El Dow Jones gana 385 puntos pese a los 1,65 billones ocultos

Una investigación revela deudas ocultas en gigantes tecnológicos dedicados a la IA, generando alarma en Wall Street y provocando la salida de fondos de inversión, con posibles repercusiones para los mercados globales.
Gráficos financieros y logos de grandes empresas tecnológicas al lado de indicadores bursátiles en descenso.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
El Dow Jones gana 385 puntos pese a los 1,65 billones ocultos

El Dow Jones cerró este martes en 52.224,64 puntos, tras avanzar 385,38 enteros, un 0,7%, en una jornada dominada por el rebote de los fabricantes de chips. El Nasdaq ganó un 1,3% y el S&P 500 sumó un 0,9%, interrumpiendo tres sesiones consecutivas de descensos. Sin embargo, bajo la recuperación bursátil emerge una cifra que amenaza con modificar la percepción del riesgo tecnológico: 1,65 billones de dólares en obligaciones fuera de balance vinculadas al despliegue de la inteligencia artificial.

Una recuperación con doble lectura

La subida del Dow Jones ofrece una imagen de fortaleza, pero también revela hasta qué punto Wall Street continúa dependiendo de la narrativa de la IA. Micron y Nvidia estuvieron entre los principales motores de la sesión, favorecidas por el regreso de compradores tras las caídas de la semana anterior.

El problema es que el mercado de acciones vuelve a premiar el crecimiento mientras el mercado de crédito comienza a examinar su coste. El contraste resulta evidente: las cotizaciones celebran cada nueva inversión en centros de datos, pero los bonistas preguntan cuánto capital será necesario, qué rentabilidad generará y quién asumirá las pérdidas si la demanda no cumple las previsiones.

Los 1,65 billones que no aparecen

Una investigación basada en las cuentas de Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta y Oracle sitúa sus obligaciones fuera de balance en 1,65 billones de dólares, por encima de los aproximadamente 1,35 billones reflejados como deuda convencional. La cifra se habría multiplicado por ocho en apenas cuatro años.

No se trata necesariamente de pasivos ocultados de manera ilegal. Buena parte aparece en notas contables, contratos de arrendamiento, compromisos de compra o sociedades creadas para financiar infraestructuras. Sin embargo, este hecho revela una debilidad: el inversor que analiza únicamente la deuda registrada puede estar observando menos de la mitad del compromiso económico real.

El engranaje financiero de la IA

La expansión se financia mediante vehículos independientes, acuerdos con fondos privados y contratos a largo plazo sobre centros de datos, chips y electricidad. Meta, por ejemplo, participa junto a Blue Owl Capital en una estructura relacionada con su complejo Hyperion, en Luisiana, que asumió alrededor de 27.000 millones de dólares de deuda.

El conjunto de obligaciones fuera de balance atribuido a Meta rondaría los 420.000 millones, casi tres veces su deuda declarada. Oracle, por su parte, acumularía unos 260.000 millones en futuros compromisos de arrendamiento. Estas estructuras permiten acelerar inversiones sin trasladar inmediatamente todo el apalancamiento al balance principal.

El flujo de caja empieza a tensarse

Goldman Sachs calcula que los cinco grandes proveedores de infraestructura tecnológica gastarán alrededor de 755.000 millones de dólares en capital durante 2026, un 83% más que el año anterior. Para liberar recursos, redujeron sus recompras de acciones cerca de dos tercios durante el primer trimestre.

La presión no es menor. Inversiones, dividendos y recompras ya consumen aproximadamente el 95% del flujo de caja operativo de los grandes grupos, frente al 80% registrado en 2019. La consecuencia es clara: si el gasto continúa creciendo más deprisa que los beneficios, las compañías tendrán que emitir deuda, recortar remuneraciones al accionista o ralentizar proyectos.

Oracle activa la señal de alarma

Oracle se ha convertido en el caso más visible. S&P Global rebajó recientemente su calificación crediticia hasta BBB-, apenas un escalón por encima del grado especulativo, debido al elevado gasto en infraestructura y a su exposición al ecosistema de OpenAI.

La acción ha perdido alrededor de un 61% desde septiembre de 2025, mientras el coste de protección frente a un impago había dejado de mejorar incluso antes de la corrección bursátil. Lo más grave no es únicamente la situación de Oracle, sino la posibilidad de que el crédito esté anticipando problemas que las bolsas todavía descuentan parcialmente.

El cierre positivo del Dow Jones demuestra que el apetito por la inteligencia artificial no ha desaparecido. Pero una subida diaria de 385 puntos no elimina los compromisos financieros acumulados ni garantiza que los centros de datos produzcan los ingresos previstos.

La cuestión decisiva será la capacidad de Meta, Microsoft, Alphabet, Amazon y Oracle para convertir inversiones gigantescas en beneficios recurrentes. Mientras esa rentabilidad no se materialice, cada revisión contable, rebaja crediticia o ampliación de los diferenciales puede desencadenar una reevaluación. Wall Street sigue comprando la promesa de la IA; el mercado de deuda ya está calculando cuánto costaría que esa promesa llegara tarde.

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