Venezuela

La clave oculta de la intervención de EEUU en Venezuela: carrera por minerales clave para la IA

El factor transcendental que todos obvian en la, reciente intervención militar de EEUU en Venezuela: la pugna a contrarreloj por la hegemonía de los, ineludibles, componentes telúricos de la revolución de la inteligencia artificial
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La madrugada del 3 de enero de 2026, la ‘Operación Libertad Duradera’ de Estados Unidos sobre Venezuela culminó con la captura de Nicolás Maduro. Las explicaciones oficiales se centraron en la restauración democrática y la seguridad regional. Sin embargo, tras los discursos, yace un factor transcendental y sistemáticamente obviado: la lucha encarnizada por la hegemonía en la revolución de la inteligencia artificial (IA), una contienda que se libra en el control de sus componentes más básicos y terrenales.

El petróleo ha dictado la geopolítica del último siglo, pero en la era de la IA, ha surgido un nuevo recurso estratégico: los minerales críticos. Tierras raras, coltán, litio, cobalto, galio, germanio… Estos materiales conforman la base telúrica sobre la que se erige el futuro del poder mundial. La intervención en Venezuela, más allá de sus pretextos, es un movimiento audaz en el gran tablero de ajedrez global, destinado a asegurar el control de los materiales físicos indispensables para el dominio tecnológico del siglo XXI y, crucialmente, a negar su acceso a sus principales competidores: China y Rusia.

El tesoro oculto en el Escudo Guayanés: la “nueva faja petrolífera” de la IA

Venezuela, más allá de sus reservas de crudo, esconde un tesoro de minerales estratégicos en el Escudo Guayanés y el Arco Minero del Orinoco (AMO). El AMO, una franja de 111.843 kilómetros cuadrados decretada como “Zona de Desarrollo Estratégico Nacional” en 2016, es una “nueva faja petrolífera” de minerales con un potencial estimado en alrededor de 2 trillones de dólares [4] [5]. Contiene oro, diamantes, hierro, bauxita y, crucialmente, ingentes cantidades de coltán y elementos de tierras raras [1] [4].

El coltán, o columbita-tantalita, es el “oro azul” [6] del mundo digital, vital para condensadores electrolíticos en servidores de IA [6]. La Mesa Minera nacional reporta aproximadamente 35.000 toneladas de coltán en el AMO [7]. Las tierras raras, un grupo de 17 elementos, son indispensables para los potentes imanes permanentes y la manufactura de semiconductores avanzados [10]. Aunque las reservas no están certificadas con rigor, el exministro Víctor Cano ha señalado que Venezuela está “rica en tierras raras” [9], con estimaciones iniciales de valor potencial de 100.000 millones de dólares [2].

Mineral estratégico Uso principal en la industria de la IA Reservas en Venezuela (Estimación)
Coltán (tántalo) Condensadores electrolíticos (laptops, celulares, servidores) ~35.000 t en AMO [7]
Tierras raras Imanes potentes (neodimio, disprosio) para robótica y sistemas de IA Presencia importante en Guayana (no cuantificada) [11]
Litio Baterías de ion-litio (almacenamiento en data centers, vehículos) Reservas conocidas en el Escudo Guayanés, sin cifras oficiales [12]
Cobalto Cátodos de baterías recargables de alto desempeño Pequeñas explotaciones aisladas, sin estimación pública [12]
Galio y germanio Semiconductores GaN/GaAs (chips de alta velocidad y láseres) Subproductos del refinado de bauxita/zinc; sin datos oficiales [13]

Esta riqueza, sin embargo, ha estado sumida en el caos, la ilegalidad y la violencia. Informes de organizaciones como SOS Orinoco y el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) han documentado cómo la minería en el Arco del Orinoco opera en gran medida como una empresa criminal, con la connivencia de elementos corruptos del estado, grupos armados irregulares como disidentes de las FARC y el ELN, y un impacto ambiental devastador que incluye la deforestación masiva y la contaminación de cuencas hidrográficas con mercurio [3]. Este descontrol, que ha generado una crisis humanitaria y de derechos humanos en la región, lejos de ser un impedimento, se convirtió en una oportunidad para actores externos capaces de navegar en aguas turbulentas y negociar directamente con las estructuras de poder, tanto formales como de facto, que controlan el territorio.

El dragón y el oso en el Caribe: la alianza sino-rusa y la pugna a contrarreloj

Mientras Estados Unidos endurecía las sanciones, China y Rusia tejían pacientemente una red de alianzas estratégicas con el régimen de Maduro. Pekín, a través de préstamos multimillonarios (más de 60.000 millones de dólares desde 2007) [18], y Moscú, con importantes inversiones en el sector energético y minero [19], no solo aseguraron el suministro de petróleo, sino que también firmaron numerosos acuerdos para la exploración y explotación de los recursos minerales del país [20].

Esta penetración no era meramente económica; tenía una profunda dimensión estratégica. China, consciente de su posición dominante en el mercado global de tierras raras (controla cerca del 90% del procesamiento mundial) [22], busca activamente asegurar el acceso a las materias primas allá donde se encuentren, para alimentar su insaciable industria tecnológica y consolidar su monopolio [6]. Para Pekín y Moscú, Venezuela no era solo un aliado ideológico anti-estadounidense en el Caribe, sino una reserva estratégica de los materiales que definirán el futuro.

El reforzamiento de este triángulo (China-Rusia-Venezuela) en materias primas estratégicas planteaba un riesgo geoestratégico directo para Estados Unidos. La decisión de China en 2023-2024 de restringir las exportaciones de galio y germanio (cruciales en chips y fibra óptica) [23] fue una llamada de atención brutal para Washington y sus aliados. Demostró que Pekín no dudaría en utilizar su dominio sobre los recursos como un arma geopolítica, amenazando con estrangular la industria tecnológica occidental. Permitir que sus rivales geopolíticos consolidaran su control sobre este tesoro mineral, a las puertas de Estados Unidos, representaba una amenaza inaceptable para los intereses a largo plazo de Washington.

La dependencia occidental: el talón de Aquiles de la IA

La revolución de la inteligencia artificial descansa sobre una base física sorprendentemente frágil. La fabricación de semiconductores de vanguardia, las GPU y la infraestructura de los centros de datos dependen de una cadena de suministro global de minerales críticos peligrosamente dependiente de China.

“Está claro que, actualmente, en IA, la competencia es entre dos: Estados Unidos y China. Queremos una relación positiva y estable con China, pero estamos listos para competir y garantizar que nuestras empresas sigan desarrollando tecnologías transformadoras sin depender de cadenas vulnerables o coercitivas.” - Jacob Helberg, Subsecretario de Estado para Asuntos Económicos de EE. UU. [25]

Esta dependencia es el resultado de una estrategia industrial a largo plazo de Pekín, que invirtió masivamente en el procesamiento y refinado de minerales, consolidando un cuasi-monopolio. La demanda global de cobalto y tierras raras crecerá un 50-60% en 15 años [1], intensificando la pugna. Un informe de TraxTech (diciembre 2025) advertía que la concentración del 90% de las tierras raras en China “crea vulnerabilidades” para las infraestructuras de IA [28]. En este contexto, la riqueza mineral de Venezuela adquirió una nueva y urgente importancia, convirtiéndose en un imperativo estratégico para diversificar las cadenas de suministro y arrebatar a China una palanca de poder crucial.

“Está claro que, actualmente, en IA, la competenci... Subsecretario de Estado para Asuntos Económicos de EE. UU. [25]

Precedentes históricos: cuando los recursos dictan la política exterior

La idea de que Estados Unidos pueda intervenir militarmente para asegurar el acceso a recursos estratégicos no es una teoría conspirativa, sino un patrón recurrente en su política exterior. La historia del siglo XX está repleta de ejemplos en los que el control de recursos naturales fue el motor principal de operaciones encubiertas y acciones militares, a menudo disfrazadas bajo el manto de la lucha ideológica.

El derrocamiento del primer ministro iraní Mohammad Mosaddegh en 1953 (Operación Ajax) fue motivado por la nacionalización del petróleo [29]. El golpe de Estado en Guatemala en 1954 (Operación PBSuccess) buscó proteger los intereses de la United Fruit Company [30]. La nacionalización del cobre por Salvador Allende en Chile en 1973 fue un factor clave que motivó el apoyo de Washington al golpe de Pinochet [32].

Esta lógica se ha adaptado a la era digital. El caso de Bolivia en 2019, donde la caída de Evo Morales coincidió con la pugna por las vastas reservas de litio, y el caso de Ucrania en 2022, donde Rusia aseguró el control de reservas de litio, tántalo y otros minerales críticos en la franja oriental [35], demuestran que la pugna por los recursos telúricos de la transición energética y tecnológica es el nuevo motor de la geopolítica.

Como señaló el académico Noam Chomsky, el control sobre los recursos energéticos y materiales ha sido una constante en la gran estrategia estadounidense, no solo para su propio consumo, sino para mantener una palanca de poder sobre sus aliados y competidores [36]. La intervención en Venezuela el 3 de enero de 2026 no es una anomalía, sino la continuación de esta lógica implacable, adaptada a las realidades tecnológicas del siglo XXI. En palabras del diplomático británico Curzon en 1919, los imperios siempre han buscado estados satélites ricos en recursos para explotar tras una “fachada” local; la diferencia hoy es que esos recursos son los que alimentan la inteligencia artificial.

El nuevo petróleo y el choque de potencias

La intervención militar en Venezuela marca un punto de inflexión en la geopolítica de la era digital. La carrera por la supremacía en inteligencia artificial se libra en las remotas regiones mineras del sur global. Los minerales críticos son, en efecto, el nuevo petróleo del siglo XXI, la materia prima indispensable para la próxima revolución industrial. La dependencia de estos materiales es absoluta; sin ellos, no hay chips avanzados ni futuro tecnológico. Quien controle las fuentes de estos minerales, controlará el ritmo y la dirección de la innovación en las décadas venideras.

La operación estadounidense es una declaración de intenciones: una estrategia de contención tecnológica que busca impulsar la propia capacidad de innovación y cortar las alas al adversario. Al asegurar una potencial fuente masiva de coltán, tierras raras y otros minerales estratégicos en su “patio trasero”, Estados Unidos busca romper su peligrosa dependencia de China e impedir que el eje sino-ruso consolide su control sobre estos tesoros geológicos.

El mundo ha entrado en una nueva era de competencia por los recursos, donde los chips de silicio son tan importantes como los barriles de petróleo. El elefante, finalmente, ha salido de la habitación, y su sombra se proyecta sobre el futuro de la tecnología, la economía y el poder global.

Referencias

[1] Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL). “Tierras raras o coltán, la otra riqueza mineral de Venezuela”. [2] Investing.com. “Venezuela confirma yacimientos de coltán y oro por 100.000 millones dólares”. [3] Center for Strategic and International Studies (CSIS). “Illegal Mining in Venezuela: Death and Devastation in the Amazonas and Orinoco Regions”. [4] Arco Minero del Orinoco - Wikipedia, la enciclopedia libre. [5] Minerales estratégicos de Venezuela: oro, coltán y tierras raras en la mira. [6] Tierras raras o coltán: La otra riqueza mineral de Venezuela | Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina. [7] Minerales estratégicos de Venezuela: oro, coltán y tierras raras en la mira. [9] Minerales que Venezuela posee necesarios para la “transición energética” | Misión Verdad. [10] Tierras raras o coltán: La otra riqueza mineral de Venezuela | Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina. [11] Tierras raras o coltán: La otra riqueza mineral de Venezuela | Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina. [12] ¿Qué minerales se necesitan para el desarrollo de la inteligencia artificial? - Minaría Sostible de Galicia. [13] Germanium and Gallium: U.S. Trade and Chinese Export Controls. [15] Tierras raras o coltán: La otra riqueza mineral de Venezuela | Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina. [18] Cuáles son los intereses de Rusia y China en la Venezuela de Maduro. [19] Cuáles son los intereses de Rusia y China en la Venezuela de Maduro. [20] Cuáles son los intereses de Rusia y China en la Venezuela de Maduro. [22] US moves to deepen minerals supply chain in AI race with China - MINING.COM. [23] Germanium and Gallium: U.S. Trade and Chinese Export Controls. [25] US moves to deepen minerals supply chain in AI race with China - MINING.COM. [28] Informe de TraxTech (diciembre 2025) - Citado en el artículo alternativo. [29] Noam Chomsky, sobre el golpe de Irán 1953. [30] Noam Chomsky, sobre el golpe de Guatemala 1954. [32] Noam Chomsky, sobre el golpe de Chile 1973. [35] Estudio sobre el control ruso de reservas ucranianas de litio, tántalo, cesio y estroncio. [36] Noam Chomsky, sobre el control de recursos estratégicos.

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