¿Oculta Trump bajas militares en la guerra contra Irán? El Pentágono ajusta la cifra oficial

Defensa atribuye la desaparición de cuatro nombres a una interrupción informática, pero fuentes militares vinculan el cambio a la controvertida clasificación del alto el fuego.
Fotografía ilustrativa de soldados estadounidenses durante operaciones en zona de conflicto, relacionada con la guerra entre EE.UU. e Irán y la polémica en torno al recuento de bajas.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
¿Oculta Trump bajas militares en la guerra contra Irán? El Pentágono ajusta la cifra oficial

El balance oficial de militares estadounidenses muertos en la guerra contra Irán pasó de 18 a 14 en apenas 24 horas. No se revisaron identificaciones ni aparecieron nuevas pruebas sobre las causas de los fallecimientos. Cuatro nombres desaparecieron de la base pública del Pentágono después de haber sido incluidos en comunicados oficiales y en la ceremonia de recepción de los cuerpos.

El Departamento de Defensa atribuye la modificación a una «interrupción temporal de los datos». Sin embargo, tres fuentes militares citadas por The New York Times sostienen que la Administración Trump decidió excluir esas bajas porque se produjeron después de la declaración de un alto el fuego. El problema es evidente: Washington había comunicado previamente al Congreso que la tregua había terminado y que las operaciones se habían reanudado.

Cuatro muertos fuera del balance

Los militares eliminados del registro fallecieron durante varios episodios ocurridos entre el 17 y el 19 de julio. Tres murieron como consecuencia de un ataque iraní contra la base aérea Muwaffaq Salti, utilizada por Estados Unidos en Jordania. El cuarto perdió la vida durante la detonación controlada de un dron iraní en la base de Erbil, en Irak.

Sus nombres habían aparecido inicialmente bajo la Operación Epic Fury, la denominación asignada por el Pentágono a la campaña contra Irán. El propio Donald Trump reconoció públicamente que el balance ascendía a 18 fallecidos y acudió a la base aérea de Dover para recibir sus restos. La discrepancia no afecta, por tanto, a la existencia de las muertes, sino a la categoría administrativa bajo la que Washington decide contabilizarlas.

Una explicación todavía incompleta

Sean Parnell, portavoz principal del Pentágono, aseguró que los errores de la web fueron provocados por anomalías técnicas y que estaban siendo corregidos junto con las distintas ramas de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, al día siguiente del comunicado, la página continuaba mostrando 14 muertos, mientras otra sección denominada Names of the Fallen recogía únicamente 13 nombres.

La inconsistencia también alcanza a los heridos. La base oficial llegó a mostrar 482 afectados, pero después redujo la cifra a 420, pese a que un funcionario estadounidense reconoció que ninguno de los dos balances reflejaba todavía el número actualizado. El fallo no parece limitado a una única casilla, sino que afecta a varios indicadores esenciales para medir el coste humano de la guerra.

La tregua que no encaja

Las fuentes citadas por la prensa estadounidense relacionan la exclusión con el alto el fuego declarado meses antes. Ese criterio resulta difícil de sostener porque Trump notificó al Congreso el 10 de julio que la tregua había terminado y que las acciones militares se habían reanudado el día 7.

Además, el Pentágono había clasificado inicialmente dos de las muertes de Jordania dentro de la Operación Inherent Resolve, centrada en la lucha contra Estado Islámico. Posteriormente modificó los comunicados para señalar que se habían producido durante «operaciones en el extranjero». Cambiar la denominación de la misión no altera quién lanzó el ataque ni por qué esos soldados estaban desplegados allí.

El coste político de cada cifra

La controversia aparece cuando la Administración intenta defender una guerra cada vez más costosa. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha calculado que la campaña ya supone 37.500 millones de dólares, mientras el Gobierno impulsa un paquete de 95.000 millones que incluye financiación militar y otras prioridades de la Casa Blanca.

Trump utiliza el reducido número de bajas como argumento para comparar favorablemente la operación con Vietnam, Irak o Afganistán. En ese contexto, rebajar el balance de 18 a 14 ofrece una ventaja narrativa inmediata. No demuestra por sí solo una manipulación deliberada, pero convierte un supuesto error informático en un asunto político de primer nivel.

Las Fuerzas Armadas deben completar un informe oficial cada vez que muere un militar en servicio activo. Esa información alimenta posteriormente el sistema público de bajas. Por ello, la desaparición de cuatro nombres ya reconocidos no puede tratarse como una simple modificación estadística.

Los 18 militares fallecieron, aunque la base oficial solo contabilice 14. La cuestión pendiente es si el Pentágono corregirá definitivamente el registro o intentará mantener una separación artificial entre distintas fases de la guerra.

Detrás de cada casilla existen familias que recibieron un féretro, una bandera y una comunicación oficial. En una guerra marcada por las dudas sobre sus objetivos, su financiación y su autorización legal, alterar el balance sin una explicación exhaustiva deteriora la credibilidad de Washington cuando más necesita conservarla.

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