128 escolares tomarán el escaño por un día en Madrid
El próximo martes 27 de enero de 2026, a las 11:00 horas, la Asamblea de Madrid cambiará su foto de grupo habitual: 128 escolares de la Comunidad ocuparán los escaños para debatir sobre convivencia y protección de los menores en el entorno digital. Durante unas horas, el hemiciclo se transformará en un aula de educación cívica en vivo, con portavoces infantiles defendiendo propuestas y sometiéndolas a votación, igual que en un pleno ordinario. El ejercicio se enmarca en el programa educativo Abraza tus valores, impulsado por Aldeas Infantiles SOS, y sitúa por primera vez el debate sobre contenidos inadecuados, redes sociales y pantallas en el centro de una simulación parlamentaria. No será un juego: los alumnos deberán comprometerse a cumplir la opción que elijan, trasladando al día a día de sus colegios parte de lo decidido ante la Mesa de la Cámara.
Un hemiciclo ocupado por 128 diputados infantiles
El pleno infantil convertirá la Plaza de la Asamblea de Madrid, 1 en un punto de encuentro entre política y escuela. Los 128 alumnos, que representarán a sus clases, se sentarán en los mismos escaños en los que se debaten leyes autonómicas, escucharán a la Presidencia de la Cámara y seguirán el mismo ritual que los diputados adultos: discurso, turno de portavoces y votación electrónica.
El formato no es casual. Aldeas Infantiles SOS busca que los menores entiendan qué significa deliberar y acordar normas en común. La organización lleva años advirtiendo de que más del 80% de los adolescentes españoles se informa a través de redes sociales y plataformas de vídeo, pero apenas una parte minoritaria recibe formación sistemática sobre derechos, deberes y seguridad en internet. En este contexto, convertir la Asamblea en aula supone un gesto simbólico potente: el lugar donde se aprueban leyes se abre a quienes, en pocos años, serán también votantes y protagonistas de ese sistema.
Desde la Presidencia de la Cámara se insiste en el mensaje de fondo: la democracia no se aprende solo en los libros de texto; se interioriza practicándola, incluso antes de cumplir los 18.
Entornos digitales bajo escrutinio: de la pantalla al escaño
El hilo conductor del pleno será una pregunta incómoda para adultos y menores: ¿cómo convivir en un mundo donde lo digital no tiene puertas? Los escolares deberán reflexionar sobre el valor de la convivencia, pero no en abstracto, sino vinculado a redes sociales, videojuegos en línea, mensajería instantánea y contenidos que muchos de ellos consumen a diario.
Las encuestas recientes apuntan a que más del 70% de los menores entre 10 y 15 años tiene ya móvil propio y a que el tiempo medio de conexión supera fácilmente las tres horas diarias en días lectivos. Los casos de ciberacoso, difusión de imágenes íntimas, retos virales peligrosos o acceso a contenidos violentos y pornográficos siguen creciendo, mientras las familias se debaten entre la presión social y el miedo a que la tecnología se convierta en un riesgo.
El pleno infantil aspira a dar la vuelta al enfoque: no solo proteger a los menores como sujetos pasivos, sino escuchar qué sienten y qué proponen sobre filtros, acompañamiento adulto, horarios de uso o límites a determinadas plataformas. Que sean ellos quienes, simbólicamente, pongan la vista en la letra pequeña de un mundo digital diseñado por adultos.
Cuatro colegios, una lección común de convivencia
Los participantes llegarán desde cuatro puntos distintos de la Comunidad: el colegio Federico García Lorca de Leganés, el Montfort British International School de Loeches, el Los Abetos de Manzanares El Real y el Los Almendros de Rivas Vaciamadrid. Cuatro centros, cuatro realidades socioeconómicas y educativas, un mismo ejercicio de representación.
Esta diversidad no es un detalle menor. La experiencia habitual de Aldeas Infantiles SOS en el programa Abraza tus valores muestra que los conflictos de convivencia adoptan formas distintas en función del entorno: desde patios masificados y barrios con más vulnerabilidad social hasta centros bilingües con mayor presencia de familias extranjeras o alumnado muy conectado. Sin embargo, los patrones de conflicto en redes tienden a ser similares: grupos de mensajería de clase que excluyen o señalan a un compañero, difusión de vídeos humillantes, imitaciones de influencers que normalizan insultos o comportamientos de riesgo.
La llegada conjunta de estos cuatro colegios al hemiciclo permite algo poco habitual: poner en contacto experiencias y soluciones de contextos muy distintos. Lo que para unos es un problema emergente puede ser, para otros, una lección ya aprendida.
Cuando la protección de menores se escribe en primera persona
Uno de los elementos más relevantes del pleno infantil es el compromiso final: tras escuchar a sus portavoces, los alumnos votarán la propuesta que consideren más adecuada y se comprometerán públicamente a cumplirla en su vida diaria y en sus centros. No será un texto legal, pero sí una suerte de “mini carta de derechos y deberes digitales” elaborada por quienes viven la realidad de aula, patio y grupos de WhatsApp escolares.
En los borradores trabajados en el programa educativo aparecen ideas que van desde pactar horarios de uso del móvil hasta establecer acuerdos para no reenviar vídeos o fotos que dañen a compañeros, pasando por exigir controles parentales y filtros de edad más claros en plataformas de vídeo y redes. La clave está en el enfoque: en lugar de recibir normas ya diseñadas, los menores construyen su propio código de convivencia digital, lo votan y asumen su cumplimiento.
Para los educadores presentes, el reto será trasladar ese compromiso del hemiciclo a las tutorías, los reglamentos de régimen interno y las conversaciones en casa. La Asamblea ofrece el escenario; el trabajo de fondo seguirá después, en los pasillos de los colegios.
Asamblea, Gobierno regional y tercer sector: un triángulo educativo
El acto contará con una presencia institucional inédita para un pleno infantil: Enrique Matías Ossorio Crespo, presidente de la Asamblea de Madrid; Emilio Viciana Duro, consejero de Educación, Ciencia y Universidades; Pablo Gómez-Tavira, viceconsejero de Familia, Juventud y Asuntos Sociales; y Pedro Puig Pérez, presidente de Aldeas Infantiles SOS de España.
La foto conjunta no es solo protocolo. La convivencia en entornos digitales se sitúa en el cruce de educación, política social y protección de la infancia, y exige coordinación real entre administraciones y entidades especializadas. Programas como Abraza tus valores muestran que el tercer sector puede diseñar herramientas pedagógicas ágiles, mientras la Administración aporta escala, recursos y capacidad normativa.
La presencia simultánea de la Asamblea, el Gobierno regional y una organización como Aldeas envía un mensaje: la protección de los menores en internet no es un asunto que pueda delegarse únicamente en las familias. Es un campo donde política, escuela y sociedad civil deberán alinearse si se quiere que los compromisos que salgan de este pleno no se queden en un gesto simbólico más.
Ciudadanía temprana: aprender a debatir antes de votar
El pleno infantil también funciona como recordatorio de algo que a menudo se olvida en los debates sobre desafección democrática: la cultura cívica se construye mucho antes de la mayoría de edad. Los estudios sobre participación muestran que quienes han vivido experiencias de representación —consejos escolares, simulaciones parlamentarias, voluntariado— tienen una probabilidad significativamente mayor, de hasta un 20%, de votar y participar en organizaciones cuando son adultos.
Sentarse en un escaño, tomar la palabra desde la tribuna de oradores, escuchar argumentos contrarios y aceptar el resultado de una votación son microexperiencias de ciudadanía que difícilmente se replican solo con teoría en clase. Los organizadores subrayan que muchos alumnos se sorprenden al comprobar que no todo es confrontación, que las propuestas pueden integrarse y que, a veces, es posible mejorar un texto escuchando a quien piensa distinto.
En un clima político marcado por la polarización y los eslóganes, ofrecer a los menores un modelo de deliberación donde nadie grita y todos escuchan es, quizá, uno de los aprendizajes más valiosos del día.
Retos pendientes: brecha digital y contenidos tóxicos
Aunque la convocatoria pone el foco en la convivencia, el telón de fondo es más amplio. En la Comunidad de Madrid persisten brechas de acceso y de uso: mientras en algunos municipios el 100% de las aulas dispone de conexión de alta velocidad y dispositivos individuales, en otros siguen registrándose carencias de equipamiento y formación docente en competencia digital.
A ello se suma un problema que trasciende a los centros: la exposición temprana a contenidos no adecuados. Informes recientes alertan de que una parte importante de los menores accede por primera vez a material violento o pornográfico antes de los 12 años, muchas veces a través de dispositivos sin control parental o perfiles falsos en redes sociales. El pleno no resolverá estas cifras, pero sí contribuye a visibilizar la necesidad de una estrategia conjunta que abarque regulación europea, responsabilidad de las plataformas, formación a familias y acompañamiento educativo.
Las propuestas que surjan del debate pueden servir de guía sobre qué tipo de medidas perciben los propios menores como útiles, asumibles y respetuosas con su autonomía creciente. Es una perspectiva que, a menudo, falta en leyes y protocolos diseñados sin su voz.
Del hemiciclo a las aulas: que el compromiso no se quede en la foto
El reto, una vez que se apaguen las luces del hemiciclo, será evitar que el pleno infantil se convierta en un acto bonito y olvidable. Aldeas Infantiles SOS prevé trabajar con los centros participantes para que las propuestas aprobadas se integren en planes de convivencia, proyectos de centro y actividades de tutoría, con seguimiento a lo largo del curso.
Los docentes insisten en que la clave estará en dar continuidad: revisar periódicamente si se cumplen los acuerdos, adaptarlos a nuevas realidades y compartir experiencias con otros colegios que quieran replicar el modelo. La Asamblea, por su parte, abre la puerta a que el pleno infantil se consolide como cita anual, permitiendo medir cómo evolucionan las preocupaciones y prioridades de los menores en materia de convivencia y entornos digitales.
