La consultora convierte su alianza con Google Cloud en un banco de pruebas global para la llamada IA “agentic”

Nueva apuesta de Cognizant y Google para industrializar la IA corporativa

La expansión de la alianza entre Cognizant y Google Cloud marca un salto cualitativo en la carrera mundial por la IA corporativa. La multinacional tecnológica, con más de 351.600 empleados y 21.100 millones de dólares de ingresos en 2025, acaba de anunciar que desplegará Google Workspace y Gemini Enterprise en toda la organización, al tiempo que empaqueta esa misma combinación en una oferta comercial para clientes. El objetivo declarado es ambicioso: dejar atrás la fase de “selección de plataforma” y entrar de lleno en modelos operativos listos para ejecutar proyectos de IA a gran escala. La compañía habla ya de “IA agentic”, sistemas capaces de tomar decisiones, coordinar tareas y conectar con sistemas internos casi sin intervención humana.

Cognizant moviliza 350.000 empleados en la nueva ofensiva de IA con Google
Nueva apuesta de Cognizant y Google para industrializar la IA corporativa

De alianza tecnológica a laboratorio global de IA “agentic”

Hasta ahora, la colaboración entre Cognizant y Google Cloud se movía en el terreno conocido de la integración de plataformas: migraciones a la nube, analítica, proyectos de datos. El anuncio de febrero abre una fase distinta: operacionalizar la IA “agentic” a escala empresarial, es decir, llevar asistentes y agentes autónomos a procesos de negocio concretos —y críticos— en grandes corporaciones.

En su comunicado, la compañía subraya que esta fase combina tres planos: despliegue interno masivo, empaquetado comercial de las capacidades y un refuerzo de la capacidad de entrega mediante un Gemini Enterprise Center of Excellence dedicado.
En palabras de Annadurai Elango, presidente de Core Technologies and Insights, “esta alianza refuerza la posición de Cognizant como ‘AI builder’, con soluciones de grado empresarial y orientadas a resultados reales”.

Lo más relevante es el cambio de narrativa: menos discurso sobre modelos y más foco en “execution-ready operating models”, estructuras de gobierno, seguridad y métricas que permitan a los clientes medir ahorros, reducción de tiempos de ciclo o incrementos de ingresos. En un mercado inundado de pilotos de IA sin continuidad, ese giro hacia la ejecución será el verdadero termómetro del éxito.

Qué es realmente la IA “agentic” que promete Cognizant

La etiqueta “agentic AI” se ha convertido en uno de los conceptos de moda de la industria. Frente a la IA generativa clásica —que se limita a producir texto, código o imágenes—, la IA agentic describe sistemas que no solo generan, sino que también planifican, toman decisiones y actúan sobre sistemas empresariales: lanzan flujos de trabajo, consultan bases de datos, interactúan con aplicaciones internas y encadenan tareas de forma autónoma.

En la práctica, esto significa que un “agente” puede, por ejemplo, leer correos de un proveedor, cruzar la información con contratos internos, abrir un ticket en el ERP y proponer un cambio de condiciones, todo ello con supervisión humana mínima. El salto de productividad potencial es evidente: en algunos procesos repetitivos, los analistas estiman ahorros de entre el 20% y el 40% en tiempos de gestión y una reducción significativa de errores manuales.

Sin embargo, el diagnóstico del mercado es inequívoco: pese al enorme ruido, la mayoría de las empresas aún no sabe cómo monetizar la IA agentic, ni cómo integrarla en sus sistemas heredados sin generar más complejidad que beneficios.
Ahí es donde Cognizant intenta situarse, no tanto como proveedor de algoritmos, sino como arquitecto de procesos: reglas, flujos, seguridad y métricas que traduzcan la promesa en resultados trimestrales.

Un despliegue interno que convierte a Cognizant en caso de estudio

La gran novedad del anuncio es que Cognizant no se limita a vender la tecnología: se la aplica primero a sí misma. La compañía está desplegando Google Workspace junto a Gemini Enterprise en toda la organización, con el objetivo explícito de mejorar la productividad, la experiencia del empleado y la velocidad de entrega de proyectos.

Con 351.600 empleados al cierre de 2025, el movimiento convierte a Cognizant en uno de los mayores bancos de pruebas corporativos del mundo para las herramientas de Google.
Si el despliegue alcanza siquiera al 70% de la plantilla, estaríamos hablando de más de 245.000 licencias activas trabajando a diario con agentes y asistentes integrados en el correo, el procesador de textos, las hojas de cálculo o las herramientas de colaboración.

Este despliegue llega, además, en un contexto en el que la firma ya ha apostado por un enfoque multimodelo: Cognizant ha cerrado también una alianza con Anthropic para ofrecer los modelos Claude a unos 350.000 empleados y a su base de clientes corporativos.
En paralelo, mantiene acuerdos con Microsoft y otros proveedores de nube para copilotos sectoriales.

El resultado es un laboratorio vivo donde conviven varios “cerebros” de IA, algo que pocas organizaciones pueden permitirse a esta escala y que refuerza el relato de Cognizant como “neutral integrator” capaz de orquestar múltiples tecnologías.

De la intranet al cliente: la nueva oferta de productividad

Sobre esa base interna, Cognizant lanzará una oferta de productividad que combina Gemini Enterprise y Google Workspace para sus clientes, con el foco puesto en automatizar flujos de trabajo concretos: creación de contenidos colaborativos, comunicaciones con proveedores, soporte interno de TI o back-office financiero.

La lógica es clara: si la compañía consigue demostrar internamente, con indicadores sólidos, que ciertos procesos se aceleran un 25%, que las tasas de error caen por debajo del 2% o que el tiempo de respuesta al cliente se reduce en minutos, podrá empaquetar esas mejoras como casos de uso replicables y tarifados.

“Queremos pasar de los pilotos aislados a soluciones de IA de grado empresarial con impacto medible”, insisten desde la compañía. En el lenguaje de los integradores, esto significa contratos ligados a ahorros compartidos, modelos de pago por uso y acuerdos de nivel de servicio donde la productividad incremental es tan importante como la disponibilidad técnica.

Lo más grave, para muchos competidores, es que quienes no consigan demostrar resultados similares quedarán relegados a la capa de “body shopping”: venta de horas de consultor sin propiedad real sobre los modelos operativos de IA. En un mercado de márgenes cada vez más estrechos, esa diferencia puede decidir quién gana los grandes contratos de la próxima década.

Un mercado de 37.000 millones y sin líder claro

El movimiento de Cognizant no se produce en el vacío. Los informes de mercado estiman que el negocio específico de IA agentic para empresas alcanzará unos 6.650 millones de dólares en 2025 y podría dispararse hasta 37.710 millones en 2032, con una tasa de crecimiento anual cercana al 27,8%.
Aun así, los analistas coinciden en que no hay todavía un líder indiscutible: hyperscalers, integradores, fabricantes de software y start-ups compiten por el mismo espacio, a menudo colaborando y compitiendo al mismo tiempo.

En este contexto, Cognizant aspira a ocupar un lugar intermedio: suficientemente grande para negociar de tú a tú con los grandes proveedores de nube, pero lo bastante “neutral” como para integrar tecnologías de varios de ellos sin quedar atrapado en un solo ecosistema.

Su apuesta por Google llega, además, después de haber tejido alianzas relevantes con Microsoft en 2024 para extender el uso de Copilot y otras soluciones generativas en su base de clientes, especialmente en Norteamérica y Europa.
El contraste con otras consultoras que han apostado casi en exclusiva por un único proveedor de nube resulta demoledor: quien se case con un solo gigante corre el riesgo de quedar alineado con su agenda comercial, no con la de los clientes.

India, el tablero oculto: la batalla por los puestos de trabajo de IA

Una parte clave de la jugada se libra en India, donde Cognizant concentra más de dos tercios de su plantilla y donde se ha convertido en uno de los grandes empleadores tecnológicos del país.
Hace apenas unos meses, Microsoft anunció acuerdos con las principales firmas de servicios TI indias —Cognizant, Infosys, TCS y Wipro— para desplegar más de 200.000 licencias de Copilot, señala la prensa económica local.

Los grandes integradores se han convertido en el campo de batalla preferente de los gigantes de la nube para colocar sus agentes de IA en millones de puestos de trabajo de back-office, desarrollo de software y soporte. Google, con este movimiento, se asegura que decenas de miles de consultores de Cognizant trabajen a diario con sus herramientas, lo que a medio plazo se traduce en recomendaciones a clientes, plantillas de proyectos y arquitecturas de referencia basadas en su stack.

Para Cognizant, el equilibrio es delicado. Si se inclina demasiado hacia un proveedor, pierde credibilidad como integrador neutral. Si reparte demasiado el esfuerzo, corre el riesgo de diluir su ventaja competitiva y complicar la formación de su propia plantilla. La solución pasa por una estrategia consciente de multialianza, donde la clave ya no es el modelo más potente, sino la capacidad de industrializar casos de uso sobre cualquier modelo dominante.

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