Nuevo pulso geopolítico

Rusia planta a Trump en el debut del Consejo de Paz para Gaza

La primera reunión del llamado Board of Peace para Gaza, impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arrancará sin la presencia de Rusia. Así lo confirmó este jueves la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, quien explicó que Moscú no contará con representantes en la sesión inaugural prevista para el 19 de febrero en Washington DC.

La ausencia rusa en el estreno del nuevo organismo, concebido para supervisar y coordinar los esfuerzos de estabilización en la Franja de Gaza, añade un nuevo elemento de tensión geopolítica en un escenario ya marcado por profundas divisiones internacionales.

EPA/MAXIM SHIPENKOV
EPA/MAXIM SHIPENKOV

Un consejo sin Moscú en su debut

Zajárova señaló en rueda de prensa que el papel de Rusia dentro del Consejo de Paz “aún se está formulando”, dejando en el aire si el Kremlin participará en futuras sesiones o si mantendrá una distancia estratégica frente a la iniciativa estadounidense.

El detalle no es menor. Rusia es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y ha desempeñado históricamente un papel activo en Oriente Próximo, manteniendo canales abiertos tanto con Israel como con actores palestinos y potencias regionales como Irán.

Su ausencia en la reunión inaugural envía una señal política clara: Moscú no quiere aparecer subordinado a una arquitectura de paz diseñada y presidida directamente por Washington.

Zajárova señaló en rueda de prensa que el papel de Rusia dentro del Consejo de Paz “aún se está formulando”
Zajárova señaló en rueda de prensa que el papel de Rusia dentro del Consejo de Paz “aún se está formulando”

Trump toma el mando

El encuentro del 19 de febrero estará presidido por el propio Donald Trump, impulsor del organismo. El Board of Peace nace con la misión de coordinar la supervisión de acuerdos, garantizar el cumplimiento de compromisos y articular mecanismos de reconstrucción y seguridad en Gaza tras meses de conflicto devastador.

La creación del consejo responde al intento de Estados Unidos de liderar un nuevo marco institucional paralelo a los foros multilaterales tradicionales, como Naciones Unidas o el Cuarteto para Oriente Próximo.

El mensaje implícito es contundente: Washington quiere marcar la hoja de ruta de la posguerra en Gaza y consolidar su liderazgo diplomático en la región.

El encuentro del 19 de febrero estará presidido por el propio Donald Trump, impulsor del organismo
El encuentro del 19 de febrero estará presidido por el propio Donald Trump, impulsor del organismo

Reconfiguración del tablero internacional

La decisión rusa se produce en un momento de máxima competencia geopolítica entre Moscú y Washington. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, las relaciones entre ambas potencias atraviesan uno de sus peores momentos en décadas.

Oriente Próximo se ha convertido en otro escenario donde se mide esa rivalidad. Rusia ha intentado posicionarse como actor equilibrado en la región, reforzando vínculos con países árabes y manteniendo interlocución con distintas partes del conflicto.

Participar en un organismo presidido por Trump podría interpretarse como un reconocimiento implícito del liderazgo estadounidense en Gaza, algo que Moscú parece evitar por ahora.

Gaza, epicentro de la diplomacia global

El conflicto en Gaza ha generado una crisis humanitaria y política de alcance internacional. La reconstrucción del enclave, la administración futura del territorio y las garantías de seguridad son cuestiones abiertas que requieren consenso entre potencias.

La ausencia de Rusia en la reunión inaugural podría complicar la construcción de un marco verdaderamente multilateral. Sin el respaldo —o al menos la participación— de todos los actores relevantes, cualquier mecanismo corre el riesgo de ser percibido como parcial.

La reconstrucción en Gaza, la administración futura del territorio y las garantías de seguridad son cuestiones abiertas que requieren consenso entre potencias.
La reconstrucción en Gaza, la administración futura del territorio y las garantías de seguridad son cuestiones abiertas que requieren consenso entre potencias.

¿Distancia táctica o ruptura estratégica?

Zajárova dejó abierta la puerta a una eventual implicación rusa futura al afirmar que el rol del país aún se está definiendo. Esto sugiere que Moscú podría optar por observar primero la evolución del consejo antes de decidir su grado de implicación.

No obstante, el gesto inicial tiene peso simbólico. En diplomacia, las ausencias también comunican posiciones.

Algunos analistas interpretan la decisión como una estrategia para no legitimar una estructura nacida fuera de la ONU, donde Rusia conserva poder de veto. Otros la ven como una señal de protesta ante la exclusión de ciertos actores regionales clave en el diseño inicial del organismo.

Zajárova dejó abierta la puerta a una eventual implicación rusa futura al afirmar que el rol del país aún se está definiendo
Zajárova dejó abierta la puerta a una eventual implicación rusa futura al afirmar que el rol del país aún se está definiendo

La estabilidad en Gaza depende no solo de acuerdos locales, sino también del respaldo de potencias con influencia sobre los distintos actores implicados. Rusia mantiene relaciones con Irán y con movimientos palestinos que podrían jugar un papel en la configuración futura del enclave.

Sin Moscú en la mesa desde el principio, la coordinación internacional podría fragmentarse, dando lugar a iniciativas paralelas o narrativas contrapuestas sobre la legitimidad del proceso.

Washington busca consolidar liderazgo

Para Trump, la puesta en marcha del Board of Peace representa una oportunidad política y diplomática. Liderar la reconstrucción y la estabilización de Gaza le permite proyectar imagen de mediador y arquitecto de paz.

Sin embargo, la falta de participación rusa en el debut podría alimentar críticas sobre el carácter unilateral de la iniciativa.

El foco estará puesto en la reunión del 19 de febrero en Washington. La composición final del consejo, los países representados y las decisiones adoptadas marcarán el tono del nuevo marco diplomático.

Si Rusia decide sumarse más adelante, el organismo podría ganar legitimidad internacional. Si, por el contrario, opta por mantenerse al margen, el tablero de Oriente Próximo podría fragmentarse aún más.

La consecuencia es clara: el estreno del Consejo de Paz para Gaza no solo será una cita diplomática, sino también un termómetro del equilibrio global entre Washington y Moscú.

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