SPX, Dow Jones, Nasdaq e Ibex suben mientras Trump se queda el crudo venezolano

La Casa Blanca diseña un protectorado energético sobre Venezuela mientras los índices estadounidenses siguen en máximos y Asia entra en una nueva guerra de tierras raras
EP_PETRÓLEO
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El mundo amanece con noticias de guerra, petróleo y operaciones encubiertas, pero las pantallas de mercado siguen en verde.
Donald Trump ha anunciado que el liderazgo interino de Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de crudo “bajo su control directo”, en un esquema que roza el protectorado energético.
En Caracas, Delcy Rodríguez responde que “solo Dios decide su destino” y niega que ningún agente externo gobierne el país, mientras miles de personas protestan por la captura de Nicolás Maduro.
En paralelo, Marco Rubio blanquea el interés de Washington por Groenlandia como una compra negociada, no una invasión, y Reino Unido y Francia firman su compromiso para desplegar tropas en Ucrania tras un alto el fuego.
Para completar el cuadro, China ha suspendido exportaciones clave de tierras raras a Japón, abriendo un nuevo frente comercial en Asia.
Y, pese a todo, el SPX cotiza en 6.944,82 puntos (+0,62 %), el NDX suma un 0,94 % y el Ibex 35 avanza un 0,19 %, con el VIX en apenas 14,74 puntos y el dólar estable en 98,54.

Datos de las 7:35 hora de Europa central.
Datos de las 7:35 hora de Europa central.

Un mercado que sube con el ruido geopolítico de fondo

Los datos de primera hora dibujan un mercado más confiado de lo que sugiere el mapa de riesgos.
El SPX se sitúa en 6.944,82 puntos, con una subida del 0,62 %, mientras el Nasdaq 100 alcanza los 25.639,71 puntos (+0,94 %) y el Ibex 35 avanza hasta 17.647,09 (+0,19 %).
El índice del dólar (DXY) se mantiene prácticamente plano en 98,54 (-0,06 %) y el VIX cae un 1,14 %, hasta 14,74, niveles coherentes con una volatilidad contenida.

El comportamiento de los activos de riesgo contrasta con la corrección en materias primas y criptoactivos: el Brent retrocede un 0,71 % hasta 59,88 dólares, el WTI baja un 1,21 % hasta 56,27, el oro cede un 1,01 % (4.449,65 dólares la onza) y Bitcoin corrige un 1,04 %, hasta 92.771 dólares.
Este hecho revela que los inversores están rotando desde refugios tácticos hacia renta variable, convencidos de que, por ahora, las grandes potencias mantendrán el control del tablero.
El riesgo es evidente: el mercado está descontando que todas las crisis se gestionarán de forma quirúrgica, sin shock sistémico, una premisa que puede resultar excesivamente optimista.

Los 50 millones de barriles que consolidan el protectorado sobre Venezuela

El anuncio de Trump es contundente. Según el presidente, el liderazgo interino de Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de crudo “de alta calidad y sancionado” a Estados Unidos, que serán vendidos a precio de mercado, pero con los ingresos bajo su control directo.
El plan prevé que el petróleo viaje en buques de almacenamiento hacia puertos estadounidenses, con el secretario de Energía, Chris Wright, al frente de la operación.

Más allá de la retórica de ayuda al pueblo venezolano, el diseño es claro: Washington administra el flujo de crudo y el dinero, decidiendo cómo y cuándo se liberan recursos para Caracas.
En la práctica, se trata de una tutela energética y financiera que garantiza a Estados Unidos varios objetivos:

  • Asegurar suministro adicional de crudo por decenas de millones de barriles en un entorno de precios aún contenidos.

  • Controlar la caja de un país que ha coqueteado con alternativas al dólar.

  • Y enviar un mensaje a otros productores: quien desafía la arquitectura del petrodólar se expone a este tipo de “acuerdos” bajo presión militar y judicial.

La consecuencia es clara: Venezuela pasa de Estado soberano a laboratorio de un nuevo modelo de intervención económica, en el que la legitimidad se justifica a posteriori con el argumento de “beneficiar a ambos pueblos”.

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Delcy Rodríguez se envuelve en la fe ante la amenaza de Trump

La respuesta de Delcy Rodríguez mezcla desafío, fe y necesidad de sostener el relato interno. Tras las advertencias de Trump, que ha dejado caer que podría sufrir un destino “más severo” que Maduro si no coopera, la presidenta encargada replicó que “nadie decidirá su destino excepto Dios”.

El mensaje cumple una triple función. Hacia dentro, refuerza su imagen de líder resistente, conectando con una base chavista acostumbrada a leer la política en clave casi épica. Hacia fuera, intenta marcar distancia respecto a la tutela estadounidense, al afirmar que ningún “agente externo” gobierna Venezuela, en un momento en que parte de la población protesta por el arresto de Maduro y su esposa.

Sin embargo, la realidad operativa es otra:

  • Trump decide el ritmo de los envíos de crudo y el desbloqueo de recursos.

  • El Ejército venezolano calcula sus movimientos en función de las garantías, o amenazas, que lleguen desde Washington.

  • Y la comunidad internacional abre canales con la nueva cúpula, pero siempre con la vista puesta en cuál será la posición de Estados Unidos.

Este hecho revela que, pese a la retórica espiritual, el margen de maniobra de Delcy Rodríguez es extremadamente limitado. Su reto será evitar el colapso interno sin romper con el único actor capaz de aflojar el lazo económico: la propia Casa Blanca.

@DRodriguez_en en X
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Groenlandia: la “compra” imposible que vuelve a la agenda

Mientras tanto, Marco Rubio ha tenido que explicar en el Capitolio otra obsesión de Trump: Groenlandia. En una sesión privada con líderes del Congreso, el secretario de Estado aseguró que las amenazas sobre la isla buscaban forzar una negociación de compra y no preparaban una invasión.

El matiz es importante, pero no tranquilizador. Estados Unidos lleva años subrayando la importancia estratégica de Groenlandia, tanto por sus recursos minerales como por su posición en el Ártico, y se niega a descartar opciones militares de forma explícita.
Para Europa, el mensaje es inquietante: uno de sus territorios formales —bajo soberanía danesa— figura en el radar de adquisiciones de la Casa Blanca, en un momento en que el Ártico se perfila como nueva autopista marítima y almacén de materias primas críticas.

El contraste con la situación venezolana es evidente, pero el patrón se repite: cuando confluyen recursos estratégicos y ventaja militar, la interpretación clásica de la soberanía se vuelve flexible.
La pregunta ya no es si Trump “bromea” con comprar Groenlandia, sino qué precio político y económico está dispuesto a pagar, y a hacer pagar, para incrementar su presencia en la zona.

Reino Unido y Francia se adelantan en Ucrania

En el frente europeo, el anuncio del primer ministro británico Keir Starmer añade otra capa a la reconfiguración de alianzas. Londres y París han firmado una declaración de intenciones para desplegar fuerzas en Ucrania tras un eventual alto el fuego con Rusia.
El plan incluye la creación de centros militares permanentes en territorio ucraniano, apoyo a la verificación del cese de hostilidades liderada por Estados Unidos, suministro de armamento a largo plazo y asistencia ante futuros ataques rusos.

Este movimiento consolida a Reino Unido y Francia como punta de lanza militar europea, al tiempo que reconoce de facto que la seguridad de Ucrania no se limitará a garantías diplomáticas.
Para Moscú, la lectura es obvia: incluso en un escenario de paz formal, la OTAN se acercaría un paso más a sus fronteras, aunque no bajo la etiqueta oficial de ampliación.
Para los mercados, sin embargo, lo relevante es que se perfila un marco estable de apoyo occidental a Kiev, lo que reduce el riesgo de escalada inmediata, pero normaliza un gasto militar elevado y prolongado en el tiempo.

China SPLASH / DOMINICK KURNIAWANSURYAPUTRA​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​
China SPLASH / DOMINICK KURNIAWANSURYAPUTRA​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

China corta tierras raras a Japón: la nueva guerra de suministros

En Asia, el foco se desplaza a una guerra menos visible, pero igual de estratégica: la de las tierras raras. Pekín ha anunciado controles a las exportaciones de artículos de doble uso con potencial militar, lo que afecta a más del 40 % de las importaciones japonesas procedentes de China en este segmento.

La medida llega en un contexto de tensiones crecientes por Taiwán y se percibe en Tokio como un aviso directo. Las tierras raras son críticas para baterías, electrónica avanzada y equipamiento militar, por lo que cualquier interrupción prolongada golpea la base industrial japonesa.
Los primeros efectos ya se ven en Bolsa: caídas en fabricantes nipones dependientes de estos insumos y subidas en compañías de tierras raras, que anticipan mayores precios y posible escasez.

Los analistas calculan que tres meses de controles podrían restar alrededor de un 0,11 % al PIB japonés, una cifra modesta en apariencia, pero significativa si se prolonga y si se suma a otros shocks de oferta.
Este hecho revela que China está dispuesta a utilizar el comercio de componentes estratégicos como palanca geopolítica, del mismo modo que Europa y EEUU han utilizado las sanciones tecnológicas contra Pekín.

Japón desacelera y la agenda macro se complica

En paralelo, los datos internos de Japón muestran señales tempranas de desaceleración en los servicios. El índice de actividad de Jibun Bank se sitúa en 51,6 puntos, por encima del umbral de 50 que marca expansión, pero por debajo del 52,5 registrado en noviembre.
La lectura de S&P Global apunta a una demanda que se modera, con empresas que dudan entre repercutir costes al cliente o sacrificar márgenes para mantener competitividad.

La jornada viene además cargada de referencias en Europa y Estados Unidos:

  • Ventas minoristas en Alemania y confianza del consumidor en Francia, clave para medir la fortaleza del consumo en la eurozona.

  • Tasa de desempleo alemana, junto con el IPC de Italia y de la propia eurozona, que marcarán el tono del BCE.

  • En EEUU, solicitudes de hipotecas MBA, empleo ADP, ofertas de empleo JOLTS, PMI de servicios ISM y inventarios de crudo de la EIA, un bloque de datos que puede mover tanto tipos como petróleo.

Este calendario llega con los índices en máximos, el VIX en mínimos relativos y el dólar estable, un cóctel perfecto para sorpresas de volatilidad si alguna cifra rompe el relato del “aterrizaje suave” que hoy compran los mercados.

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