Noruega declina la invitación de Trump al Consejo de Paz de Gaza
Noruega ha rechazado formalmente la invitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para participar en el denominado Board of Peace de Gaza, alegando que la propuesta contraviene los principios de multilateralismo y diplomacia del país. La decisión se suma a las negativas de Francia y Suecia y marca un nuevo desafío para la iniciativa estadounidense en plena cumbre de Davos.
Noruega se mantiene firme en su rechazo
El Secretario de Estado noruego, Kristoffer Thoner, explicó que la propuesta de Trump plantea “una serie de cuestiones que requieren un diálogo más profundo con Estados Unidos” y, por ello, Noruega no participará en el consejo ni asistirá a la ceremonia de firma en Davos.
El comunicado refleja la preocupación de Oslo por mantener su reputación como actor comprometido con la diplomacia multilateral, evitando alinearse con una iniciativa unilateral percibida como poco transparente y con escasa legitimidad internacional.
Contexto del Consejo de Paz de Gaza
El Board of Peace de Gaza es una iniciativa promovida por Donald Trump que busca reunir a líderes internacionales para abordar la situación del enclave palestino. Entre los invitados figuraban Benjamin Netanyahu, Recep Tayyip Erdogan, Sanae Takaichi y Vladímir Putin, aunque varios países europeos han expresado reticencias.
Francia ya había rechazado la invitación, y Suecia, según su primer ministro Ulf Kristersson, tampoco participará “en la forma presentada hasta ahora”. Estas negativas ponen en evidencia las limitaciones de la propuesta estadounidense para generar consenso internacional.
Multilateralismo frente a unilateralismo
Noruega sostiene que el Consejo de Paz, tal como ha sido planteado, no respeta los principios de multilateralismo que guían su política exterior. La posición noruega subraya la importancia de diálogo previo, legitimidad internacional y participación equitativa de todas las partes involucradas, especialmente de los palestinos, ausentes en la iniciativa.
Thoner insistió en que no se trata de un rechazo a la paz, sino de un llamado a estructurar los mecanismos de manera que sean inclusivos y transparentes.
Tensiones previas con Estados Unidos
La negativa de Noruega se produce tras episodios previos de fricción con la Casa Blanca. Trump, recordando la controversia por el Premio Nobel de la Paz, había criticado públicamente a Oslo, generando un clima de tensión diplomática.
Pese a estas fricciones, Noruega mantiene una postura prudente y coherente, centrada en principios más que en represalias, buscando preservar su credibilidad internacional.
Repercusiones en la cumbre de Davos
La negativa de Noruega y otros países europeos proyecta una sombra sobre la iniciativa de Trump en Davos, cuestionando su capacidad para reunir apoyo real entre los aliados occidentales. La ausencia de actores clave del continente limita la legitimidad política y práctica del Consejo de Paz, planteando dudas sobre su eficacia futura.
Expertos señalan que estas decisiones reflejan una tendencia europea de priorizar diplomacia institucionalizada y foros multilaterales sobre proyectos impulsados de manera unilateral.
Un mensaje a la administración estadounidense
Con esta postura, Noruega envía un mensaje claro a Washington: las iniciativas unilaterales que ignoran procesos diplomáticos establecidos y la inclusión de todas las partes interesadas no contarán con su respaldo. Es un recordatorio de que la cooperación internacional requiere consenso y respeto a las normas multilaterales, incluso cuando la propuesta proviene de un aliado histórico.
Escenario futuro para el Consejo de Paz
El rechazo de Noruega y otros países europeos plantea desafíos estratégicos para el Board of Peace. Para que la iniciativa avance, será necesario reestructurar su formato, garantizar la participación de actores clave y establecer mecanismos claros de decisión. Sin estos cambios, la propuesta corre el riesgo de quedar limitada a un gesto simbólico sin impacto real en Gaza.
Diplomacia europea en primer plano
La postura de Oslo refleja también la coherencia de la diplomacia europea frente a presiones externas. Frente a intentos de Estados Unidos por liderar iniciativas bilaterales, los países del continente muestran su preferencia por procesos inclusivos, consensuados y legítimos, marcando la pauta en el manejo de conflictos internacionales sensibles.
El rechazo noruego al Consejo de Paz de Trump evidencia que la diplomacia europea prioriza principios y legitimidad sobre protagonismos individuales. La medida resalta la dificultad de imponer soluciones unilaterales en contextos geopolíticos complejos y refuerza la necesidad de mecanismos multilaterales para abordar conflictos de manera sostenible y efectiva.
