El IBEX 35 avanza 24,78 puntos (+0,14%) y cierra en 17.673,79, con cautela por el ruido político de Washington
El IBEX 35 logró cerrar este lunes en positivo, con un avance del 0,14%, hasta los 17.673 puntos, en una jornada marcada por la cautela y el ruido político procedente de Washington.
La investigación abierta por la administración Trump contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, y la amenaza de un tope del 10% a los tipos de las tarjetas de crédito golpearon a la banca estadounidense y avivaron el debate sobre la independencia de los bancos centrales.
En Europa, el tono fue mixto: el DAX alemán subió un 0,5%, el CAC francés cedió un 0,13% y el FTSE británico avanzó un 0,1%, mientras Wall Street cotizaba con signo dispar al cierre europeo, con el Nasdaq en ligero alza (+0,1%) y el Dow Jones perdiendo un 0,2%.
Pese a las caídas de valores como IAG, Solaria o Iberdrola, el selectivo español se apoyó en ArcelorMittal, Merlin, Inditex y BBVA para mantener el nivel de los 17.600 puntos y seguir orbitando cerca de máximos de ciclo.
La pregunta que se hace ahora el mercado es clara: ¿hasta cuándo podrá el IBEX escapar al daño colateral de la batalla de Trump contra la Fed y la banca de Estados Unidos?
Un rebote mínimo, pero con alta carga simbólica
La subida del 0,14% del IBEX 35 podría parecer irrelevante en términos técnicos, pero el contexto la convierte en un movimiento significativo. En una sesión donde el ruido político y regulatorio dominaba titulares y pantallas, el hecho de que el índice español lograra cerrar en verde indica que, por ahora, los inversores prefieren ajustar posiciones antes que huir del riesgo.
El IBEX se movió durante buena parte del día en terreno de nadie, con oscilaciones estrechas y bajo volumen, típico de una sesión en la que los grandes operadores prefieren esperar a dos eventos clave: el dato de inflación en EE. UU. y el primero de los grandes resultados de la banca estadounidense, que llegarán esta misma semana.
Lo más relevante es que el índice consiguió defender con comodidad la zona de los 17.500 puntos, que el mercado comienza a ver como un primer soporte psicológico tras el rally de los últimos meses. Desde los mínimos de primavera de 2025, el selectivo acumula ya una subida cercana al 30%, impulsado por bancos, energía y turismo.
Este hecho revela que, pese a la incertidumbre sobre la Fed y los movimientos de Trump, el mercado sigue interpretando el entorno de tipos a la baja y la moderación de la inflación como un viento de cola para los activos de riesgo, también en España.
Trump reabre la batalla con Powell y la Fed
El principal factor de tensión de la jornada llegó, de nuevo, desde Washington. El anuncio de que el Departamento de Justicia ha abierto una investigación contra Jerome Powell por su testimonio ante el Senado sobre la reforma de los edificios de la Fed ha sido leído en los mercados como un nuevo intento de Donald Trump de condicionar la política monetaria.
La independencia de los bancos centrales es uno de los pilares sobre los que se asienta la confianza en los mercados financieros desde hace décadas. Por eso, cada vez que se percibe una injerencia política directa, aumenta la prima de riesgo institucional, aunque el efecto en las cotizaciones pueda tardar en aflorar.
Trump no ha ocultado su intención de forzar recortes de tipos más agresivos, ni su incomodidad con un Powell al que ve como un freno a su agenda económica. La investigación judicial, pese a estar supuestamente centrada en un asunto administrativo, se percibe como una herramienta más de presión.
Este hecho revela un riesgo de fondo: si la Fed es percibida como un órgano sometido al poder ejecutivo, los mercados podrían exigir mayores rendimientos para financiar la deuda estadounidense, con impacto global sobre el coste de financiación de gobiernos y empresas. De momento, sin embargo, el movimiento se traduce más en nerviosismo que en ventas masivas.
El golpe directo a la banca de tarjetas en Estados Unidos
La segunda pata de la ofensiva de Trump llegó con el anuncio de que las entidades que no limiten al 10% el tipo de interés en tarjetas de crédito durante un año podrían estar “violando la ley”. El mensaje fue suficiente para desencadenar fuertes caídas en los bancos con gran exposición a este negocio.
Analistas del sector cuantificaron rápidamente el impacto. Mike Mayo, de Wells Fargo, advirtió en una nota que “el posible tope a las tarjetas podría eliminar las ganancias del negocio durante un año”. Por su parte, Vivek Juneja, de JPMorgan, fue más allá al alertar de un “impacto material” si la medida se aprueba y añadir que “podría empujar a los consumidores a endeudarse a mayor coste en otros productos”.
El diagnóstico es inequívoco: la intervención política directa sobre precios en un segmento clave del crédito al consumo abre la puerta a distorsiones profundas. Las entidades podrían reaccionar endureciendo criterios de concesión, subiendo comisiones o redirigiendo a los clientes hacia préstamos personales y líneas de crédito más caras.
Para el IBEX 35, el mensaje es doble. A corto plazo, la presión sobre la banca estadounidense actúa como recordatorio de que el riesgo regulatorio puede saltar de un lado a otro del Atlántico. A medio plazo, si la medida lastra beneficios y cotizaciones en Wall Street, la comparación de rentabilidades entre bancos europeos y estadounidenses podría volverse más favorable a las entidades del Viejo Continente.
Europa, entre la prudencia y el seguimiento de Wall Street
En este contexto, Europa optó por una postura de resistencia vigilante. El DAX alemán avanzó un 0,5%, apoyado en industriales y grandes exportadoras; el CAC 40 francés cedió un 0,13%, lastrado por algunos pesos pesados del lujo y la energía; y el FTSE 100 británico se anotó un 0,1%, suficiente para mantenerse cerca de sus máximos históricos recientes.
En paralelo, al cierre de la sesión europea, el Nasdaq subía un 0,1%, mientras el Dow Jones perdía un 0,2%, reflejo de un mercado americano partido en dos: las tecnológicas y compañías de crecimiento aún resisten, mientras la banca y los valores más sensibles al ciclo sufren.
En este tablero, el IBEX 35 se situó en una posición intermedia, con un avance modesto pero suficiente para mantener la estela de las bolsas centrales del euro. El contraste con otras fases de tensión internacional resulta evidente: esta vez, la Bolsa española no actúa como eslabón débil automático, en parte gracias al saneamiento de la banca y al peso de sectores globales como infraestructuras, energía y moda.
La consecuencia es clara: mientras el foco del riesgo se concentra en Estados Unidos, Europa puede beneficiarse de un cierto descuento en expectativas de volatilidad, siempre que la Fed sea capaz de sostener un discurso creíble de independencia y control de la inflación.
Geopolítica, Maduro e Irán: el ruido de fondo que no desaparece
Al ruido político estadounidense se sumó un escenario geopolítico especialmente cargado. La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y las protestas en Irán mantuvieron la presión sobre los mercados de materias primas y deuda soberana.
Las tensiones en Oriente Medio, junto con la incertidumbre sobre el futuro del régimen venezolano, han contribuido a elevar las rentabilidades de los bonos, en un movimiento que los operadores interpretan como mezcla de búsqueda de cobertura frente a la inflación y prima de riesgo geopolítica. La referencia española a 10 años repuntó varios puntos básicos, en línea con el movimiento de la deuda núcleo europea.
A todo ello se añade el aplazamiento, hasta este miércoles 14 de enero, del fallo del Tribunal Supremo de EE. UU. sobre la legalidad de los aranceles a los principales socios comerciales del país. Una resolución contraria a los intereses de la Casa Blanca podría obligar a reconfigurar buena parte de la política comercial, con efectos en cadenas de suministro y resultados empresariales.
Pese a este cóctel, el mercado optó por no sobrerreaccionar. El comportamiento del IBEX 35 sugiere que los inversores separan, de momento, los episodios geopolíticos de corto plazo del hilo conductor principal: la trayectoria de la inflación, los tipos de interés y los beneficios empresariales.
Los movimientos clave dentro del IBEX 35
Más allá del nivel del índice, la clave de la sesión estuvo en la rotación interna de valores. Por el lado negativo, IAG encabezó las caídas con un descenso cercano al 3%, penalizada por el temor a un encarecimiento del combustible si persisten las tensiones en Venezuela e Irán y por la sensibilidad del sector aéreo a cualquier deterioro del ciclo económico.
Solaria e Iberdrola sufrieron descensos en torno al 2,6%, en una sesión complicada para las renovables y las utilities, que siguen muy expuestas a cambios regulatorios y revisiones de flujos de caja en un entorno de tipos aún relativamente altos en términos históricos. Acciona Energía cedió alrededor del 2,5%, completando un cuadro de presión sobre el sector energético verde.
En el vagón de cola se situó también Repsol, con pérdidas del 1,94%, pese a que su consejero delegado, Josu Jon Imaz, trasladó a Trump el compromiso de la compañía de triplicar la producción de petróleo en Venezuela en los próximos años y realizar inversiones “sustanciales” en el país. El mercado parece haber interpretado más el riesgo político del escenario venezolano que el potencial de crecimiento.
En el lado positivo, ArcelorMittal y Merlin Properties lideraron las subidas, con rebotes cercanos al 1,8%, apoyadas en la mejora de expectativas sobre el ciclo industrial y el inmobiliario prime. Entre los grandes valores, Inditex y BBVA destacaron con avances del 1,3% y el 1,2% respectivamente, recordando que la fortaleza de los líderes del índice sigue siendo el principal sostén del IBEX.
Con el IBEX 35 pegado a máximos recientes y un entorno global tan cargado, la Bolsa española entra en una fase de máxima sensibilidad a tres factores. Primero, el comportamiento de la inflación en Estados Unidos y la eurozona, que condicionará el ritmo y la magnitud de los recortes de tipos. Segundo, la temporada de resultados, tanto de la banca española como de las grandes cotizadas industriales y de servicios. Y tercero, la deriva de la confrontación entre Trump y la Fed.
Si el Tribunal Supremo avala la legalidad de los aranceles y la ofensiva sobre Powell se queda en ruido político sin consecuencias reales, el escenario central del mercado seguiría siendo el de un aterrizaje suave de la economía con apoyo de tipos algo más bajos, un contexto en el que el IBEX aún tendría margen para cerrar parte del diferencial histórico frente al DAX o el CAC.
Si, por el contrario, el tope a las tarjetas se materializa tal y como se ha planteado y la presión sobre la Fed se traduce en pérdida de credibilidad institucional, el riesgo es un repunte de la volatilidad global, con especial impacto en los sectores más cíclicos del IBEX: bancos, turismo, construcción e infraestructuras.
Por ahora, el mensaje de la sesión es nítido: el IBEX 35 aguanta, pero no es inmune. La capacidad de la Bolsa española para seguir resistiendo dependerá de que los beneficios empresariales confirmen el relato optimista que el mercado ha comprado en los últimos meses y de que la política, en Washington y en Caracas, no termine imponiéndose a los fundamentales.
