé un Euríbor moviéndose en torno al 2,2%-2,5% durante buena parte de 2026, con pequeños dientes de sierra pero sin grandes giros.
El tercer escenario, menos deseable, pasa por un repunte de la inflación o un shock geopolítico que obligue al BCE a mantener tipos altos durante más tiempo o incluso a endurecerlos de nuevo. En ese caso, el Euríbor podría volver a coquetear con el 3%, reabriendo un episodio de tensión para las familias y para el mercado inmobiliario.
Para los hipotecados, la lección es doble: prudencia en las decisiones de endeudamiento y atención a las condiciones de revisión. En un entorno donde el Euríbor ya no se mueve en terreno negativo, la gestión del riesgo de tipo de interés se convierte en una pieza central de cualquier planificación financiera doméstica.