De Kabul a Westminster: caos geopolítico, derrota histórica de Starmer y Ucrania en su cuarto año — “la fatiga es el aliado de Putin”

FOTO_PAKISTÁN
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La jornada del 27 de febrero de 2026 viene marcada por una aceleración dramática de la conflictividad internacional en varios frentes simultáneos. Pakistán ha declarado formalmente la "guerra abierta" contra el Emirato Islámico de Afganistán tras bombardear Kabul, Kandahar y Paktia en respuesta a una ofensiva transfronteriza talibán, un giro que convierte una tensión larvada en un enfrentamiento directo entre dos potencias nucleares vecinas. Las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán han concluido en Ginebra sin acuerdo, aunque con progresos parciales que trasladan la pelota a discusiones técnicas en Viena la próxima semana, mientras el mayor despliegue naval estadounidense en Oriente Medio desde la Guerra del Golfo recuerda que la alternativa a la diplomacia es el uso de la fuerza. Anthropic, una de las principales empresas mundiales de inteligencia artificial, ha plantado cara al Pentágono rechazando el ultimátum del secretario de Defensa Pete Hegseth para retirar las salvaguardas que impiden usar su modelo Claude en armas autónomas y vigilancia masiva doméstica. El Partido Verde británico ha asestado un golpe humillante al laborismo de Keir Starmer arrebatándole el escaño de Gorton and Denton, bastión laborista desde 1931. Y la guerra en Ucrania, al cumplir cuatro años de invasión a gran escala, sigue cobrándose un tributo descomunal sin que las conversaciones de Ginebra y Abu Dhabi hayan producido más que intercambios de prisioneros y declaraciones de intenciones.

 

II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS

1. Pakistán declara la “guerra abierta” contra Afganistán: bombardeos sobre Kabul y combates generalizados a lo largo de la Línea Durand

Hechos

El ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Mohammad Asif, ha proclamado este viernes que Islamabad considera que se encuentra en "guerra abierta" con Afganistán, tras una semana de escalada militar sin precedentes desde la retirada de la OTAN. Los hechos se encadenan con rapidez: el 21 de febrero, la Fuerza Aérea de Pakistán lanzó múltiples ataques contra presuntos campamentos del TTP (Tehrik-i-Taliban Pakistán) y del Estado Islámico-Jorasán en las provincias afganas de Nangarhar, Paktika y Jost, causando al menos 18 muertos civiles según las autoridades talibanes y 13 según UNAMA, la misión de la ONU. Islamabad afirmó haber eliminado 80 militantes, aunque sin aportar pruebas verificables. El jueves 26, el Emirato Islámico respondió con una ofensiva terrestre a gran escala contra posiciones pakistaníes a lo largo de la Línea Durand, reivindicando la muerte de 55 soldados pakistaníes, la captura de 19 puestos militares y un tanque, cifras que Islamabad niega de plano. En las primeras horas del viernes 27, Pakistán ha bombardeado Kabul, Kandahar y Paktia en lo que ha denominado Operación Ghazab lil Haq. Se han escuchado al menos tres explosiones en la capital afgana, y 13 civiles, incluidos mujeres y niños, han resultado heridos en un ataque contra un campo de refugiados retornados cerca de Torkham.

Implicaciones

Este conflicto representa la ruptura definitiva del viejo paradigma de Pakistán como "padrino" del movimiento talibán. Islamabad creó, financió y protegió a los talibanes durante décadas, convencido de que podría controlarlos como instrumento de su política de profundidad estratégica frente a la India. Hoy cosecha la semilla de lo que sembró. El Emirato Islámico de Afganistán no es un estado vasallo, sino un vecino hostil que tolera, protege o sencillamente no puede controlar los santuarios del TTP en su territorio. Cada bombardeo pakistaní, presentado como golpe "quirúrgico", viola la soberanía afgana y produce muertos civiles que Kabul utiliza como combustible para alimentar un nacionalismo pashtún transfronterizo de consecuencias imprevisibles. La declaración de "guerra abierta" por parte del ministro Asif representa un salto cualitativo de enorme gravedad. Estamos ante dos estados nucleares, uno de ellos reconocido y el otro como potencia umbral a través de la herencia de material nuclear disperso, en un enfrentamiento que amenaza con desestabilizar toda Asia meridional. India, que Asif ha acusado de convertir Afganistán en "una colonia", observa con una mezcla de preocupación y oportunismo estratégico. China, con inversiones masivas en el corredor económico del Karakórum, no puede permitirse un Pakistán en guerra abierta con su vecino occidental.

Perspectivas y escenarios

El escenario más probable es una guerra de baja intensidad, porosa y asimétrica, con atentados, incursiones, fuego fronterizo intermitente y operaciones aéreas paquistaníes presentadas como antiterroristas. Sin embargo, la declaración formal de "guerra abierta" erosiona cualquier espacio para la mediación que Qatar y Turquía habían tratado de mantener tras el alto el fuego de octubre pasado. El riesgo de escalada depende de tres factores: la capacidad del Emirato Islámico para infligir bajas significativas a Pakistán dentro de su propio territorio mediante el TTP, la reacción de los actores regionales (particularmente India y China) y la voluntad de Washington, actualmente absorbido por las negociaciones con Irán y la cuestión ucraniana, de ejercer presión moderadora. La comunidad internacional, empezando por Naciones Unidas, debe exigir un alto el fuego inmediato y protección de la población civil. Las cifras de muertos inocentes son ya inaceptables.

 

2. Las negociaciones nucleares EE. UU.-Irán concluyen en Ginebra sin acuerdo: los ayatolás siguen mareando la perdiz

Hechos

La tercera ronda de conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear de Teherán concluyó el jueves 26 en Ginebra sin un acuerdo, aunque con lo que el mediador omaní, el canciller Badr al-Busaidi, calificó de "progreso significativo". Los enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, se reunieron durante seis horas en dos sesiones, mañana y tarde, con el ministro de Exteriores iraní Abbas Araghchi, con la mediación omaní. Irán presentó una propuesta que incluiría diluir su uranio enriquecido al 60 por ciento a niveles bajos bajo supervisión del OIEA, manteniendo el material dentro de sus fronteras, combinado con oportunidades económicas para Washington relacionadas con petróleo, gas y compra de aviones. La parte estadounidense se mostró "decepcionada" con las posiciones iraníes durante la sesión matutina, según fuentes familiarizadas con las conversaciones, aunque calificó las negociaciones como "positivas" al final de la jornada. Las partes acordaron trasladar las discusiones al nivel técnico en Viena, sede del OIEA, la próxima semana.

Implicaciones

Los ayatolás siguen mareando la perdiz. La estrategia iraní es cristalina: ganar tiempo, proyectar una imagen de razonabilidad diplomática mientras mantiene intactas sus líneas rojas sobre enriquecimiento de uranio y programa de misiles balísticos. Teherán se niega en redondo a discutir sus misiles convencionales, un punto que el secretario de Estado Rubio ha calificado de "gran, gran problema". El despliegue militar estadounidense más masivo en Oriente Medio desde hace décadas, con dos grupos de combate de portaaviones (incluido el USS Gerald R. Ford), no es un ejercicio retórico: es la alternativa explícita que Trump ha puesto sobre la mesa. La presión es doble: militar desde el exterior y social desde el interior, donde la brutal represión de las protestas que estallaron en diciembre de 2025 ha dejado miles de muertos, decenas de miles de detenidos y un régimen que ejecuta a manifestantes heridos, como ha admitido un alto funcionario iraní. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y la Misión de Investigación del Consejo de Derechos Humanos han documentado ejecuciones masivas, desapariciones forzadas, torturas y el uso de sustancias desconocidas inyectadas a presos. Un régimen que masacra a su propio pueblo no merece crédito alguno cuando promete moderación nuclear.

Perspectivas y escenarios

Los próximos días serán decisivos. Las discusiones técnicas de Viena serán la prueba de fuego: si Teherán llega con propuestas concretas y verificables, existe una ventana para evitar el conflicto armado. Si, como es más probable, las conversaciones técnicas se diluyen en tecnicismos y ambigüedades, Trump se enfrentará a la decisión más trascendental de su segundo mandato. El vicepresidente Vance ha asegurado que una guerra prolongada con Irán "no va a ocurrir", pero las opciones militares que se barajan van desde ataques limitados contra infraestructura nuclear hasta campañas sostenidas destinadas a provocar un cambio de régimen. Teherán, por su parte, ha advertido de que cualquier ataque desencadenaría una conflagración regional que involucraría sus bases y activos en todo Oriente Medio. La diplomacia pragmática del presidente Trump ha cosechado éxitos notables en menos de un año, desde Gaza hasta el conflicto Camboya-Tailandia, pero Irán es un adversario de una complejidad y tozudez sin parangón.

 

3. Anthropic planta cara al Pentágono: rechaza el ultimátum de Hegseth sobre armas autónomas y vigilancia masiva

Hechos

La empresa de inteligencia artificial Anthropic, creadora del modelo Claude y valorada en 380.000 millones de dólares, ha rechazado formalmente el ultimátum del Pentágono que le exigía eliminar las restricciones de uso de su tecnología para aplicaciones militares sin límite. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, había dado a la empresa un plazo hasta las 17:01 horas del viernes 27 de febrero para aceptar las condiciones o enfrentarse a sanciones severas, incluida la posible designación como "riesgo para la cadena de suministro" (supply chain risk), una categoría habitualmente reservada a empresas vinculadas a adversarios extranjeros. El CEO de Anthropic, Dario Amodei, respondió con firmeza: "Las amenazas no cambian nuestra posición: no podemos en buena conciencia acceder a su petición". Anthropic mantiene dos líneas rojas innegociables: que Claude no sea utilizado para vigilancia masiva doméstica de ciudadanos estadounidenses ni para armas letales totalmente autónomas, es decir, aquellas que utilizan inteligencia artificial para seleccionar y eliminar objetivos sin aprobación humana. La empresa subraya que los sistemas de IA de frontera actual no son suficientemente fiables para operar armamento de forma autónoma, y que su despliegue pondría en riesgo tanto a los combatientes estadounidenses como a civiles. Anthropic había ofrecido permitir el uso de Claude para defensa antimisiles y ciberdefensa, y propuesto colaborar con el Pentágono en I+D para mejorar la fiabilidad de estos sistemas, pero la oferta fue rechazada.

Implicaciones

Este enfrentamiento plantea una cuestión de primer orden para el futuro de la relación entre democracia, tecnología y poder militar. Anthropic tiene razón y merece un aplauso por su posición. La inteligencia artificial es una herramienta extraordinaria que puede reforzar la defensa nacional, la ciberseguridad y la protección antimisiles. Pero las armas totalmente autónomas, que delegan en un algoritmo la decisión de matar, representan un peligro gravísimo que trasciende las consideraciones tácticas. No se trata de debilitar la defensa de Estados Unidos, sino de preservar los valores democráticos que supuestamente se defienden. Un dron que mata sin supervisión humana no puede ejercer el juicio crítico que exhiben cada día los soldados profesionales altamente entrenados. La paradoja que señala Amodei es reveladora: el Pentágono amenaza simultáneamente con declarar a Anthropic un riesgo para la seguridad nacional por negarse a cooperar y con obligarla a cooperar mediante la Ley de Producción para la Defensa en nombre de esa misma seguridad. La contradicción es manifiesta.

Perspectivas y escenarios

El plazo expira esta tarde. Si el Pentágono cumple su amenaza y designa a Anthropic como riesgo para la cadena de suministro, cualquier empresa que trabaje con las Fuerzas Armadas deberá demostrar que no tiene relación alguna con la tecnología de Anthropic, lo que tendría efectos devastadores en cascada para la industria tecnológica estadounidense. Elon Musk y su modelo Grok ya se han ofrecido como alternativa, pero los expertos reconocen que no está al nivel técnico de Claude. La comunidad internacional observa este pulso con atención: las negociaciones del Convenio sobre Ciertas Armas Convencionales de Naciones Unidas debaten precisamente la semana que viene, del 2 al 6 de marzo, nuevas normas sobre armas autónomas. La posición de Anthropic representa exactamente la línea que debería trazar la industria tecnológica occidental: cooperación plena con la defensa legítima, líneas rojas inquebrantables contra la automatización de la decisión de matar.

 

4. La guerra de Ucrania cumple cuatro años: el desgaste no tiene fin y las conversaciones avanzan a paso de tortuga

Hechos

La invasión rusa de Ucrania a gran escala cumplió cuatro años el 24 de febrero en un contexto de desgaste brutal para ambas partes y de negociaciones que avanzan con una lentitud exasperante. Según las estimaciones más recientes del CSIS de Washington, las bajas militares rusas ascienden a 1,2 millones (incluidos hasta 325.000 muertos), mientras que las ucranianas alcanzan entre 500.000 y 600.000, con entre 100.000 y 140.000 fallecidos. El Estado Mayor ucraniano cifra las bajas rusas acumuladas en 1.263.850 efectivos. En el frente, las fuerzas rusas ganaron 50 millas cuadradas en las últimas cuatro semanas, menos de la mitad que en el periodo anterior, y en la última semana incluso perdieron 33 millas cuadradas según datos del ISW. Los bombardeos rusos siguen castigando la infraestructura civil ucraniana: en las últimas 24 horas, 720 ataques golpearon 31 localidades de la región de Zaporiyia, mientras que en Járkov 16 personas resultaron heridas. Ucrania, por su parte, atacó Belgorod dañando instalaciones energéticas y dejando a 10.000 clientes sin electricidad. Las conversaciones trilaterales de Ginebra entre delegaciones de EE.UU., Rusia y Ucrania han producido intercambios de restos de combatientes, pero no un avance sustancial hacia el alto el fuego. Foreign Affairs publica hoy un análisis contundente que concluye que Ucrania está perdiendo la guerra en términos territoriales.

Implicaciones

La guerra de Ucrania es el conflicto definitorio de nuestra época y la mayor agresión contra la soberanía de un estado europeo desde 1945. Rusia ocupa actualmente el 20 por ciento del territorio ucraniano dentro de sus fronteras de 1991, un área equivalente aproximadamente al estado de Pensilvania. La adquisición de territorio por la fuerza es inaceptable según el derecho internacional, y la comunidad transatlántica no puede permitirse cansarse antes que el agresor. Sin embargo, las realidades del campo de batalla son implacables: Ucrania ha destruido el 80 por ciento de su capacidad térmica de generación eléctrica y opera con un tercio de su capacidad energética preinvasión. Rusia, por su parte, ha volcado el 8 por ciento de su PIB en gasto militar y sufre una escasez crónica de mano de obra que amenaza su economía a largo plazo. La Unión Europea ha reducido la representación diplomática rusa en Bruselas a 40 personas, y Moscú ha respondido amenazando con represalias. Hungría, bajo Orbán, ha desplegado tropas para "proteger infraestructura energética", en lo que parece un movimiento ambiguo. El artículo del ministro de Defensa británico John Healey sobre un posible despliegue de tropas en Ucrania ha provocado la previsible respuesta de Moscú advirtiendo de una "confrontación militar a gran escala".

Perspectivas y escenarios

La administración Trump sigue presionando a Kiev para que acepte concesiones territoriales dolorosas, incluyendo el reconocimiento de facto de Crimea, Donetsk y Lugansk como territorio controlado por Rusia. Zelenski se resiste, pero la correlación de fuerzas no juega a su favor. El escenario más probable a corto plazo es la continuación de la guerra de desgaste, con avances rusos cada vez más lentos pero constantes, y negociaciones que producen gestos humanitarios, como intercambios de prisioneros, sin abordar el fondo del conflicto. Europa debe redoblar su compromiso con Ucrania, no solo en términos de armamento, sino también en la reconstrucción de su infraestructura energética y en la provisión de garantías de seguridad creíbles. La fatiga occidental es el mayor aliado de Putin.

 

5. Derrota histórica del laborismo en Gorton and Denton: los Verdes arrebatan a Starmer un bastión de 95 años

Hechos

El Partido Verde británico ha obtenido su primera victoria en una elección parcial parlamentaria de la historia al arrebatar al laborismo el escaño de Gorton and Denton, un distrito del Gran Mánchester que no había perdido un candidato laborista desde 1931. Hannah Spencer, fontanera y concejala en Trafford, se impuso con 14.980 votos (40,7 por ciento), seguida por el candidato de Reform UK de Nigel Farage, Matt Goodwin, con 10.578 votos (28,7 por ciento). La candidata laborista, Angeliki Stogia, quedó tercera con 9.364 votos (25,4 por ciento), un desplome desde los 18.555 votos y la mayoría de 13.413 que Andrew Gwynne había obtenido en las generales de julio de 2024. Los conservadores obtuvieron apenas 706 votos. La participación fue del 47,6 por ciento. Es la primera vez que el laborismo queda tercero en una elección parcial que defendía desde la de Mitcham and Morden en 1982.

Implicaciones

El resultado es un terremoto político para Keir Starmer, cuyo liderazgo queda gravemente cuestionado. La decisión de bloquear la candidatura del popular alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, resulta ahora un error de cálculo monumental. El laborismo ha sido víctima de una doble pinza: por la izquierda, los Verdes canalizaron el voto táctico contra Reform; por la derecha, el partido de Farage consolidó su capacidad de atraer votantes descontentos con el Gobierno. El bipartidismo británico clásico entre conservadores y laboristas está en proceso de descomposición acelerada. La política británica se fragmenta en un mosaico de fuerzas que refleja el descontento profundo con una clase dirigente que ha gestionado mal el Brexit, la economía y la cohesión social.

Perspectivas y escenarios

Las elecciones locales y regionales del 7 de mayo serán la próxima prueba de fuego. Si las tendencias de Gorton se confirman, Starmer podría enfrentarse a un desafío interno serio. El sindicato TSSA ya ha pedido su dimisión. Sin embargo, las elecciones parciales son tradicionalmente malas para los gobiernos en ejercicio, y extrapolar resultados es arriesgado. Lo que resulta indiscutible es que el laborismo de Starmer no ha logrado articular un mensaje convincente ni para su base tradicional ni para los votantes moderados que necesita para gobernar con autoridad. La fragmentación política no es exclusiva de Gran Bretaña; es un fenómeno que recorre toda Europa occidental, donde los partidos tradicionales pierden terreno frente a fuerzas populistas de uno y otro signo.

 

6. Reuters advierte: el dividendo de la IA no salvará a las grandes economías de la trampa de la deuda

Hechos

Reuters publica hoy un análisis con proyecciones de la OCDE y tres economistas de alto perfil que concluye que el auge de la productividad asociado a la inteligencia artificial, si se materializa, comprará tiempo pero no resolverá los problemas estructurales de deuda pública de las economías avanzadas. La deuda pública supera ya el 100 por ciento del PIB en la mayoría de los países ricos y se proyecta al alza por el envejecimiento poblacional, el aumento de los costes sanitarios y de pensiones, las facturas de intereses y la presión para gastar más en defensa y cambio climático. Según la subdirectora de política económica de la OCDE, Filiz Unsal, un impulso de productividad asociado a la IA reduciría la deuda proyectada de los países de la OCDE en 10 puntos porcentuales respecto al 150 por ciento del PIB esperado en 2036, pero eso seguiría representando un aumento pronunciado desde el 110 por ciento actual. En Estados Unidos, los escenarios más optimistas sitúan la deuda en torno al 120 por ciento del PIB en la próxima década, frente al 100 por ciento actual.

Implicaciones

El análisis de Reuters desmonta una narrativa que había cobrado excesiva fuerza en determinados círculos de la Administración Trump y de Wall Street: la idea de que la revolución de la IA generaría un crecimiento tan robusto que haría manejables los niveles de deuda actuales sin necesidad de reformas estructurales dolorosas. La realidad es más prosaica. Un estudio del NBER publicado este mes revela que el 90 por ciento de las empresas no registran todavía impacto alguno de la IA en su productividad. La demografía sigue siendo el factor determinante: las poblaciones envejecen, las obligaciones de pensiones y sanidad crecen y la inmigración, que podría compensar parcialmente el déficit de mano de obra, es políticamente tóxica en casi todos los países occidentales. La IA es un complemento, no un sustituto, de la disciplina fiscal y las reformas estructurales.

Perspectivas y escenarios

Las grandes economías deberán combinar el aprovechamiento de la revolución tecnológica con reformas fiscales profundas que aborden el gasto en pensiones, la eficiencia del sistema sanitario y la inversión en infraestructura. Quienes confíen en la IA como bálsamo milagroso se encontrarán con la desagradable sorpresa de que la tecnología, por potente que sea, no anula las leyes de la aritmética fiscal. Los mercados de bonos, esos implacables vigilantes de la deuda soberana, ya lo saben.

 

III. RACK DE MEDIOS

La cobertura de la crisis Pakistán-Afganistán domina las portadas de los medios anglosajones, con amplio despliegue en el Washington Post, la CNN, la BBC, Al Jazeera, NPR y Reuters. El Washington Post titula con los ataques aéreos sobre Kabul; CNN ofrece cobertura en directo con análisis sobre la declaración de "guerra abierta"; Al Jazeera mantiene un blog en vivo con datos cruzados de ambos bandos; NPR contextualiza la crisis con el historial de relaciones entre ambos países. El Hindustan Times y The Times of India aportan la perspectiva india, subrayando la condena de Nueva Delhi a los bombardeos pakistaníes y su apoyo a la soberanía afgana. WION ofrece análisis regionales desde la óptica de Nueva Delhi.

Sobre las negociaciones nucleares con Irán, el Financial Times, The Wall Street Journal, CNBC, NBC News y Axios ofrecen la perspectiva estadounidense centrada en la decepción inicial de los negociadores de Trump y el juego de presión militar. Le Monde, Le Figaro y France Info cubren las conversaciones desde el ángulo europeo, preocupados por la posibilidad de una guerra regional. Foreign Policy ofrece un resumen equilibrado subrayando la falta de un acuerdo concreto. Fox News enfatiza la postura firme de Trump y la necesidad de que Irán ceda; The Hill y Politico analizan las implicaciones para la política interior estadounidense.

El pulso Anthropic-Pentágono ha acaparado amplia cobertura en medios tecnológicos y generalistas: Bloomberg, The Register, NPR, CNN Business, CBS News, NBC News y The Washington Post cubren el enfrentamiento desde ángulos distintos. Opinio Juris aporta un análisis jurídico-internacional de las implicaciones para la regulación de armas autónomas.

La derrota laborista en Gorton and Denton protagoniza la cobertura británica: The Times, The Guardian, The Telegraph, BBC, Sky News, GB News, el New Statesman, Byline Times e ITV Granada ofrecen análisis detallados del resultado y sus implicaciones para Starmer.

Sobre Ucrania, al cumplirse cuatro años de la invasión: Foreign Affairs publica un análisis de Michael Desch (Universidad de Notre Dame) que argumenta que Ucrania está perdiendo la guerra; CNN ofrece un reportaje extenso sobre la transformación del conflicto; NPR y Al Jazeera proporcionan recuentos completos de bajas y avances territoriales; The Kyiv Independent y Ukrinform cubren la perspectiva ucraniana; RAND analiza cómo la guerra "está llegando a casa" para Rusia. Russia Matters, de Harvard, publica su informe semanal con datos del ISW.

RT y TASS mantienen la narrativa habitual del Kremlin culpando a la OTAN y a Occidente de la prolongación del conflicto, mientras el South China Morning Post y China Daily ofrecen una cobertura notablemente más equidistante que refleja la posición de Pekín como mediador potencial.

 

IV. SEMÁFORO DE RIESGOS

RIESGO

NIVEL

COMENTARIO

Pakistán-Afganistán

CRÍTICO

Guerra abierta declarada. Bombardeos sobre Kabul. Riesgo de escalada regional con implicación de India y China. Dos potencias nucleares en conflicto directo.

Irán / Nuclear

ALTO

Sin acuerdo en Ginebra. Despliegue naval masivo de EE.UU. Represión brutal interna. Ventana diplomática estrecha antes de posible acción militar.

Ucrania-Rusia

ALTO

Cuatro años de guerra. Negociaciones estancadas. Presiones sobre Kiev para concesiones territoriales. Desgaste extremo en ambos bandos.

IA y Defensa

MEDIO-ALTO

Pulso Anthropic-Pentágono con plazo hoy. Precedente crítico para regulación de armas autónomas. Riesgo de fragmentación del ecosistema tecnológico de defensa.

Estabilidad política UK

MEDIO

Derrota laborista histórica. Fragmentación del bipartidismo. Presión sobre Starmer antes de elecciones de mayo.

Deuda soberana global

MEDIO

La IA no compensará la trampa de la deuda. Reformas estructurales ineludibles. Riesgo de corrección en mercados de bonos si persiste la complacencia fiscal.

 

V. COMENTARIO EDITORIAL

La jornada de hoy es un recordatorio brutal de que la historia no se toma vacaciones. Mientras las cancillerías occidentales debaten protocolos y pronuncian palabras de preocupación calibradas al milímetro, Pakistán bombardea Kabul, Irán ejecuta a sus propios ciudadanos por protestar pacíficamente y Rusia machaca día tras día la infraestructura civil de una nación europea soberana. La tentación de la fatiga es comprensible, pero ceder a ella es moralmente inadmisible y estratégicamente suicida.

El caso de Pakistán y Afganistán ilustra una lección que los estrategas occidentales debieron aprender hace décadas: quien siembra yihadismo cosecha tempestades. Islamabad nutrió al movimiento talibán como instrumento de su rivalidad con la India y ahora se enfrenta a un monstruo que no reconoce cadenas. El TTP, brazo pakistaní de los talibanes, es una criatura nacida del mismo caldo de cultivo ideológico que la OTAN pensó que podía ignorar tras su retirada de Afganistán en 2021. El abandono de Afganistán por parte de Occidente fue un error de proporciones históricas del que seguimos pagando las consecuencias.

En cuanto a Irán, hay que ser meridianamente claros: estamos ante un régimen terrorista que masacra a su propio pueblo, exporta terrorismo e inestabilidad a través de sus satélites, desde Hezbolá hasta los hutíes pasando por las milicias proiraníes en Irak, y que persigue un programa nuclear con fines inequívocamente militares. Las negociaciones de Ginebra son un ejercicio necesario de diplomacia pragmática, coherente con la aproximación realista del presidente Trump, pero nadie debería hacerse ilusiones sobre la buena fe de los ayatolás. La propuesta iraní de diluir el uranio enriquecido manteniendo todo el material dentro de sus fronteras es una invitación al engaño. El régimen de Teherán no ha cumplido jamás un compromiso nuclear de buena fe, y la comunidad internacional no puede permitirse creerles esta vez. El Alto Comisionado de la ONU advierte que más iraníes serán ejecutados por haber tenido la osadía de pedir libertad. Que eso no se olvide en las mesas de negociación.

La posición de Anthropic merece el mayor respeto y reconocimiento. En un mundo donde la mayoría de las grandes tecnológicas se pliegan ante la presión gubernamental con la velocidad de un servidor actualizándose, Dario Amodei ha tenido la valentía de trazar una línea roja en defensa de valores que trascienden el beneficio económico. Las armas autónomas, aquellas que deciden quién vive y quién muere sin intervención humana, representan un peligro existencial para la civilización democrática. No se trata de debilitar la defensa de Occidente, sino de garantizar que la superioridad tecnológica occidental sirva para defender la libertad, no para automatizar la muerte.

La guerra de Ucrania, al cumplir cuatro años, nos interpela como europeos y como atlantistas. La fatiga no puede ser excusa para la inacción. Rusia ha demostrado que está dispuesta a sacrificar a cientos de miles de sus propios soldados en una guerra de agresión que viola todos los principios del derecho internacional. Si Europa no mantiene y refuerza su compromiso con Kiev, el mensaje a Putin y a cualquier futuro agresor será que la fuerza bruta paga dividendos. El artículo de Foreign Affairs que describe a Ucrania como "perdiendo la guerra" es analíticamente discutible, pero sirve como advertencia: sin un aumento significativo del apoyo occidental, la aritmética demográfica y de recursos favorece a Moscú.

La derrota laborista en Gorton and Denton, más allá de su relevancia interna británica, refleja un fenómeno que recorre todo Occidente: el agotamiento del contrato social entre los ciudadanos y las élites políticas tradicionales. Los votantes no son estúpidos ni ingenuos; perciben que se les pide paciencia y sacrificio mientras la clase dirigente no ofrece resultados tangibles. La fragmentación política es el precio de la mediocridad en la gestión.

Y en cuanto a la fantasía de que la inteligencia artificial resolverá por arte de magia los problemas de deuda pública que amenazan la estabilidad de las grandes economías: conviene recordar, con Reagan, que los árboles no crecen hasta el cielo. La disciplina fiscal, las reformas estructurales y una gestión eficiente del Estado del bienestar siguen siendo las únicas recetas probadas contra la insolvencia soberana. La tecnología puede ayudar, pero no sustituye la responsabilidad política.

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