Nvidia gana 58.300 millones y relega a Apple en Wall Street
El furor por la IA convierte a Nvidia en el termómetro del Nasdaq, mientras Apple vuelve a sonar a gigante maduro.
Nvidia acaba de presentar unas cuentas que rozan lo inverosímil: 58.321 millones de dólares de beneficio neto en un solo trimestre. Con ingresos de 81.615 millones y un margen bruto del 74,9%, la compañía ha logrado lo que pocos: que medio mercado se mueva a su ritmo. Apple, en cambio, sigue batiendo récords… pero su relato ya no manda. El contraste está desplazando flujos, narrativas y pesos en los índices. Y eso, en Wall Street, suele ser el inicio de un cambio más profundo.
Los números que reescriben el tablero
El trimestre fiscal cerrado el 26 de abril deja a Nvidia en una liga propia. 81.615 millones de dólares de ingresos (un +85% interanual) y un beneficio neto de 58.321 millones (un +211%), con un BPA diluido GAAP de 2,39 dólares. La clave está donde está el dinero: el negocio de centros de datos aportó 75.200 millones, un +92%.
En su comunicado, Jensen Huang lo resumió con una frase de manual de ciclo: “The buildout of AI factories — the largest infrastructure expansion in human history — is accelerating at extraordinary speed”. El mercado, que no perdona ni los récords, mira ya la siguiente cifra: guía de ingresos de 91.000 millones (±2%) para el próximo trimestre.
La fiebre de la IA se convierte en índice
Lo más grave —para bien o para mal— no es solo que Nvidia crezca; es que su tamaño ha convertido ese crecimiento en un evento macro. Con una capitalización en torno a 5,47 billones de dólares, cada variación se filtra en el precio del mercado entero. La propia mecánica lo delata: en un ETF que replica el Nasdaq-100, Nvidia pesa alrededor del 8,97%, por delante de Apple (7,26%).
Ese nivel de concentración explica por qué, en jornadas de tracción tecnológica, el Nasdaq puede avanzar a golpe de dos o tres nombres: el índice llegó a subir un 1,3% en una sesión reciente impulsada por grandes valores, con Nvidia entre los contribuyentes destacados. La consecuencia es clara: la IA ya no es “tema”; es palanca de índice.
Apple: récords que ya no dictan tendencia
Apple no está en crisis: está en otra fase. Cerró su segundo trimestre fiscal (marzo) con 111.184 millones de dólares de ventas y un beneficio neto de 29.578 millones, un +19% interanual. Incluso el iPhone firmó 56.994 millones en ingresos, y Servicios aportó 30.976 millones, sosteniendo el motor recurrente.
Pero el mercado no compara salud, compara aceleración. Nvidia gana en un trimestre casi el doble que Apple, y crece a un ritmo que Apple, por pura madurez de base instalada, difícilmente puede replicar. En capitalización, la diferencia también pesa: Apple ronda los 4,45 billones, por debajo de Nvidia. El resultado es psicológico y financiero: Apple sigue siendo refugio de calidad; Nvidia, el nuevo termostato del entusiasmo.
El capital vuelve al accionista, pero el mercado exige velocidad
Ambas compañías están recomprando acciones, aunque con lecturas distintas. Nvidia devolvió unos 20.000 millones a los accionistas en el trimestre y amplió su autorización de recompra en 80.000 millones, además de elevar el dividendo trimestral de 0,01 a 0,25 dólares. Apple, por su parte, autorizó un programa adicional de recompra de 100.000 millones y mantiene un dividendo de 0,27 dólares por acción.
Sin embargo, la Bolsa no está pagando “retorno” en abstracto. Está pagando capacidad de capturar el ciclo de inversión en IA. El diagnóstico es inequívoco: en 2026, recomprar ayuda; crecer decide.
Concentración y riesgo: el eco de otros finales de ciclo
Cuando un valor se convierte en sinónimo de mercado, el riesgo deja de ser contable y pasa a ser estructural. El propio mercado de derivados lo reconoce: los operadores llegaron a descontar un movimiento del 6,5% tras resultados, y se señalaba que Nvidia representa alrededor del 8% del S&P 500. A la vez, el peso de los semiconductores en el índice ronda ya el 19%, según análisis citados por grandes bancos.
Aquí es donde aparece la comparación histórica incómoda: en la burbuja puntocom, la promesa tecnológica era real… y aun así hubo sobreprecio, concentración y correcciones abruptas. La diferencia hoy es que Nvidia enseña caja, márgenes y demanda. La similitud: el mercado vuelve a depender de un puñado de nombres para explicar el conjunto.
China, restricciones y el talón geopolítico del crecimiento
La otra variable que amenaza con convertir el milagro en susto no está en el balance, sino en el mapa. Nvidia reconoce en su guía algo que el mercado suele pasar por alto en días de euforia: no asume ingresos de “Data Center compute” procedentes de China en el próximo trimestre. En paralelo, el desglose revela que la compañía ya monetiza también la “fontanería” de la IA: redes de centros de datos con 14.800 millones de ingresos (un +199% interanual) y cómputo con 60.400 millones.
Este hecho revela un cambio de era: ya no se discute si habrá IA, sino quién controla la infraestructura. Y en esa partida, las decisiones regulatorias pueden valer más que un trimestre récord.