Portugal

Portugal se decanta por la moderación: Seguro frena a Ventura con casi dos tercios del voto

La segunda vuelta presidencial se salda con una cómoda victoria de António José Seguro frente al líder de Chega, André Ventura, en una jornada marcada por el temporal y una participación cercana al 50%.
Portugal pexels-seizoenenblog-12525761
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Portugal ha hablado en las urnas y lo ha hecho con claridad. Con el 88,27% del escrutinio completado —incluyendo voto nacional y del extranjero—, António José Seguro se impone en la segunda vuelta de las presidenciales con un 64,74% de los votos (1.955.841 papeletas), frente al 35,26% (1.065.455 votos) obtenido por André Ventura. La participación se sitúa en el 50,23%, con 3.174.345 votantes de un total de 6,3 millones de inscritos, lo que deja una abstención cercana al 50%.

El resultado confirma que el país ha optado por un perfil de presidente moderado y suprapartidista, frente a la apuesta radical y antisistema encarnada por el líder de Chega. Seguro, respaldado por el Partido Socialista pero volcado en captar apoyos más allá de la izquierda, se convierte así en el nuevo jefe del Estado portugués con una diferencia de casi 30 puntos sobre su adversario.

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Una segunda vuelta entre moderación y "extremismo"

La campaña de esta segunda vuelta se había planteado abiertamente como una elección entre “moderación y extremismo”. Tras la primera ronda, en la que Seguro obtuvo un 31,11% y Ventura un 23,52%, el paso del líder de Chega al balotaje supuso un auténtico seísmo político y movilizó a votantes de muy distinto signo contra la posibilidad de una presidencia ultraderechista.

Las encuestas ya anticipaban una ventaja clara para el candidato socialista, en torno al 67% frente al 33%. Los datos provisionales prácticamente confirman esa fotografía, con un Seguro instalado en el 64,74% y un Ventura que se queda en el 35,26%, lejos de la remontada que su partido presentaba como posible. Para buena parte del electorado conservador tradicional, la presidencia seguía siendo un cargo reservado a figuras de consenso y estabilidad institucional, lo que ha facilitado el trasvase de voto hacia Seguro o la abstención frente al candidato de Chega.

Blanco y nulo: un voto de protesta medible

Los datos oficiales muestran también un volumen significativo de voto de protesta. Las papeletas en blanco alcanzan el 3,12%, con 99.143 votos, mientras que los votos nulos representan el 1,70%, es decir, 53.906 papeletas. En conjunto, más de 150.000 electores han optado por expresar su descontento o su distancia respecto a la oferta existente sin apoyar a ninguno de los dos finalistas.

Aunque estas cifras no alteran el reparto final, sí aportan un matiz a la lectura del resultado: junto a la victoria contundente de Seguro y el ascenso de Ventura como referente de la derecha dura, existe un segmento del electorado que prefiere mantenerse al margen de esa polarización.

Una jornada complicada por el temporal, pero sin incidentes graves

La votación ha transcurrido bajo el impacto del temporal de lluvias e inundaciones que afecta al país y que ya ha dejado al menos un fallecido y daños materiales en varias regiones. La Comisión Nacional de Elecciones ha tenido que reubicar algunas mesas en las zonas más golpeadas por el mal tiempo, lo que provocó confusión puntual entre los votantes, pero el portavoz del organismo, André Wemans, ha señalado que la jornada se ha desarrollado “con normalidad y sin apenas incidentes”.

La participación final —50,23%, ligeramente por debajo de la registrada en la primera vuelta— refleja tanto las dificultades logísticas derivadas del temporal como un cierto cansancio político, especialmente entre quienes no se identificaban plenamente con ninguno de los dos aspirantes.

Ventura pierde la presidencia, pero consolida su papel en la derecha

Pese a la derrota clara, André Ventura utilizará previsiblemente este resultado para reforzarse como figura central de la derecha portuguesa de cara a las próximas legislativas y, sobre todo, a las presidenciales de 2029. Haber alcanzado la segunda vuelta y sumar más de un millón de votos permite a Chega presentarse como alternativa real al centro-derecha tradicional, aunque el acceso a la jefatura del Estado haya quedado lejos en esta ocasión.

El desafío para el resto del arco político será cómo gestionar, en los próximos años, la presencia de una fuerza radical con implantación consolidada y un liderazgo que se alimenta precisamente de la confrontación con el “sistema”.

Una presidencia de bajo poder formal, alto peso simbólico

Aunque el presidente de Portugal tiene atribuciones limitadas en el día a día del Gobierno, la figura concentra un importante peso simbólico e institucional: nombra al primer ministro, puede vetar leyes, disolver el Parlamento y actúa como garante de la Constitución.

Con su victoria de esta noche, António José Seguro llega al Palacio de Belém con un mandato claro: encarnar la moderación y la estabilidad frente al avance del extremismo. Lo hace, además, en un contexto europeo en el que las ultraderechas ganan terreno en distintos países. El mensaje que envía Portugal al resto del continente es nítido: por ahora, su presidencia sigue siendo territorio de consenso. El reto de Seguro será mantener ese equilibrio en un país donde Ventura ha demostrado que existe un espacio amplio —más de un tercio del electorado— dispuesto a seguir escuchando el discurso de ruptura.

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