Jorge Fuentes: “Los chips son el nuevo petróleo y TSMC es el Ormuz de la IA”

Análisis profundo sobre la importancia estratégica de TSMC en la inteligencia artificial, comparando su papel con el del estrecho de Ormuz en la energía, y las implicaciones económicas, políticas y de inversión según Jorge Fuentes de Bestinver.
Miniatura del vídeo donde Jorge Fuentes analiza el rol clave de TSMC en la industria de inteligencia artificial y el panorama económico mundial.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Jorge Fuentes: “Los chips son el nuevo petróleo y TSMC es el Ormuz de la IA”

TSMC elevó su beneficio un 77,4% interanual durante el segundo trimestre de 2026.
La compañía facturó 40.200 millones de dólares y alcanzó un margen bruto del 67,7%.
No es únicamente otra tecnológica favorecida por el entusiasmo inversor. Es la fábrica imprescindible para que Nvidia, Apple y buena parte del ecosistema digital puedan seguir avanzando.
Jorge Fuentes, gestor de renta variable internacional en Bestinver, lo resume mediante una comparación contundente: TSMC es para los chips lo que el Estrecho de Ormuz representa para el petróleo.

El cuello de botella invisible

El petróleo sostuvo la industrialización del siglo XX. Los semiconductores determinan ahora la capacidad económica, tecnológica y militar del XXI. Están presentes en teléfonos, automóviles, centros de datos, redes eléctricas, armamento y sistemas de inteligencia artificial.

La diferencia es que fabricar los procesadores más avanzados exige conocimientos, maquinaria y cadenas de suministro que apenas pueden improvisarse. TSMC produjo en 2025 12.682 diseños diferentes para 534 clientes, utilizando 305 tecnologías de fabricación.

La tesis de Fuentes es que TSMC desempeña para la inteligencia artificial el mismo papel que Ormuz ejerce sobre la energía: una interrupción localizada puede paralizar una cadena de valor mundial.

Los resultados que desmontan dudas

Las cifras conocidas este jueves muestran que la demanda no descansa únicamente sobre promesas. Los ingresos trimestrales de TSMC crecieron un 33,7% en dólares, mientras el beneficio neto avanzó un 77,4%.

El 77% de los ingresos por obleas procedió de procesos de siete nanómetros o inferiores. Los chips de tres nanómetros aportaron el 30%; los de cinco nanómetros, otro 33%; y la nueva tecnología de dos nanómetros representó ya el 3%.

La empresa espera facturar entre 44.600 y 45.800 millones de dólares en el tercer trimestre. La consecuencia es clara: la inversión masiva en IA está llegando hasta el fabricante, no se limita a elevar las cotizaciones de sus clientes.

Una ventaja difícil de replicar

Meta, Nvidia o Apple diseñan productos y plataformas. TSMC domina la fabricación física de los procesadores que los hacen posibles. Esa diferencia explica por qué su posición resulta tan difícil de sustituir.

La compañía combina tecnología punta, volúmenes industriales y un ecosistema construido durante décadas. En 2025, los procesos avanzados generaron el 74% de sus ingresos por obleas, frente al 69% del ejercicio anterior.

Esta concentración constituye una ventaja competitiva, pero también una vulnerabilidad sistémica. Si TSMC sufre una interrupción prolongada, no existe capacidad alternativa inmediata para absorber toda su producción avanzada.

El riesgo que rodea a Taiwán

La dependencia tecnológica se agrava por la posición geopolítica de Taiwán. Estados Unidos intenta reducir ese riesgo mediante la construcción de fábricas dentro de su territorio, aunque trasladar la producción no significa replicar automáticamente el ecosistema taiwanés.

TSMC prevé invertir 165.000 millones de dólares en Arizona, donde proyecta seis fábricas de semiconductores, dos plantas de encapsulado avanzado y un centro de investigación. Se trata de la mayor inversión extranjera en un proyecto nuevo anunciada en Estados Unidos.

El movimiento diversifica la fabricación, pero confirma al mismo tiempo la importancia estratégica de la compañía: Washington no subvenciona únicamente una empresa, sino una pieza esencial de su seguridad económica.

Tipos altos, beneficios intactos

Fuentes también recomienda separar el ruido monetario de la evolución empresarial. La Reserva Federal ha mantenido los tipos entre el 3,5% y el 3,75%, mientras observa una inflación todavía superior a su objetivo.

El Banco Central Europeo, sin embargo, elevó en junio su facilidad de depósito al 2,25%, presionado por el encarecimiento energético. Su previsión sitúa la inflación de 2026 en el 3% y el crecimiento de la eurozona en apenas el 0,8%.

Los tipos altos penalizan las valoraciones, pero TSMC demuestra que una compañía puede compensar ese efecto cuando sus beneficios crecen muy por encima del coste del dinero.

La comparación con materias primas, industria o defensa no admite respuestas simples. Algunas grandes tecnológicas cotizan con múltiplos exigentes; otras mantienen beneficios, márgenes y balances capaces de justificar parte de esas primas.

TSMC presenta una combinación poco habitual: exposición al crecimiento de la IA, barreras de entrada industriales y una rentabilidad operativa superior al 60%. Eso no elimina el riesgo de correcciones bursátiles, exceso de inversión o desaceleración de pedidos.

Lo más relevante es distinguir entre una narrativa especulativa y una infraestructura verdaderamente indispensable. TSMC no vende la promesa de la inteligencia artificial: fabrica el componente sin el cual esa promesa no puede ejecutarse.

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