Tecnología | Regulación y guerra cultural

Grok se coloca arriba en el App Store británico mientras Londres amenaza con bloquear X: Musk contraataca y Ofcom prepara el golpe

Elon Musk presume de éxito en Reino Unido con Grok escalando posiciones en el App Store, pero el impulso llega en el peor momento: el Gobierno británico exige respuestas por el uso de la IA para generar imágenes íntimas no consentidas y presiona a Ofcom para actuar “en días, no en semanas”. Entre el argumento de la libertad de expresión y el endurecimiento regulatorio, el caso se convierte en un test de estrés para la Online Safety Act.

EPA/JIM LO SCALZO
EPA/JIM LO SCALZO

Del “top” del App Store al foco regulatorio

Elon Musk celebró públicamente que Grok —el chatbot de xAI— se había colocado entre las aplicaciones más descargadas en Reino Unido, presentándolo como una prueba de tracción masiva en el UK App Store. El dato, en clave de mercado, sería una buena noticia: más descargas suelen anticipar más uso, más suscriptores y más relevancia en un ecosistema cada vez más competitivo.

Pero el contexto lo cambia todo. Ese repunte coincide con una oleada de críticas y con la posibilidad, ya verbalizada por miembros del Ejecutivo británico, de que X pueda enfrentarse a medidas severas si no demuestra capacidad de control sobre el contenido generado y difundido con ayuda de Grok.

Qué se investiga: imágenes íntimas no consentidas y “nudificación”

El detonante no es un debate académico sobre IA, sino un problema práctico: reguladores y medios han alertado de que la herramienta se ha utilizado para sexualizar imágenes de mujeres y, en algunos casos, alterar fotos de menores con resultados potencialmente ilegales. La cuestión central es el consentimiento: cuando la tecnología permite “desvestir” o manipular a una persona a partir de una foto real, el daño no es hipotético; es inmediato, replicable y viral.

La polémica ha llevado a xAI a introducir cambios, como limitar parte de las funciones de generación y edición de imágenes a usuarios de pago. Sin embargo, para el Gobierno británico el debate no se cierra con un muro de pago: si el contenido es ilícito o dañino, lo es con suscripción y sin ella.

Downing Street aprieta: “días, no semanas”

La reacción política en Londres ha escalado rápido. La secretaria de Tecnología, Liz Kendall, elevó el tono y pidió a Ofcom que utilice “todas las herramientas legales” disponibles, recordando que la Online Safety Act incluye poderes de último recurso para bloquear el acceso a servicios en Reino Unido si se considera que incumplen la ley y se niegan a cooperar.

Además, el Gobierno ha vinculado este episodio a una agenda legislativa más amplia: el Ejecutivo planea prohibir las “nudification apps” en el marco del Crime and Policing Bill y avanzar hacia la criminalización de la creación de imágenes íntimas sin consentimiento. El mensaje es inequívoco: no es solo una crisis reputacional para X, es un problema de cumplimiento normativo.

El contraataque de Musk: libertad de expresión y acusaciones de censura

Musk ha enmarcado el conflicto como una batalla por la libertad de expresión, acusando al Gobierno británico de buscar la censura. En publicaciones en X, el empresario ha cargado contra ministros y ha sugerido que el Ejecutivo utiliza el escándalo como pretexto para restringir la conversación pública. Esa narrativa conecta con su posicionamiento habitual: plataformas “menos intervenidas”, reglas más laxas y el usuario como árbitro final.

El problema para Musk es que el regulador no está discutiendo opiniones: está discutiendo daño, víctimas, trazabilidad y control. Y cuando el debate entra en el terreno de la protección de menores y de la violencia sexual digital, el margen de maniobra político se reduce.

Indonesia marca un precedente: el primer bloqueo nacional

La presión no es exclusiva de Reino Unido. Indonesia se convirtió en el primer país en bloquear temporalmente el acceso a Grok por el riesgo de contenido pornográfico y sexualizado generado por IA, y exigió explicaciones a representantes de X. El movimiento añade un elemento clave: si un país grande demuestra que el bloqueo es viable, otros reguladores pueden verse incentivados a replicar la medida.

El punto ciego: el App Store como “válvula de escape”

En paralelo, el debate se desplaza a otro actor: las tiendas de aplicaciones. Distintas investigaciones han cuestionado por qué ciertas apps siguen disponibles cuando se reporta que pueden facilitar contenido sexual no consentido. Aquí se abre una segunda capa de riesgo: si el conflicto se enquista, la presión no solo recaerá sobre X y xAI, sino también sobre Apple y Google, por sus políticas de distribución y moderación.

Qué vigilar ahora: Ofcom, cumplimiento y capacidad real de contención

La siguiente pantalla será técnica y regulatoria. Ofcom debe evaluar si X y xAI cumplen con sus deberes de protección bajo la Online Safety Act, y qué medidas son proporcionales si concluye que no. Para el mercado, el riesgo principal no es un titular viral: es una escalada que termine en multas, restricciones operativas o bloqueo en un mercado relevante.

Para Musk, la pregunta es igual de incómoda: ¿puede vender a Grok como producto “top” mientras convence a los reguladores de que es seguro? Si la respuesta es no, el éxito de descargas puede convertirse en el peor amplificador de la crisis.

Comentarios