Truth Social lanza dos ETF cripto con apuesta por el ‘staking’
La ofensiva cripto de Truth Social da un salto cualitativo. La filial de gestión de activos de Trump Media ha presentado ante el supervisor estadounidense dos nuevos fondos cotizados (ETF) ligados a Bitcoin, Ether y el token Cronos (CRO), incorporando rendimientos por staking en su estructura. Los vehículos, bautizados como Truth Social Cronos Yield Maximizer ETF y Truth Social Bitcoin and Ether ETF, aún no pueden comercializarse: dependen del visto bueno de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). El movimiento llega tras retrasos previos del regulador a propuestas similares de la propia Trump Media en 2025, lo que convierte esta reapertura de expediente en un test clave sobre hasta dónde está dispuesta a llegar la SEC con los productos cripto. En el centro de la operación aparece Crypto.com, que actuará como custodio, proveedor de liquidez y encargado del staking de los activos, además de canal de distribución a través de su bróker regulado en Estados Unidos.
Propuesta cripto en plena batalla regulatoria
Truth Social Funds, vehículo de inversión vinculado a Trump Media & Technology Group, ha optado por acelerar en el frente cripto justo cuando el debate regulatorio en Washington está más enconado. La presentación de dos nuevos ETF digitales con componente de staking llega en un contexto en el que la SEC mantiene bajo lupa cualquier producto que genere rendimientos adicionales sobre criptomonedas, por considerar que puede acercarse a la lógica de un valor mobiliario tradicional.
Los registros presentados describen fondos cuyo objetivo será replicar, con la máxima fidelidad posible, la evolución del precio de CRO, Bitcoin y Ether, añadiendo además las recompensas que se obtienen por validar transacciones en redes de prueba de participación. En términos de relato político, el mensaje es evidente: la plataforma de Donald Trump quiere ser algo más que una red social y aspira a convertirse en un hub de inversión digital con sello propio.
El diagnóstico implícito es claro: si Wall Street ha abierto la puerta a los ETF de Bitcoin al contado, el siguiente paso es probar hasta dónde llegan los límites del supervisor cuando se introduce la capa de ingresos por staking.* La consecuencia es obvia: cada nuevo producto se convierte en una batalla interpretativa sobre dónde acaban los servicios financieros tradicionales y dónde empieza la innovación cripto.
Dos ETF para capturar rentas de Cronos, Bitcoin y Ether
El primer vehículo, Truth Social Cronos Yield Maximizer ETF, se centrará en el token CRO, nativo del ecosistema Cronos impulsado por Crypto.com. Su diseño persigue ofrecer una rentabilidad que combine la mera revalorización del activo con las recompensas derivadas de su participación en el mecanismo de validación de la red. Es decir, no solo se replica el precio del token, sino que se aspira a capturar el “cupón” adicional que genera el staking.
El segundo fondo, Truth Social Bitcoin and Ether ETF, empaqueta en un mismo instrumento exposición a las dos mayores criptomonedas por capitalización, BTC y ETH, incorporando de nuevo los rendimientos de staking sobre la porción invertida en Ether. Para el inversor minorista, la propuesta funciona como una “cesta blue chip cripto” que simplifica drásticamente la operativa: un solo valor cotizado, negociable como una acción más y custodiado por un intermediario regulado.
Para los patrimonios más conservadores, la promesa es todavía más directa: poder estar expuestos a la tecnología de las cadenas de bloques sin tener que gestionar claves privadas, monederos digitales ni riesgos de contraparte en plataformas opacas. El éxito o fracaso comercial de estos ETF dará una medida real del apetito del mercado por este tipo de exposición híbrida precio+rendimiento.
Crypto.com, socio estratégico y gran ganador potencial
El otro gran beneficiado de la operación es Crypto.com, que se consolida como infraestructura central de los nuevos productos. El comunicado remitido al mercado sitúa a la plataforma como custodio de los activos, proveedor de liquidez y gestor del staking, además de puerta de entrada comercial a través de su bróker regulado Foris Capital US LLC.
La foto encaja con una relación que viene de lejos. En agosto de 2025, Trump Media anunció una alianza estratégica con Crypto.com para integrar su monedero en Truth Social y convertir los “gems” de la plataforma en CRO. Como parte del acuerdo, el grupo se comprometió a comprar alrededor de 105 millones de dólares en tokens CRO, operación que se materializó semanas después con la adquisición de 684,4 millones de unidades a un precio cercano a 0,153 dólares por token.
La consecuencia es clara: Truth Social no es un actor neutral en el ecosistema Cronos, sino un aliado financiero de primer orden que ya ha vinculado parte de su balance al destino del token. Si la SEC aprueba el ETF centrado en CRO, el círculo estratégico se cierra: plataforma, token, tesorería y vehículo de inversión quedarían alineados en un mismo triángulo de intereses.
Yorkville, comisiones del 0,95% y el atractivo para los gestores
Ambos fondos estarán asesorados por Yorkville America Equities, firma especializada en vehículos cotizados que ejercerá como asesor de inversiones. La documentación registrada ante la SEC fija una comisión de gestión del 0,95% anual, un nivel en la parte alta del rango de los ETF tradicionales, pero coherente con la mayor complejidad operativa de estos productos y con los costes de custodia y staking en mercados aún poco estandarizados.
En un entorno donde los ETF sobre índices bursátiles han comprimido sus comisiones hasta niveles cercanos a 0,05%-0,10% en muchos productos core, la estrategia es ofrecer algo que esos vehículos baratos no pueden replicar: exposición a criptoactivos con un proceso de control de riesgos y un envoltorio regulatorio familiar para los grandes patrimonios.
La apuesta de Yorkville es inequívoca: una base suficiente de inversores institucionales dispuestos a pagar más por un producto que, sobre el papel, combina apreciación de capital y flujos recurrentes de ingresos. Si la demanda responde, la firma se coloca en una posición privilegiada para lanzar sucesivas gamas de ETF temáticos ligados a otras redes de staking.
Las cicatrices de los retrasos de la SEC
Nada de esto está garantizado. La propia Trump Media ya chocó con los tiempos del regulador en 2025, cuando la SEC decidió retrasar su decisión sobre varios ETF cripto propuestos por el grupo, incluidos un fondo de Bitcoin y otro de corte “blue chip” con exposición a varias monedas. El mensaje fue claro: los productos ligados a redes menos consolidadas o que incorporan mecanismos complejos de generación de rentas iban a ser escrutados con especial celo.
El expediente actual vuelve a situar en el foco esa misma tensión. La SEC ha avanzado en la aprobación de productos sobre Bitcoin al contado, pero sigue mostrando reservas ante estructuras que incorporan staking o que pivotan sobre tokens con menor liquidez y mayor volatilidad, como CRO.
Lo más grave para los promotores es que, mientras dura la incertidumbre regulatoria, el mercado se mueve. Competidores con estructuras más sencillas —y menores comisiones— pueden adelantarse en la captación de volumen, dejando a los ETF de Truth Social en una posición de desventaja si el visto bueno llega tarde.
El riesgo jurídico del ‘staking’ empaquetado en un ETF
En el centro del debate late una cuestión jurídica de fondo: ¿cómo clasificar un ETF que no solo replica el precio de un criptoactivo, sino que además genera una renta periódica derivada de su participación activa en la red? Para sectores de la propia SEC, ese diseño acerca el producto al terreno de los contratos de inversión que encajan mejor en la definición de valor mobiliario sometido a exigencias adicionales.
Los defensores de estos vehículos argumentan lo contrario: el fondo no presta servicios de validación a terceros, sino que gestiona sus propios activos para maximizar la rentabilidad, como haría cualquier gestor que presta acciones para securities lending en un ETF tradicional. La controversia no es menor, porque de ella depende el tipo de registro, la carga de cumplimiento normativo y, en última instancia, la viabilidad económica del producto.
Este hecho revela hasta qué punto la frontera entre “producto de inversión” y “infraestructura de red” es cada vez más difusa en el ámbito cripto. Si la SEC opta por un criterio restrictivo, muchos gestores podrían renunciar a incorporar staking en sus ETF por el simple coste regulatorio que implica.

