Equinix y el fondo canadiense compran atNorth por 4.000 millones
La fiebre por la infraestructura digital da un nuevo salto en el norte de Europa. Equinix y el fondo de pensiones canadiense CPP Investments han pactado la compra de atNorth por unos 4.000 millones de dólares, según el acuerdo anunciado este viernes. La transacción, que se articula a través de la venta del operador nórdico por parte de Partners Group, otorga un 60% del capital a CPP y deja en manos de Equinix el 40% restante, en un formato de socio industrial y financiero. El grupo estadounidense calcula que la adquisición será inmediatamente acreedora en términos de beneficio por acción (AFFO), una señal de que los flujos de caja de atNorth ya se consideran maduros. Al otro lado de la mesa, el comprador se queda con un activo singular: ocho centros de datos operativos, varios proyectos en desarrollo en Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia y 1 GW de potencia garantizada para soportar cargas de trabajo de alta densidad en la era de la inteligencia artificial.
El desembarco conjunto de CPP Investments y Equinix en atNorth no es una operación aislada, sino el último síntoma de una carrera global por asegurarse infraestructura de cómputo en ubicaciones climática y energéticamente ventajosas. Solo en 2025, la inversión mundial en centros de datos alcanzó un récord de 61.000 millones de dólares, impulsada casi en exclusiva por la demanda de infraestructuras para inteligencia artificial, según un informe reciente de S&P Global.
El diagnóstico es inequívoco: el centro de datos se ha convertido en el nuevo “pico y pala” de la economía digital, un activo intensivo en capital pero con ingresos recurrentes y alta visibilidad a largo plazo. La consecuencia es clara: fondos de pensiones, gestoras de infraestructuras y grandes tecnológicas compiten por un número limitado de plataformas escalables. atNorth encaja de lleno en este patrón: cartera ya operativa, expansión visible y ubicación en un mercado donde la oferta va por detrás de la demanda. En un contexto en el que muchos inversores optan por proyectos ‘greenfield’ ante la escasez de activos disponibles, esta operación refuerza la tendencia a pagar primas por operadores con escala y trayectoria contrastada.
Quién es atNorth: el campeón nórdico de la computación intensiva
atNorth es, hasta ahora, un nombre relativamente discreto fuera del sector, pero se ha consolidado como uno de los principales operadores nórdicos de centros de datos de alta densidad, con foco en computación de alto rendimiento (HPC) y servicios a clientes de inteligencia artificial. La compañía tiene su sede en Islandia y opera ocho centros de datos en ubicaciones estratégicas de Islandia, Suecia, Finlandia y Dinamarca, con nuevos campus en construcción y un banco de suelo que apunta a un crecimiento agresivo en los próximos años.
Su modelo se apoya en dos pilares: energía renovable abundante y clima frío, lo que permite reducir drásticamente el coste de refrigeración y la huella de carbono de los clientes. Este enfoque ha convertido a atNorth en socio de referencia para bancos internacionales, operadores de infraestructura de IA y estudios de contenido digital que requieren grandes capacidades de cálculo y almacenamiento. Lo más relevante es que la compañía no solo comercializa espacio y potencia, sino que ofrece soluciones “build-to-suit” y campus diseñados a medida para grandes cargas de trabajo, un segmento donde la visibilidad de ingresos se extiende fácilmente a 10 o 15 años. En un mercado en el que cada megavatio de capacidad disponible se coloca con rapidez, esta combinación de escala, ubicaciones y sostenibilidad explica buena parte del precio pagado.
La estructura de la operación: 60% para CPP, 40% para Equinix
Desde el punto de vista societario, la transacción dibuja un esquema clásico en la nueva ola de infraestructuras digitales: un fondo institucional de largo plazo con participación de control y un operador industrial con una posición minoritaria pero estratégica. CPP Investments invertirá alrededor de 1.600 millones de dólares para hacerse con un 60% del capital, mientras que Equinix tomará el 40% restante, aportando su experiencia operativa, su base de clientes y su red de interconexión global. Los anteriores propietarios, liderados por Partners Group, habían adquirido atNorth hace apenas unos años y buscaban una valoración en el entorno de los 4.000 a 4.500 millones de euros, según filtraciones previas del proceso de venta.
En términos de valoración, el rango encaja con los múltiplos habituales en plataformas de centros de datos de alta calidad, donde los activos de referencia se pagan entre 15 y más de 20 veces Ebitda, según firmas especializadas. Esto implica que el mercado estaría asumiendo un Ebitda recurrente para atNorth claramente superior a los 150-200 millones de euros anuales en los próximos ejercicios, una cifra coherente con una cartera de hasta 1 GW de potencia asegurada y contratos a largo plazo. Lo relevante es que Equinix destaca que la operación será inmediatamente acreedora a su AFFO por acción, una métrica clave en los ‘REIT’ de infraestructuras, lo que indica que la compañía confía en monetizar de forma rápida las sinergias comerciales y de diseño con su propia
red global.
Clima frío, energía barata y renovable: el imán de los ‘data centers’ nórdicos
El atractivo de atNorth no puede entenderse sin el contexto energético. Los países nórdicos combinan temperaturas medias inferiores, alta penetración de energías renovables —especialmente hidroeléctrica y eólica— y marcos regulatorios que, hasta ahora, han sido relativamente favorables al despliegue de grandes infraestructuras de datos. atNorth lleva años explotando esta ventaja comparativa, ofreciendo a sus clientes centros con altos niveles de eficiencia energética y baja huella de carbono, en un momento en que los grandes compradores de capacidad de cómputo están sometidos a una presión creciente de sus propios inversores para descarbonizar operaciones.
La apuesta no es menor: los centros de datos ya representan alrededor del 1,5% del consumo eléctrico mundial y podrían más que duplicar su demanda hasta casi 1.000 TWh en 2030, según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía. La irrupción de la IA ha disparado la intensidad energética de las nuevas instalaciones, obligando a los operadores a buscar ubicaciones donde la combinación de clima, precio de la energía y capacidad de red permita crecer sin chocar con límites físicos o políticos. El contraste con mercados saturados como Reino Unido o ciertos hubs de Estados Unidos, donde reguladores y ciudadanos empiezan a cuestionar el impacto de nuevos proyectos, resulta cada vez más evidente.
Por qué Equinix paga múltiplos elevados en plena fiebre de la IA
Equinix no es un inversor oportunista, sino uno de los mayores operadores globales de centros de datos e interconexión, con presencia en América, Europa y Asia-Pacífico. Para la compañía, entrar en el capital de atNorth supone comprar tiempo en un mercado donde el recurso escaso ya no es el capital, sino la capacidad de desplegar megavatios de potencia en ubicaciones óptimas. Los informes sectoriales apuntan a que la capacidad global de centros de datos pasará de 103 GW a 200 GW en 2030, con la IA representando la mitad de esa potencia, frente al 25% actual.
En ese contexto, pagar múltiplos altos por una plataforma nórdica lista para escalar puede resultar más eficiente que desarrollar desde cero. La operación encaja, además, con un patrón más amplio: desde 2023 a 2025, las fusiones y adquisiciones en el sector se han reactivado hasta superar los 36.000 millones de dólares en acuerdos cerrados solo en 2024, a medida que los grandes inversores buscan activos “IA-ready” con interconexión, suelo y potencia asegurada. Lo más grave, desde el punto de vista competitivo, es que quien llegue tarde a este ciclo corre el riesgo de quedar atrapado en mercados de segunda línea, con menos acceso a energía barata y más expuestos a cuellos de botella regulatorios.
Ventaja geopolítica para Europa en la batalla del dato
Aunque el comprador industrial sea estadounidense, la operación refuerza la posición de Europa —y en particular de los países nórdicos— en la geografía de la nube y la IA. Bruselas lleva años insistiendo en el concepto de “soberanía del dato”, pero sin una base física de centros de datos eficientes y escalables esa aspiración queda en papel mojado. La consolidación de plataformas como atNorth crea, de facto, corredores de capacidad donde pueden ubicarse nubes soberanas, proyectos de IA europeos y grandes cargas de trabajo de empresas industriales.
El contraste con otros mercados resulta demoledor. Mientras zonas como Texas o algunos hubs asiáticos se enfrentan a auténticas avalanchas de solicitudes de conexión, con decenas de gigavatios en cola y redes eléctricas al límite, los países nórdicos aprovechan su excedente relativo de energía renovable y su estabilidad regulatoria para atraer inversiones de largo plazo. Este hecho revela una dimensión geopolítica de la operación: quien controla los nodos fríos y verdes del mapa digital tendrá una posición negociadora privilegiada cuando el debate sobre la regulación de la IA y el uso de energía de los centros de datos se endurezca en la próxima década.
Riesgos de la apuesta: tipos de interés, regulación y energía
Pese al entusiasmo del mercado por este tipo de activos, la jugada de CPP Investments y Equinix no está exenta de riesgos. El primero es financiero: los tipos de interés elevados encarecen la deuda asociada a infraestructuras con ciclos de inversión largos, y cualquier retraso en la ocupación efectiva de la capacidad podría tensionar la rentabilidad esperada. El segundo es regulatorio y social: la creciente preocupación por el consumo energético y de agua de los centros de datos ya ha provocado moratorias, restricciones de conexión y debates políticos en varios países europeos.
Además, el auge de la IA ha desencadenado una carrera de gasto que algunos analistas empiezan a considerar potencialmente excesiva, con advertencias de que la inversión agregada en infraestructuras podría estar adelantándose a la demanda real en ciertos segmentos. La consecuencia es clara: los activos mejor posicionados —como los de atNorth, con energía renovable y clima favorable— seguirán captando clientes, pero los proyectos marginales podrían enfrentarse a revisiones de valor si el ciclo se enfría. En este contexto, el músculo financiero de CPP y la capacidad comercial de Equinix ofrecen un cierto colchón frente a escenarios menos benignos.

