La primera criptoempresa con acceso directo a Fedwire abre una brecha en el muro bancario, aunque con una cuenta restringida y bajo vigilancia máxima del banco central

Kraken entra en el sistema de pagos de 4 billones de la Fed

La criptobolsa estadounidense Kraken acaba de cruzar una frontera que el sector llevaba una década intentando derribar. Su filial bancaria, Kraken Financial, ha logrado una “master account” en la Reserva Federal, lo que la convierte en la primera empresa puramente cripto con acceso directo al sistema de pagos de alto valor de Estados Unidos. El permiso le permite conectarse a Fedwire, la red que mueve más de 4 billones de dólares diarios entre bancos y grandes instituciones financieras. Hasta ahora, Kraken dependía de bancos intermediarios, con más costes, más fricción y más riesgo operacional. La Fed le concede solo un acceso “limitado”, sin ventana de liquidez ni intereses sobre reservas, pero el simbolismo es evidente: las criptoempresas empiezan a colarse en el corazón de la infraestructura monetaria de EE. UU. y el resto del mercado toma nota.

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UNSPLASH / PIGGYBANK

Según adelantó The Wall Street Journal, Kraken Financial se convierte en la primera firma de activos digitales en usar los mismos raíles de pago que miles de bancos y cooperativas de crédito estadounidenses. La cuenta maestra permite que el banco de Kraken liquide directamente en la Fed, sin tener que “alquilar” la cuenta de un tercero, y conectarse así a Fedwire Funds Service, el gran sistema de transferencias brutas en tiempo real del banco central.

Fedwire procesa cada día más de 4 billones de dólares en pagos de gran valor, desde operaciones interbancarias hasta liquidaciones de mercado. Para Kraken, poder entrar en ese circuito supone acortar plazos, reducir comisiones y ganar control sobre el riesgo de liquidación cuando mueve grandes volúmenes de efectivo para clientes institucionales.

El movimiento llega tras años de puertas cerradas. Durante la etapa anterior, la Fed recibió presiones políticas y del lobby bancario para frenar el acceso de bancos cripto a sus sistemas, y retrasó de forma reiterada solicitudes como la de Kraken o Custodia, el banco de Caitlin Long. Bajo la actual Administración, más favorable a la industria, el regulador abre por fin una fisura… pero la abre a su manera.

Qué es realmente una ‘master account’ de la Fed

En el lenguaje de la Fed, una master account es la cuenta de saldo que una entidad mantiene en su banco de la Reserva Federal y desde la que se liquidan pagos, transferencias y operaciones de política monetaria. Tener una implica, en la práctica, formar parte del núcleo del sistema financiero estadounidense: es la puerta de acceso directo a Fedwire, ACH y otros servicios críticos.

Hasta hace poco, ese privilegio estaba reservado a bancos miembros del Sistema de la Reserva Federal y a “depository institutions” clásicas. En 2022, el Consejo de Gobernadores aprobó unas directrices de acceso que introducen un marco de tres niveles para evaluar solicitudes de entidades no tradicionales, incluidas las de banca cripto o “special purpose depository institutions” como la de Kraken en Wyoming.

La cuenta de Kraken es, según fuentes citadas por el propio WSJ, una versión “delgada” o “skinny” master account: permite usar los sistemas de pago, pero no da acceso a la ventanilla de descuento, ni a líneas de liquidez de emergencia, ni al pago de intereses sobre reservas. Es decir, la Fed abre la puerta de los pagos, pero mantiene cerrados los mecanismos que convierten a los bancos en auténticos participantes de su política monetaria.

Este diseño encaja con la lógica de las directrices de 2022: cuanto más novedoso y arriesgado sea el modelo de negocio, mayor será el nivel de escrutinio y más limitados los servicios. La cuenta de Kraken es tanto un premio como un experimento regulatorio.

La batalla legal que deja a Kraken como ganador solitario

El acceso de Kraken llega pocos meses después de que el otro gran aspirante cripto, Custodia Bank, sufriera un varapalo judicial de primer nivel. En noviembre de 2025, el Tribunal de Apelaciones del Décimo Circuito confirmó que la Fed no está obligada a conceder una master account ni siquiera a instituciones con un estatuto bancario estatal, y avaló la discrecionalidad del banco central para denegar solicitudes que considere riesgosas.

Custodia llevaba años litigando para forzar a la Reserva Federal de Kansas City a abrirle una cuenta. La sentencia, sin embargo, fue contundente: el banco central debe poder proteger el sistema y tiene margen para decir “no”. Esa decisión enfrió muchas ambiciones cripto y consolidó la idea de que no basta con tener un estatuto bancario: hace falta encajar en el perfil de riesgo que marque la Fed.

En ese contexto, que Kraken —también con carta bancaria especial en Wyoming— logre una master account limitada lo coloca en una posición de ventaja competitiva casi única frente a otros actores del sector. Mientras algunos siguen atascados en los tribunales, Kraken consigue el aval de los supervisores y un acceso privilegiado a los rails de pago. El mensaje implícito es claro: la Fed está dispuesta a trabajar con cripto, pero solo con los que acepten un grado de regulación y supervisión equiparable al de la banca tradicional.

Ventaja competitiva: comisiones más bajas y liquidez más rápida

En términos operativos, la diferencia entre usar bancos corresponsales y liquidar directamente en la Fed es enorme. Hasta ahora, Kraken tenía que pagar a bancos intermediarios para mover dólares hacia y desde otras instituciones financieras, con tiempos de corte, comisiones y riesgo añadido si alguno de esos bancos decidía cortar la relación. Con la master account, Kraken Financial liquida directamente con la Fed, lo que permite ofrecer a fondos, ‘market makers’ y grandes clientes institucionales ingresos y retiradas de efectivo más rápidos y previsibles.

El co-consejero delegado Arjun Sethi lo resumió en una frase: “Mejora la fiabilidad y la eficiencia para mover depósitos en fiat dentro y fuera de los mercados de activos digitales”. Para un exchange que en 2025 movió en torno a 207.000 millones de dólares de volumen trimestral y que maneja más de 40.000 millones en activos de clientes, una reducción de unas décimas en costes y tiempos de liquidación puede traducirse en millones de ahorro y en un argumento de venta potente frente a rivales que siguen dependiendo del viejo modelo bancario.

Además, al concentrar sus flujos de efectivo en una sola relación con la Fed —en lugar de en varios bancos comerciales— Kraken reduce el riesgo de “debanking”, una amenaza frecuente para plataformas cripto durante las últimas crisis del sector. No obstante, asume otra vulnerabilidad: si algo se tuerce con el supervisor, el golpe será directo sobre el corazón de su negocio en dólares.

Riesgos para la estabilidad y por qué Wall Street recela

No todo el mundo celebra el paso. Desde hace años, las principales asociaciones bancarias —como el Bank Policy Institute— alertan de que permitir a fintech y criptoempresas acceder a las cuentas de la Fed puede introducir riesgos de liquidez, cumplimiento y reputación en el sistema de pagos. Su argumento es sencillo: si una entidad menos regulada tiene acceso a los mismos rails que un banco sistémico, un problema en el primer eslabón puede transmitirse al resto de la cadena con más rapidez.

La respuesta de la Fed ha sido el enfoque de “acceso graduado”: cuentas limitadas, sin respaldo de la ventanilla de descuento ni privilegios de banco central, y bajo un escrutinio de cumplimiento reforzado contra blanqueo y financiación ilícita. En otras palabras, sí al acceso de pagos, no a la “banca central para todos”.

Para Wall Street, el temor de fondo es competitivo. Si actores como Kraken pueden ofrecer pagos en dólares casi tan eficientes como los de un banco, captar depósitos estables ligados a criptoactivos y empaquetar servicios de inversión, la frontera entre banca y criptointermediación empieza a difuminarse. Y lo hace en un momento en el que los bancos ya compiten con gigantes tecnológicos y fintechs en todos los frentes, desde los pagos instantáneos hasta las carteras digitales.

Lo que esto anticipa para ‘stablecoins’ y dólares tokenizados

El acceso directo de Kraken a Fedwire coincide con la expansión del grupo hacia productos como dólares tokenizados y servicios para institucionales, incluida una red global de stablecoin respaldada por reservas en efectivo. Con una master account, la firma está mejor posicionada para sincronizar los saldos on-chain con dinero de banco central, reduciendo el uso de bancos comerciales como intermediarios de confianza.

En la práctica, esto acerca el modelo que muchos reguladores llevan tiempo discutiendo: stablecoins totalmente respaldadas por reservas en la Fed, emitidas o gestionadas por entidades con cuentas directas, que podrían convertirse en una especie de “CBDC privada” sin que el banco central tenga que lanzar su propia moneda digital. La cuenta limitada de Kraken no llega tan lejos, pero sí establece un precedente técnico y jurídico.

Si otras firmas de pagos cripto logran acuerdos similares, la competencia por ofrecer el “mejor dólar digital” se trasladará del mundo puramente cripto al de la infraestructura de pagos central. En ese escenario, la línea entre una transferencia por Fedwire y un movimiento de stablecoins podría reducirse a una cuestión de interfaz de usuario.

El contraste con Europa y las lecciones para España

Mientras la Fed experimenta con accesos limitados, Europa ha tomado un camino distinto: regular primero, abrir después. El reglamento MiCA establece un marco para emisores de criptoactivos y stablecoins, pero no contempla un acceso directo de estos actores a los sistemas de pago del Eurosistema, que siguen reservados a bancos y entidades de pago clásicas.

Para España, el movimiento de la Fed es un aviso. La banca española compite ya con grandes exchanges en el negocio de compraventa minorista de criptoactivos, pero ninguna plataforma europea tiene, hoy por hoy, un acceso comparable al que Kraken acaba de conseguir en EE. UU.. Eso puede convertirse en ventaja competitiva para las firmas estadounidenses a la hora de captar clientes institucionales europeos que operan en dólares y quieren minimizar fricciones.

Al mismo tiempo, abre un debate incómodo: si los bancos centrales permiten que entidades cripto entren —aunque sea de forma limitada— en el corazón de los sistemas de pago, ¿debería el BCE explorar modelos similares para no dejar a empresas europeas en desventaja estructural? De momento, la ortodoxia del Eurosistema, muy marcada por la experiencia de la crisis financiera, hace improbable un movimiento tan audaz en el corto plazo. Pero la presión competitiva irá en aumento.

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