¿Qué está pasando en las bolsas? Esta mañana desplome del Kospi en Corea del Sur, Dow Jones sube 537 puntos pese al pánico tecnológico

Wall Street cierra dividida tras el desplome del KOSPI: el petróleo concede una tregua y los inversores esperan un mensaje de Warsh que difícilmente incluirá una bajada inmediata de tipos.
The New York Stock Exchange building seen on Wall Street in the Financial District in downtown Manhattan, New York City.
The New York Stock Exchange building seen on Wall Street in the Financial District in downtown Manhattan, New York City.

El Dow Jones cerró la sesión con una subida de 537,24 puntos, mientras el mercado tecnológico continuó sufriendo por las dudas sobre la rentabilidad de la inteligencia artificial.
El índice industrial avanzó un 1,03%, hasta los 52.747,32 puntos, después de una jornada marcada por el desplome histórico de la Bolsa surcoreana.
El S&P 500 ganó apenas un 0,21% y el Nasdaq retrocedió un 0,22%.
No hubo, por tanto, un rebote generalizado, sino una rotación agresiva desde los semiconductores hacia compañías defensivas.
Como advierte José Vizner, agosto comienza sin permitir al inversor «parpadear». Y la amenaza iraní sigue pendiente.

Un cierre completamente partido

Wall Street evitó el contagio total de Asia, pero terminó mostrando dos mercados opuestos. El Dow Jones se benefició de las subidas de Coca-Cola, Sherwin-Williams, IBM y otras compañías alejadas del epicentro especulativo de la inteligencia artificial.

El S&P 500 cerró en 7.428,78 puntos, tras sumar 15,60, mientras el Nasdaq terminó en 24.876,91, con un descenso de 55,17 puntos. El dinero no salió por completo de la Bolsa: cambió de dirección. Los inversores vendieron fabricantes de chips y buscaron empresas con beneficios visibles, generación de caja y valoraciones más razonables.

Corea entra en caída libre

La alarma comenzó en Seúl. El KOSPI perdió alrededor de un 10,8%, hasta los 6.023,66 puntos, y activó mecanismos automáticos de interrupción por la violencia de las ventas. Samsung Electronics cayó un 13,4% y SK Hynix se dejó un 14,7%.

El índice surcoreano está extraordinariamente concentrado en los fabricantes de memorias. Esa dependencia, que impulsó sus ganancias durante el auge de la IA, se ha convertido ahora en su principal debilidad. Cuando los inversores cuestionan el gasto de los centros de datos o el poder de fijación de precios de los chips, toda la Bolsa coreana tiembla.

La IA pierde su blindaje

El detonante no es el fracaso de la inteligencia artificial, sino el temor a que sus expectativas económicas hayan avanzado mucho más rápido que sus beneficios. El mercado empieza a preguntarse quién pagará las gigantescas inversiones en centros de datos y cuánto tardarán en generar retornos.

También pesa el progreso de China en equipos para fabricar semiconductores. Una mayor autonomía tecnológica china reduciría el mercado potencial de algunos proveedores estadounidenses, japoneses y surcoreanos. El índice de semiconductores de Filadelfia llegó a caer cerca de un 6%, mientras el Nasdaq 100 entraba momentáneamente en zona de corrección.

El petróleo concede oxígeno

La otra gran fuerza de la sesión fue el crudo. El Brent cayó un 4,8%, hasta 84,09 dólares, y el West Texas retrocedió un 4,1%, hasta 79,26 dólares. Las expectativas de nuevas conversaciones sobre Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz redujeron temporalmente la prima geopolítica.

La caída beneficia a aerolíneas, fabricantes, compañías de consumo y hogares. También reduce las presiones inflacionistas y relaja los rendimientos de la deuda. Sin el retroceso del petróleo, la venta tecnológica probablemente habría contaminado con mayor intensidad al resto de Wall Street.

Warsh no promete bajadas

Los inversores esperan este 29 de julio la decisión de la Reserva Federal y la rueda de prensa de su presidente, Kevin Warsh. Sin embargo, interpretar la subida del Dow como una apuesta inequívoca por recortes de tipos resulta arriesgado.

El mercado concede una probabilidad muy reducida a una bajada inmediata y considera más probable que la Fed mantenga el rango actual del 3,50%-3,75%. Incluso existe debate sobre una posible subida preventiva por la inflación subyacente. Warsh ha reducido, además, las orientaciones anticipadas del banco central, haciendo menos previsible cada reunión.

Agosto sin margen para errores

El cierre del Dow demuestra que la Bolsa puede subir mientras uno de sus sectores más importantes se desploma. Sherwin-Williams avanzó alrededor de un 8% después de superar las previsiones de ingresos, mientras Coca-Cola se benefició de unos resultados y perspectivas mejores de lo esperado.

El contraste resulta demoledor: Corea vive una liquidación tecnológica, el Dow se aproxima a los 53.000 puntos y el Nasdaq continúa deteriorándose. No es tranquilidad. Es una redistribución extremadamente rápida del capital.

La tregua del petróleo puede desaparecer con la misma velocidad con la que llegó. Una ruptura de las negociaciones, otro ataque contra infraestructuras energéticas o nuevas restricciones en Ormuz devolverían el Brent hacia los 100 dólares y complicarían cualquier relajación monetaria.  Wall Street ha comprado tiempo, no estabilidad. El mensaje de Warsh decidirá el próximo movimiento de los bonos; los resultados tecnológicos medirán la credibilidad de la IA; e Irán conservará la capacidad de alterar ambos cálculos. Agosto no comienza con un mercado alcista o bajista, sino con varios mercados enfrentados dentro de la misma sesión.

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