La banca y las grandes ‘big tech’ arrastran al índice

La sacudida tecnológica enfría al IBEX a las puertas del BCE

La jornada bursátil de este jueves ha empezado con un frenazo brusco para la bolsa española. El IBEX 35 resbalaba un 0,57%, hasta los 17.999 puntos, en plena resaca del castigo a las grandes tecnológicas de Wall Street y con BBVA hundiéndose más de un 5% tras presentar resultados. Al otro lado del Atlántico, el Nasdaq acumula una caída del 2,9% en solo dos sesiones, la mayor desde octubre, golpeado por el miedo a que la nueva ola de inversión en inteligencia artificial deje cadáveres en el sector del software tradicional. En Europa, los inversores miran de reojo a dos bancos centrales clave, el Banco de Inglaterra y el BCE, que este jueves deberían mantener tipos, pero con un mensaje que puede cambiar el tono del mercado de aquí a primavera. Todo ello, además, con un elemento de incertidumbre adicional: el dato de empleo de EEUU de enero se retrasa al 11 de febrero, una anomalía que alimenta la volatilidad en plena fase de máxima sensibilidad a cualquier cifra macroeconómica.

IBEX 35
IBEX 35

Temblores tecnológicos que cruzan el Atlántico

El epicentro del temblor está en Silicon Valley y el ecosistema de la inteligencia artificial generativa. Alphabet, matriz de Google, presentó unos resultados sólidos, pero descolocó al mercado al anunciar un objetivo de inversión anual de entre 175.000 y 185.000 millones de dólares. La cifra, claramente por encima de lo que descontaba Wall Street, ha reavivado el temor a una carrera armamentística en gasto de capital que presione márgenes y rentabilidades durante años.

La reacción ha sido inmediata: GOOG cedía en torno a un 2,1% en las operaciones posteriores, arrastrando al resto del sector y reforzando la idea de que el nuevo ciclo de la IA no va a ser gratis para los accionistas. “Los inversores se están dando cuenta de que la IA no es solo una historia de ingresos futuros, sino también de costes gigantescos hoy”, resume un gestor de tecnología consultado por el mercado.

Lo más grave para las bolsas globales es que ese ajuste no se limita a unas pocas compañías. El sector del software tradicional encadena varias sesiones de castigo, ante el miedo a que muchas soluciones queden obsoletas o se vean presionadas por nuevos modelos de negocio basados en IA generativa. La consecuencia es clara: rotación hacia valores defensivos, financieros castigados y mayor aversión al riesgo en índices como el IBEX, muy expuestos a bancos y a sectores regulados.

Índice IBEX 35

El IBEX se aleja de sus máximos históricos

El arranque en rojo llega después de varias semanas en las que el índice español se había asomado a máximos históricos, con el techo de los 18.100 puntos cada vez más cerca. La corrección de 0,57% hasta los 17.999,50 puntos no supone, por sí sola, un cambio de tendencia, pero sí un aviso: la escalada vertical de principios de año empieza a encontrar resistencias.

Mientras tanto, el FTSE Eurofirst 300 retrocedía apenas un 0,10%, lo que subraya que el golpe es algo más intenso en España que en el conjunto del continente. El diagnóstico es inequívoco: la mayor dependencia del IBEX de la banca y de compañías cíclicas hace que el índice sufra más cuando el mercado se inquieta por el crecimiento global, los tipos de interés y la estabilidad de beneficios en sectores sensibles.

FTSE Eurofirst 300

En las últimas cuatro semanas, el selectivo español había acumulado subidas cercanas al 5%, impulsado por el buen tono de la banca y la expectativa de recortes de tipos a partir del verano. La sesión de este jueves funciona como un recordatorio de que cualquier decepción —ya sea en beneficios empresariales o en mensajes de los bancos centrales— puede deshacer parte de ese avance en cuestión de días.

La factura de la IA para el software tradicional

El movimiento más llamativo de las últimas horas ha sido el desplome de Advanced Micro Devices (AMD), que llegó a caer un 17% en bolsa tras publicar su informe trimestral. Se trata de una corrección muy intensa para un valor que se había beneficiado de la narrativa de la IA como palanca de crecimiento casi ilimitado.

La caída de AMD se interpreta en clave de expectativas: parte del mercado había descontado crecimientos de doble dígito sostenidos y márgenes expansivos gracias a la demanda de chips para centros de datos y modelos de IA. Cualquier matiz en la guía futura o en la velocidad de ese crecimiento se castiga ahora con dureza, porque el nivel de valoración alcanzado exigía prácticamente perfección.

Este hecho revela un fenómeno más profundo: la “devaluación” progresiva de las compañías de software tradicional que no terminan de presentar una estrategia clara de IA generativa. “Hay empresas que llevan doce meses hablando de IA en las presentaciones, pero sin cifras concretas; el mercado empieza a pasarles factura”, apuntan fuentes del sector. El contraste con los gigantes que están dispuestos a invertir más de 150.000 millones de dólares anuales en la carrera de la IA resulta demoledor para los actores medianos que no pueden seguir ese ritmo.

BBVA y la banca española, en el punto de mira

Si en Wall Street el foco está en la tecnología, en el IBEX el protagonista negativo del día es BBVA. La entidad anunció un aumento del beneficio neto del cuarto trimestre del 4,1% interanual, apoyado en la fortaleza de sus negocios en España y México y en la mejora de los márgenes de intereses. Sin embargo, el mercado ha reaccionado con dureza: el título caía alrededor de un 5,6%, lastrando al conjunto del sector financiero.

La mala acogida a las cuentas de BBVA se explica por varios factores. Por un lado, el mercado esperaba una sorpresa algo mayor en beneficio y, sobre todo, mensajes más contundentes sobre remuneración al accionista. Por otro, persiste la duda sobre la capacidad de la banca española para seguir expandiendo márgenes en un escenario de tipos que ya habría tocado techo.

El impacto arrastra a todo el sector: Santander perdía un 0,80%, CaixaBank un 0,74%, Sabadell un 0,32%, Bankinter un 0,37% y Unicaja un 0,14% en los primeros compases de la sesión. Dado que los bancos representan cerca de un 30% de la capitalización del IBEX 35, cualquier corrección coordinada tiene un efecto inmediato en el índice, por encima de lo que ocurre en otros mercados europeos con estructuras sectoriales más diversificadas.

Rotación defensiva y ganadores parciales en el IBEX

En paralelo al castigo a la banca y a algunos valores cíclicos, la sesión deja también ganadores parciales. Inditex avanzaba un 2,33%, consolidando su papel como valor refugio dentro del IBEX. El grupo textil se beneficia de un balance sólido, fuerte generación de caja y una exposición global que le permite capear mejor los vaivenes regionales.

En el lado contrario, los grandes valores no financieros se teñían de rojo: Telefónica retrocedía un 0,63%, Iberdrola un 0,29%, Cellnex un 0,83% y Repsol un 0,67%. La foto encaja con un patrón clásico de rotación defensiva parcial: se reduce exposición a sectores regulados y apalancados, mientras se preserva posición en compañías con más visibilidad de beneficios y menor endeudamiento relativo.

En los metales preciosos, la volatilidad también repunta, con movimientos diarios de más del 2% en oro y plata en las últimas sesiones, a medida que los inversores ajustan sus expectativas sobre la senda de tipos y la fortaleza del dólar. La consecuencia es clara: las carteras se están reequilibrando de forma acelerada, con un aumento de la liquidez táctica y una revisión del apetito por riesgo tecnológico.

BoE y BCE: bancos centrales bajo presión

La jornada viene marcada, además, por la doble cita monetaria del día. El Banco de Inglaterra se reúne a las 12:00 GMT y el Banco Central Europeo a las 13:15 GMT, con un consenso prácticamente unánime en que ambos mantendrán los tipos de interés en los niveles actuales. Sin embargo, lo que realmente importará al mercado será el tono de los comunicados y las pistas sobre posibles recortes a partir del segundo semestre.

En las últimas semanas, los inversores habían llegado a descontar hasta cuatro recortes de tipos de 25 puntos básicos por parte del BCE en 2026. Los últimos datos de inflación y de actividad, algo más resistentes de lo previsto, han empezado a enfriar esas expectativas. “Cualquier mensaje que rebaje la probabilidad de recortes rápidos puede ser utilizado como excusa para consolidar beneficios en las bolsas”, explican fuentes del mercado.

El contraste con la Reserva Federal es relevante: mientras en EEUU se insiste en una estrategia de “higher for longer” —tipos altos durante más tiempo—, en Europa la presión política y económica para acelerar la relajación monetaria es mayor. De la lectura que haga el BCE de este equilibrio dependerá buena parte del comportamiento de sectores como la banca, las utilities o el inmobiliario en los próximos meses.

El empleo en EEUU, la pieza que falta en el puzzle

Un elemento adicional de incertidumbre lo aporta el retraso en la publicación del informe de empleo estadounidense de enero, que no verá la luz este viernes, como es habitual, sino el 11 de febrero. El motivo es el reciente y breve cierre parcial de la Administración, que ha alterado el calendario estadístico.

Aunque el retraso es puramente técnico, el efecto sobre el mercado es significativo. En un momento en que cada décima en la tasa de paro o en la creación de puestos de trabajo puede cambiar las expectativas de tipos de la Fed, pasar una semana extra sin este dato clave añade volatilidad. La percepción de que el mercado vuela a ciegas durante unos días refuerza los movimientos de protección de carteras.

Históricamente, episodios de retrasos o revisiones fuertes en los datos de empleo han provocado picos de volatilidad de entre el 10% y el 15% en el VIX en cuestión de sesiones. Si el dato del 11 de febrero se desvía sensiblemente de las previsiones, el efecto dominó podría sentirse de nuevo en Europa y, en particular, en índices como el IBEX, con fuerte presencia de compañías expuestas al ciclo global.

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