Venezuela eleva a 1.719 muertos el doble terremoto, entre ellos 19 españoles
El terremoto de magnitud 7,5, precedido por otro de 7,2 apenas 39 segundos antes, deja 19 españoles fallecidos, 131 desaparecidos y una colonia pendiente de los rescates.
1.719 muertos, más de 5.000 heridos y 19 españoles fallecidos. El doble terremoto que golpeó el norte de Venezuela el pasado 24 de junio ha convertido la costa central del país en una zona de ruinas, duelo y búsqueda desesperada. El Servicio Geológico de Estados Unidos confirmó que el segundo seísmo, de magnitud 7,5, fue el principal y llegó tras otro de 7,2 en un intervalo de solo 39 segundos.
La tragedia tiene ya una dimensión española. Exteriores ha elevado a 19 los ciudadanos españoles muertos, mientras 131 siguen desaparecidos y otros 12 han sido localizados bajo los escombros. La cifra, todavía provisional, revela el impacto de una catástrofe que ha golpeado especialmente a familias con vínculos entre España y Venezuela.
El golpe sísmico
El primer temblor abrió la crisis. El segundo la multiplicó. La violencia del movimiento afectó a Caracas, La Guaira, Carabobo, Aragua y otras zonas del norte venezolano, donde la densidad urbana y la fragilidad de muchas edificaciones agravaron el balance. ReliefWeb recoge que los dos terremotos, de 7,2 y 7,5, sacudieron el centro-norte del país el 24 de junio de 2026.
Lo más grave es que la secuencia no terminó ahí. Las réplicas han interrumpido operaciones de rescate, obligado a evacuar edificios dañados y disparado el miedo entre supervivientes que duermen en calles, plazas o refugios improvisados.
La cifra que no deja de crecer
El último balance oficial sitúa la tragedia en 1.719 fallecidos, alrededor de 5.000 heridos, 15.866 damnificados y 855 edificios afectados, de los cuales 189 habrían colapsado totalmente.
Este hecho revela una doble emergencia: la humana y la estructural. La primera se mide en cadáveres, desaparecidos y familias que esperan noticias. La segunda, en barrios enteros cuya seguridad ha quedado comprometida. Venezuela afronta ahora una carrera contra el tiempo, pero también contra la precariedad logística, la falta de maquinaria pesada y el deterioro de servicios básicos en las zonas más castigadas.
Españoles entre los escombros
El balance español ha cambiado casi a diario. De los primeros ciudadanos sin localizar se ha pasado a 19 muertos, 131 desaparecidos y 12 localizados bajo los escombros, según la actualización atribuida al ministro José Manuel Albares.
La presencia de una colonia española numerosa en Venezuela explica parte del drama. No se trata solo de turistas atrapados por una catástrofe repentina, sino de familias binacionales, emigrantes retornados, descendientes de españoles y residentes con vínculos directos con municipios de Galicia, Andalucía, Euskadi o Canarias. La consecuencia es clara: la tragedia venezolana se ha convertido también en una crisis consular española.
Los casos que conmocionan a España
Entre las víctimas figura Natalia, vecina de Torre de la Reina, en Guillena, Sevilla. Tenía 34 años, nacionalidad hispano-colombiana y estaba en Venezuela de viaje familiar. Su marido y su hija lograron salvarse, según fuentes municipales recogidas por varios medios.
También murió Alazne Solabarrieta Lecea, de 65 años, nacida en Caracas y de ascendencia vasca. Falleció en el barrio caraqueño de San Bernardino; su marido, Koldo Olalde, sobrevivió y fue rescatado en camilla, según fuentes familiares.
A estos casos se suman desapariciones especialmente dolorosas, como la de una familia residente en Marín, Pontevedra: Yhosvany Hernández Fernández, Adela Taberneiro García y sus hijos Ulises, de ocho años, y Lía, de nueve, desaparecidos en La Guaira.
Rescate contra el reloj
La fase crítica ya no se mide en horas, sino en posibilidades cada vez más estrechas. Más de 2.000 rescatistas de 27 países, coordinados por la ONU, trabajan en Venezuela con perros, equipos técnicos y apoyo internacional.
Sin embargo, el diagnóstico es inequívoco: cada réplica, cada acceso bloqueado y cada edificio inestable reducen las opciones de supervivencia. España ha movilizado ayuda de emergencia a través de la AECID, con un paquete inicial de un millón de euros, evaluación sobre el terreno, material humanitario y apoyo consular.
El desastre que viene después
La emergencia inmediata es rescatar, identificar y atender. Pero el problema de fondo será reconstruir. Las primeras estimaciones elevan los daños a miles de millones, con barrios enteros afectados y servicios parcialmente interrumpidos. El contraste con otras catástrofes regionales resulta demoledor: cuando un país con infraestructuras frágiles recibe dos golpes sísmicos consecutivos, el desastre natural se convierte también en una prueba institucional.
Venezuela entra ahora en una fase más dura: duelo, búsqueda de desaparecidos, repatriaciones, reconstrucción y revisión de edificios. Para España, el foco estará en localizar a los 131 desaparecidos, asistir a las familias y confirmar identidades. Para Venezuela, la prioridad será evitar que las ruinas del terremoto se conviertan en una segunda crisis sanitaria, social y económica.