Bitcoin en la mira: ¿por qué los 68.000$ actúan como un verdadero imán para el mercado?
Bitcoin vuelve a obsesionarse con una cifra: 68.000 dólares. Según el analista Gabriel Montalto, no se trata de un simple nivel técnico, sino de una zona de control donde confluyen datos internos de la mesa de divisas de Deutsche Bank y el interés creciente del capital institucional. En paralelo, el experto defiende un escenario en el que el Índice del Dólar (DXY) podría escalar hacia los 105, 107 e incluso 112 puntos, desafiando el consenso de debilidad de la divisa estadounidense. La combinación de ambos vectores —bitcoin atrapado por un “imán” y un dólar al alza— anticipa meses de alta tensión para criptomonedas, euro y mercados emergentes.
Un nivel imán en plena volatilidad cripto
En un mercado acostumbrado a movimientos diarios de entre el 5% y el 10%, hablar de un “nivel imán” puede sonar casi esotérico. Sin embargo, los 68.000 dólares que señala Montalto tienen una lógica reconocible: se sitúan en la zona donde se concentró gran parte del volumen comprador en el último gran tramo alcista y donde, además, permanecen posiciones relevantes de manos institucionales. Es decir, no es solo un número psicológico; es una zona de congestión de intereses económicos reales.
Bitcoin ha demostrado en ciclos anteriores que ciertos niveles se convierten en auténticas “zonas de atracción” a las que el precio regresa una y otra vez, incluso tras correcciones del 20% o 30%. Este fenómeno no responde únicamente al análisis técnico clásico, sino a la necesidad de los grandes operadores de defender precios de entrada, ajustar coberturas y gestionar riesgos.
En este contexto, los 68.000 dólares operan como punto de equilibrio temporal entre compradores y vendedores. Mientras no se rompa de forma contundente hacia abajo, la narrativa alcista permanece intacta. Pero si el mercado perdiera esta zona con fuerza, el “imán” podría transformarse en una trampa para inversores llegados tarde al rally.
La huella de Deutsche Bank en el precio del bitcoin
El matiz diferencial del análisis de Montalto es el origen de su tesis: datos internos de la gran mesa de divisas de Frankfurt, donde se cruzan diariamente volúmenes multimillonarios de dólares, euros y otras divisas. Desde esa atalaya, los estrategas institucionales identifican niveles de precio donde coinciden flujos de cobertura, derivados y operaciones cruzadas con activos de riesgo, entre ellos bitcoin.
Según explica el analista, los 68.000 dólares no son un soporte o resistencia tradicional, sino una “zona de control” donde la banca de inversión ajusta sus posiciones en función de la evolución de la liquidez global. “No es un número al azar, es un nivel donde las manos fuertes se sienten cómodas gestionando riesgo en los próximos meses”, resume.
Este hecho revela hasta qué punto bitcoin ha dejado de ser un activo marginal para convertirse en una ficha más del tablero macro. Cada vez más mesas institucionales lo tratan como una especie de “tecnológico de alta beta”: se mueve más que el Nasdaq, pero responde a las mismas variables de fondo, desde los tipos de interés hasta el apetito por riesgo. Que un banco global incorpore niveles específicos de bitcoin a su mapa operativo es, en sí mismo, un síntoma de esa normalización.
Una estructura técnica que apunta a los 105.000 dólares
Más allá de los flujos institucionales, el gráfico también habla. Montalto identifica un patrón “hombro-cabeza-hombro” de carácter alcista, una figura menos común que la clásica versión bajista, pero que en este caso proyecta un objetivo ambicioso: una zona de entre 105.000 y 107.000 dólares por bitcoin si la estructura se completa.
La lógica es la siguiente: mientras la base de la figura no se rompa, el mercado consolida energía en un rango amplio para después proyectarla al alza. En términos prácticos, esto implicaría un potencial adicional de revalorización superior al 50% desde los niveles actuales si el escenario se cumple.
Lo más relevante, sin embargo, es la interacción entre este objetivo técnico y los niveles institucionales. El tramo que va de los 68.000 a los 80.000-82.000 dólares podría convertirse en una zona de “filtro”, donde se compruebe la auténtica fortaleza del rally. De superar esa franja con volumen creciente, la tesis de los 105.000-107.000 dólares ganaría credibilidad entre los grandes fondos, que suelen reaccionar con cierto retraso pero con mucha más potencia en sus movimientos.
El soporte de los 60.000: frontera entre rally y corrección
Si los 68.000 son el imán, los 60.000 dólares son la frontera. Montalto lo presenta como “soporte crucial”, el nivel cuya pérdida transformaría un escenario de consolidación alcista en una corrección de calado. El diagnóstico es inequívoco: mientras el mercado respete ese suelo, la estructura de medio plazo sigue siendo favorable al alza; por debajo, la narrativa cambia por completo.
La importancia de los 60.000 dólares no es solo psicológica. Muchos traders de derivados y plataformas de productos estructurados calibran sus estrategias en torno a redondos de este tipo. Eso significa que, si se perfora el nivel, podrían activarse ventas automáticas, liquidaciones de posiciones apalancadas y ampliaciones de márgenes, amplificando la caída en pocas sesiones.
En el ciclo actual, bitcoin acumula ya subidas que, en determinados tramos, han superado el 120% en doce meses, con picos de volatilidad diaria superiores al 15% en momentos de tensión. En ese contexto, la defensa o pérdida de los 60.000 se convertirá en la prueba de fuego para medir cuánta convicción real existe detrás del discurso alcista.
El dólar se rebela: por qué Montalto mira al DXY
El análisis no se limita al universo cripto. Montalto pone el foco en el Índice del Dólar (DXY), que mide la fuerza de la divisa estadounidense frente a una cesta de monedas. Mientras buena parte del consenso descuenta un dólar más débil a medida que los bancos centrales recortan tipos, el analista plantea justo lo contrario: un rebote sostenido hacia los 105, 107 e incluso 112 puntos apoyado en patrones estadísticos de los últimos 14 años.
“Cada vez que el mercado ha dado por muerto al dólar, hemos visto repuntes que han estresado al resto de activos de riesgo”, recuerda. La consecuencia es clara: un DXY escalando hacia 112 no sería un mero ajuste técnico, sino un auténtico cambio de régimen financiero, con impacto directo en materias primas, bolsas y, por supuesto, criptomonedas.
En la práctica, un dólar más fuerte encarece la financiación en esa divisa, enfría el apetito por activos especulativos y presiona a aquellos mercados que dependen de flujos internacionales para sostener sus valoraciones. Bitcoin, que ya muestra una correlación creciente con el ciclo de liquidez, no sería una excepción.
Euro, emergentes y criptos: el posible efecto dominó
Un DXY por encima de 105 puntos suele correlacionarse con un euro más débil y con tensiones crecientes en las divisas de mercados emergentes. Montalto advierte de que un movimiento sostenido hacia los 107 o 112 puntos podría traducirse en un desplome adicional del par Euro/Dólar, con caídas de doble dígito en algunas monedas periféricas y un endurecimiento de las condiciones financieras globales.
El contraste con otras etapas de dólar débil resulta demoledor: cuando la divisa estadounidense se relaja, los flujos tienden a buscar rendimiento en activos de riesgo, desde la renta variable a las criptomonedas. Pero con un dólar fortalecido, ese impulso se frena. Los bancos centrales de países vulnerables se ven obligados a subir tipos o a mantenerlos más altos de lo deseado, lo que enfría el crecimiento y reduce el margen de maniobra fiscal.
Para bitcoin y el resto de criptos, este contexto implicaría un entorno más selectivo. No bastará con la narrativa tecnológica o la expectativa de adopción: hará falta demostrar resiliencia frente a un dólar que vuelve a marcar las reglas del juego, como en los grandes episodios de aversión al riesgo de la última década.
Escenarios para inversores: del exceso de confianza a la oportunidad
La lectura combinada del “imán” de los 68.000 dólares, el soporte crítico de los 60.000 y el posible repunte del DXY dibuja un abanico de escenarios que los inversores no pueden ignorar. En el más benigno, bitcoin respeta el suelo, consolida sobre los 68.000 y termina activando la proyección hacia los 105.000-107.000 dólares, mientras el dólar sube solo de forma moderada. Sería el guion ideal para quienes han apostado por las criptomonedas como activo estrella del ciclo.
En el escenario adverso, el mercado pierde los 60.000, el DXY se acerca a 112 puntos y se activa un movimiento de reducción de riesgo a escala global. En ese caso, la caída en criptomonedas podría combinarse con correcciones en bolsa y ampliaciones de spreads de crédito, generando un entorno mucho más incómodo para estrategias apalancadas.
Entre ambos extremos, el caso más probable es un camino de alta volatilidad, con idas y venidas violentas que castiguen el exceso de confianza. Más que nunca, el mensaje implícito del análisis de Montalto es de prudencia: no confundir un horizonte potencialmente alcista con un viaje lineal ni exento de sobresaltos.
