El IBEX pierde un 0,94% este viernes y se descuelga de Europa

La bolsa española firma su peor semana desde el susto por Groenlandia mientras el DAX logra salvar el saldo positivo y las aerolíneas pagan la factura del petróleo caro
IBEX 35
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El IBEX 35 cerró este viernes con una caída del 0,67%, hasta los 17.564 puntos, y volvió a quedar a la cola de Europa en una jornada de digestión macro y resaca geopolítica tras la semana de Groenlandia y los aranceles de Trump. En el cómputo de los últimos cinco días, el selectivo español pierde en torno al 0,94%, incapaz de seguir siquiera el tímido +0,1% del DAX alemán, el único gran índice europeo que esquivó el rojo.
El cuadro se completa con un S&P 500 encaminado a su primer retroceso semanal consecutivo desde junio, pese a que la confianza del consumidor en Estados Unidos ha tocado máximos de cinco meses. El mensaje de fondo es nítido: los mercados han aguantado el desplome de Intel, el ruido de los aranceles y el shock de Groenlandia, pero la fatiga empieza a notarse, y España vuelve a ser uno de los eslabones más débiles.
En casa, los inversores han castigado especialmente a IAG, Mapfre y Acerinox, mientras que Solaria, Amadeus y Telefónica se han convertido en los pocos refugios de un día dominado por la rotación hacia valores defensivos y renovables. Todo ello con la mirada ya puesta en la próxima reunión de la Fed y en la cumbre sobre Ucrania en Arabia Saudí.

Ibex 35 2026-01-23 at 19.21.41
Ibex 35 2026-01-23 at 19.21.41

Un cierre semanal en rojo para la Bolsa española

La sesión dejó al IBEX 35 en los 17.564 puntos, tras caer un 0,67% en el día y acumular un retroceso cercano al 0,94% en la semana. El contraste con el resto de Europa fue evidente: el DAX logró avanzar alrededor de un 0,1% en el periodo, convirtiéndose en el único gran índice que esquivó las pérdidas, mientras otros selectivos continentales cedían menos que el español.

El arranque de la jornada ya anticipaba un tono débil: a las 08:11 GMT, el IBEX caía 51,5 puntos (-0,29%) hasta los 17.611,9, mientras el FTSE Eurofirst 300 apenas se dejaba un 0,02%. La apertura marcó el patrón del día: ventas moderadas, sin pánico, pero persistentes, que fueron consolidándose a medida que se conocían más referencias macro y se digería el comportamiento de Wall Street.

En el acumulado del año, el selectivo español sigue en positivo, pero la brecha respecto a plazas como Frankfurt o París se ensancha. Para los gestores, el mensaje es claro: en semanas con sobresaltos geopolíticos y tecnológicas en el punto de mira, el mercado prefiere índices menos dependientes de cíclicos, turismo y banca doméstica.

Del susto por Groenlandia a la fatiga del mercado

El telón de fondo de la semana ha sido la secuencia amenaza–marcha atrás de Donald Trump en torno a Groenlandia. Primero, el anuncio de posibles aranceles a la Unión Europea vinculado al pulso por el territorio danés agitó las bolsas y disparó la volatilidad. Después, la retirada de las amenazas y el descarte del uso de la fuerza devolvieron el tono a los mercados.

Sin embargo, la recuperación ha sido incompleta. Aunque los principales índices han logrado recomponer buena parte del terreno perdido el martes, el episodio ha dejado huella en varias mesas de operaciones, especialmente en el norte de Europa, donde algunos inversores institucionales han comenzado a revisar su exposición a activos estadounidenses ante el riesgo de que el arma arancelaria vuelva a la escena en cualquier momento.

Para el IBEX, muy sensible al riesgo político y regulatorio, el resultado ha sido una semana en la que cualquier intento de rebote se ha encontrado con ventas de oportunidad, dejando al selectivo español en la parte baja del pelotón europeo precisamente en la “semana Groenlandia”.

Wall Street manda señales mixtas: confianza alta, S&P cansado

En Estados Unidos, la referencia más positiva llegó desde la confianza del consumidor, que alcanzó su nivel más alto en cinco meses, reforzando la idea de que el consumo privado sigue siendo un pilar sólido de la economía norteamericana.

Sin embargo, el S&P 500 se encamina a su primer retroceso semanal consecutivo desde junio, una señal de fatiga en unos índices que encadenan varios años con subidas de doble dígito. A ello se suma que los futuros sobre tipos de interés reflejan una probabilidad superior al 95% de que la Federal Reserve mantenga intacto el coste del dinero en su próxima reunión, con la inflación aún por encima del objetivo y pocos incentivos para moverse a corto plazo.

Wall Street se mueve, por tanto, en un patrón de “esperar y ver”: datos macro razonables, bancos centrales prudentes y unas valoraciones que dejan menos margen para sorpresas negativas. Desde Madrid, ese contexto se traduce en un apoyo limitado; suficiente para evitar ventas masivas, pero no para impulsar al IBEX al mismo ritmo que otros índices con mayor peso de tecnológicas y defensivas globales.

Intel se desangra, Nvidia toma el relevo: el espejo tecnológico

En el plano corporativo, uno de los nombres propios de la jornada fue Intel, que llegó a desplomarse hasta un 15% tras publicar unas previsiones de negocio que decepcionaron al mercado. El castigo refleja la sensibilidad extrema a cualquier señal de enfriamiento en el ciclo de semiconductores y se suma a la percepción de que parte del hardware tradicional afronta un periodo de transición compleja frente al empuje de la IA y la nube.

En el extremo contrario, Nvidia se anotó fuertes subidas después de que China autorizara a sus empresas tecnológicas a realizar pedidos del chip H200, un gesto leído como un signo de distensión parcial en la guerra tecnológica. El efecto combinado es un refuerzo de la narrativa de concentración: una parte del sector tecnológico sufre, mientras otra, ligada directamente a la IA de alto rendimiento, sigue capitalizando expectativas.

Para el mercado español, con un peso limitado de grandes tecnológicas puras, estos movimientos llegan sobre todo vía ETF globales y rotaciones sectoriales, que favorecen a compañías como Amadeus, presente en índices internacionales y beneficiada indirectamente de la mejora de sentimiento hacia el software y los servicios digitales.

IAG, Mapfre y Acerinox: los grandes damnificados del IBEX

En el IBEX, el castigo se concentró en valores cíclicos y expuestos a la volatilidad de materias primas. Mapfre retrocedió alrededor de un 2,4%, mientras Acerinox se dejó cerca de un 2,38% y IAG encajó un golpe del 2,3%, liderando las caídas del selectivo.

En el caso de IAG, el movimiento se entiende a la luz de un Brent disparado un 2,5%, que encarece de forma inmediata la factura de combustible para las aerolíneas. A ello se suma la incertidumbre sobre la demanda de viajes en un entorno de tipos altos y enfriamiento progresivo del ciclo. No es casualidad que el sector de viajes y turismo haya sido uno de los más golpeados en Europa durante la sesión.

Mapfre, por su parte, sufre la combinación de curvas de tipos menos favorables, volatilidad en los mercados y un entorno en el que cualquier duda sobre siniestralidad o rentabilidad de carteras se traduce en ventas rápidas. Para Acerinox, la presión viene del lado de los metales y de la percepción de que la desaceleración industrial en Europa y el pulso comercial global pueden lastrar márgenes en los próximos trimestres.

En el mercado continuo, valores como Meliá Hotels también acusaron el golpe, con caídas cercanas al 2%, reforzando la idea de que el día no fue amable con los sectores más ligados a ocio, turismo y ciclo.

Solaria, Amadeus y Telefónica: las pocas alegrías del parqué

No todo fueron caídas. En la parte alta del cuadro, Solaria se disparó en torno al 3,3%, encabezando las subidas del IBEX. El valor se benefició del renovado interés por las energías renovables, en un contexto de precios de la energía volátiles y de búsqueda de historias de crecimiento vinculadas a la transición verde.

Amadeus sumó alrededor de un 2,12%, apoyada en su perfil de proveedor tecnológico global y menos en la pura exposición al ciclo de viajes, mientras Telefónica avanzó cerca de un 1,91%, consolidándose como mejor gran valor del día. La operadora se ve favorecida por su carácter defensivo, su política de dividendos y las expectativas de que los movimientos corporativos y regulatorios continúen revalorizando el sector.

En la apertura, además, el LSEG Spain Price Return mostraba a Amper (+1,51%), Talgo (+1,18%) y Prosegur (+1,06%) como los mejores del momento, reflejo de un interés puntual por small caps industriales y de servicios, aunque parte de esas ganancias se moderaron a lo largo de la sesión.

En el lado energético, Repsol logró avanzar alrededor de un 0,7%, apoyada precisamente en la subida del crudo, cerrando la jornada como uno de los pocos nombres del IBEX que aprovecharon el repunte del petróleo.

Banca a dos velocidades en plena pausa de la Fed

El sector financiero ofreció una fotografía de dos velocidades. Entre los grandes bancos, Santander corrigió en torno a un 1,45% y BBVA cayó aproximadamente un 1,12%, mientras en la apertura ya mostraban descensos más suaves del 0,55% y el 0,33%, respectivamente.

En cambio, entidades más centradas en mercado doméstico como Caixabank (+0,38%), Bankinter (+0,21%) y Unicaja (+0,14%) lograron eludir las ventas. El patrón se repite: la banca con mayor exposición a riesgo regulatorio y político internacional acusa más los sobresaltos geopolíticos y la incertidumbre sobre la política comercial de Estados Unidos, mientras las entidades centradas en negocio minorista y corporativo en España muestran un comportamiento algo más resiliente.

La expectativa de que la Fed mantenga tipos sin cambios en la próxima reunión y la percepción de que el BCE también se moverá con extrema cautela dejan a la banca en una zona intermedia: márgenes todavía razonables, pero menos viento de cola por el lado de nuevos incrementos del tipo de referencia.

Ucrania, Arabia Saudí y el petróleo: los otros focos que vigila el mercado

Más allá de la macro y las empresas, el foco geopolítico mira hacia Arabia Saudí, donde arranca una reunión a tres bandas entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos. Analistas de varios bancos, entre ellos Bankinter, señalaban que “hay cierto optimismo con respecto a un posible acuerdo de paz, pero lo más probable es que no tengamos noticias hasta el fin de semana”.

Cualquier avance, aunque sea parcial, en el frente ucraniano tendría implicaciones directas para energía, divisas y activos refugio. Un estancamiento o un nuevo bloqueo, en cambio, reforzaría el atractivo del oro, la plata y determinados productores de materias primas.

El repunte del Brent (+2,5%) añade otra capa a la ecuación: si los precios del crudo mantienen la senda alcista, el debate sobre la inflación y la capacidad de los bancos centrales para recortar tipos en la segunda mitad del año se complicará, afectando de forma desigual a sectores como aerolíneas, turismo, transporte y químicas.

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