EE.UU. flexibiliza sanciones a Venezuela y abre la puerta a nuevos bloques petroleros para Repsol y Chevron
EE. UU. flexibiliza las sanciones al petróleo de Venezuela mediante nuevas licencias que permitirán a Repsol y Chevron retomar operaciones y acceder a nuevos bloques de exploración.
Venezuela se dispone a otorgar nuevas tierras y bloques de exploración y producción petrolera a la estadounidense Chevron Corporation y a la española Repsol, en un contexto marcado por la reciente flexibilización de las sanciones energéticas impuestas por Estados Unidos, que permitirá a compañías internacionales retomar operaciones en el sector petrolero del país sudamericano.
Nota editorial: Esta información ha sido ampliada con nuevos datos relativos a la flexibilización de las sanciones energéticas por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC) y su impacto en la concesión de nuevos bloques de exploración en Venezuela.
Nueva etapa para el petróleo venezolano
Venezuela planea ampliar el acceso de empresas internacionales a su territorio petrolero, otorgando nuevos bloques de exploración y producción tan pronto como esta misma semana, según fuentes citadas por Bloomberg News. El movimiento forma parte de una estrategia más amplia impulsada por la administración del presidente estadounidense Donald Trump para revitalizar la industria energética de la nación sudamericana, gravemente deteriorada por años de mala gestión, corrupción, falta de inversión y sanciones internacionales.
El objetivo central de esta iniciativa es atraer capital privado, tecnología y conocimiento operativo para reconstruir la capacidad productiva del país, al tiempo que se busca reducir la dependencia externa en un sector estratégico para la economía nacional.
La industria petrolera de Venezuela, que cuenta con algunas de las mayores reservas de crudo del mundo, ha sufrido un colapso estructural durante la última década. La producción ha caído hasta aproximadamente 1 millón de barriles diarios, menos de un tercio de los niveles registrados en la década de los 90, lo que ha debilitado de forma severa la economía nacional y las finanzas públicas del país.
Rol de Chevron y Repsol en los planes de recuperación
Chevron y Repsol ya son actores relevantes en el sector energético venezolano. Chevron es actualmente la única compañía privada occidental que sigue bombeando petróleo en el país bajo una licencia especial del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, y representa cerca de una cuarta parte de la producción nacional.
La compañía estadounidense concentra su actividad en la Faja Petrolífera del Orinoco, una de las mayores regiones productoras de crudo pesado del mundo. Por su parte, Repsol mantiene participaciones en distintos bloques y proyectos energéticos, incluidos desarrollos gasísticos en cooperación con socios internacionales.
Entre los activos más relevantes de la compañía española se encuentra el proyecto Cardón IV, una empresa conjunta con la italiana Eni para la producción de gas en el yacimiento offshore Perla, que suministra energía a centrales eléctricas del oeste del país.
Los nuevos bloques que se planean conceder estarían cerca de las áreas donde ya operan ambas petroleras, lo que permitiría acelerar el reinicio productivo en campos con infraestructura básica ya existente, reduciendo los costes iniciales de inversión y facilitando una recuperación más rápida de la producción.
EE. UU. flexibiliza las sanciones al sector energético venezolano
La asignación de nuevos terrenos petroleros coincide con una relajación parcial del régimen de sanciones estadounidenses sobre el sector energético venezolano.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Office of Foreign Assets Control (OFAC), ha emitido dos licencias generales que permiten a empresas internacionales reanudar actividades vinculadas a la exploración y producción de petróleo y gas en Venezuela.
Uno de estos documentos autoriza específicamente a compañías como BP, Chevron, Eni, Repsol y Shell a realizar transacciones relacionadas con operaciones del sector energético venezolano, incluidas actividades vinculadas a proyectos existentes en el país.
La segunda licencia permite además a empresas internacionales negociar y firmar contratos contingentes para nuevas inversiones en el sector petrolero y gasista venezolano, lo que abre la puerta a futuras adjudicaciones de bloques de exploración y producción.
Ambas licencias incluyen restricciones estrictas que prohíben cualquier transacción que implique a entidades o personas vinculadas a Rusia, China, Irán, Corea del Norte o Cuba, en línea con el marco regulatorio estadounidense vigente.
Chevron ya opera bajo una licencia especial del Tesoro estadounidense, mientras que Repsol perdió su autorización para producir crudo el año pasado tras el endurecimiento de sanciones. La posible ampliación de permisos podría suponer una recuperación del papel estratégico de la empresa española en el país.
Declaraciones oficiales y proyección internacional
Durante una visita a instalaciones petroleras en la Faja del Orinoco, el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, destacó el potencial de cooperación entre Estados Unidos y Venezuela, subrayando que la combinación del talento empresarial estadounidense y los recursos venezolanos puede generar un impacto decisivo en la recuperación del sector.
Wright afirmó que la oportunidad de cooperación energética es “enorme” y que la reconstrucción del sector puede convertirse en uno de los pilares económicos del país en la nueva etapa política.
Un plan para reconstruir la industria energética
La concesión de nuevos bloques a Chevron y Repsol se integra en una estrategia más amplia que busca reconstruir la industria petrolera venezolana desde sus cimientos, combinando inversión privada, apertura internacional y reestructuración del modelo energético.
El plan no solo persigue recuperar la producción de crudo, sino también restaurar infraestructuras, modernizar instalaciones, reactivar exportaciones y devolver al país un papel relevante en el mercado energético internacional.
Con estas concesiones, Venezuela inicia una nueva etapa energética, en la que la inversión extranjera vuelve a ser el eje central de la recuperación económica, marcando un giro tras años de colapso productivo, y aislamiento.