Filtración: director ejecutivo de Warner Bros. Discovery, David Zaslav, les dice a sus empleados que el acuerdo con Paramount fue un "latigazo"

La megafusión de 111.000 millones busca frenar el avance de las 'Big Tech' mientras la sombra de Donald Trump entierra definitivamente el pacto con Netflix

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La industria del entretenimiento tradicional ha claudicado ante la evidencia de su propia vulnerabilidad. David Zaslav, consejero delegado de Warner Bros. Discovery (WBD), ha escenificado este viernes un giro estratégico de dimensiones sísmicas al defender ante su plantilla la inminente fusión con Paramount Skydance, apenas unos meses después de haber operado como el principal detractor de la operación. El diagnóstico es inequívoco: en un ecosistema dominado por la voracidad de Alphabet y Amazon, la escala ya no es una ventaja competitiva, sino un requisito de supervivencia biológica. Con una oferta de 30 dólares por acción que ha dejado en la cuneta la propuesta de Netflix, el nuevo conglomerado aspira a construir un muro de contención frente a los gigantes del silicio, mientras la Casa Blanca de Donald Trump observa con beneplácito una operación que castiga la disidencia política de Netflix y premia el linaje de David Ellison.

El latigazo estratégico de David Zaslav

El ambiente en el town hall de Warner Bros. Discovery este viernes por la mañana destilaba una mezcla de alivio y vértigo. Zaslav, que durante el último semestre había apostado su capital político a una alianza con Netflix, ha tenido que explicar a miles de empleados un cambio de rumbo que él mismo ha calificado de «provocador de latigazos» por su celeridad. Este hecho revela que la dirección de WBD ha comprendido que la fragmentación del mercado de contenidos es un lujo que sus balances ya no pueden permitirse. "Si Warner Bros. va a sobrevivir, necesitábamos ser más grandes y necesitábamos ser globales", confesó el directivo ante una plantilla que observa con cautela cómo su destino se liga ahora al de Paramount.

La consecuencia es una capitulación ante la realidad de los números. Paramount Skydance, liderada por David Ellison, no solo presentó una oferta superior en precio —30 dólares frente a los 27,75 de Netflix—, sino que introdujo una presión financiera asfixiante mediante una «tasa de demora» (ticking fee) de 25 centavos por acción trimestrales si la operación no se cierra con agilidad. Este diseño financiero, valorado en unos 650 millones de dólares por trimestre, actuó como un catalizador que doblegó la voluntad del consejo de administración de WBD. El diagnóstico es palmarío: Paramount no solo quería comprar Warner; necesitaba forzar la transacción antes de que la incertidumbre erosionara el valor de ambos activos en un mercado que ya no perdona la indecisión.

Netflix, UNSPLASH / FREESTOCKS
Netflix, UNSPLASH / FREESTOCKS

Supervivencia o irrelevancia frente al silicio

La razón de fondo que subyace a este movimiento tectónico no es otra que el terror ante la irrelevancia industrial. Zaslav fue inusualmente honesto al señalar que algunas empresas tecnológicas se están volviendo tan masivas que «simplemente pueden atropellarnos». Los datos respaldan este temor: el año pasado, Alphabet (matriz de YouTube) registró unos ingresos de 402.000 millones de dólares, una cifra que empequeñece los 37.300 millones logrados por WBD en el mismo periodo. Bajo este prisma, la fusión no es un acto de ambición, sino de autodefensa.

Este hecho revela una asimetría de poder que la industria del cine y la televisión de Hollywood no ha sabido corregir en una década. La consecuencia es que YouTube se ha consolidado como el servicio de vídeo más visto en los televisores estadounidenses, canibalizando el tiempo de atención que antes pertenecía a las cadenas de cable de Warner. La unión con Paramount añade al catálogo de Zaslav marcas como Paramount+, Pluto TV y BET+, intentando alcanzar una masa crítica que les permita negociar en igualdad de condiciones con los fabricantes de hardware y los proveedores de datos. Sin embargo, el contraste sigue siendo demoledor: incluso sumando fuerzas, el nuevo gigante apenas controlaría una fracción del mercado comparado con el 12,5% de cuota de YouTube o el 8,8% de Netflix.

El nuevo mapa del streaming: una suma insuficiente

La consolidación de HBO Max, Discovery+ y Paramount+ bajo un mismo paraguas operativo crea un gigante con 210,5 millones de suscriptores combinados. A pesar de la magnitud del número, el análisis de mercado de Nielsen sugiere que esta suma podría ser insuficiente para alterar el statu quo del streaming. En enero, los servicios de Warner apenas sumaban un 1,4% de cuota de pantalla, mientras que Paramount ostentaba un 2,3%. El diagnóstico es preocupante: la suma de dos debilidades no genera necesariamente una fortaleza incontestable.

Lo más grave es que el mercado ya no valora el número de abonados como métrica principal, sino la rentabilidad por usuario y la capacidad de retención. La consecuencia de esta fusión será una reestructuración agresiva de las plataformas para evitar la duplicidad de costes, un proceso que Zaslav ha evitado detallar en su comunicación a los empleados. El hecho de que Paramount haya prometido unos ahorros de costes de 6.000 millones de dólares —frente a los 3.000 millones que proyectaba Netflix— indica que nos encontramos ante una fase de adelgazamiento corporativo que afectará a miles de puestos de trabajo en Los Ángeles y Nueva York.

CNN y el giro editorial bajo la mirada de Trump

Uno de los puntos más polémicos de la fusión es el futuro de CNN. Zaslav mencionó durante la llamada la oportunidad de que la cadena de noticias trabaje de forma conjunta con CBS News, propiedad de Paramount. Este hecho revela un potencial cambio de línea editorial en el principal canal de noticias por cable del mundo, especialmente tras la reciente instalación de Bari Weiss como máxima responsable editorial en CBS. El diagnóstico de los observadores políticos es que se busca una «despolitización» de la cadena que resulte más digerible para la actual Administración en Washington.

La mención de Zaslav a la cobertura de CNN sobre el ICE en Minneapolis no es una anécdota baladí. Al alabar el impacto de sus periodistas, el CEO intenta blindar la moral de una redacción que teme ser el primer objetivo de los recortes o de un giro hacia el conservadurismo pragmático. «CNN tendrá la oportunidad de trabajar con CBS News, fortaleciendo nuestra huella informativa global», afirmó Zaslav, omitiendo que la integración de dos redacciones de ese calibre suele terminar en una pérdida de pluralidad y una reducción drástica de corresponsalías.

La influencia política: del veto a Rice al favor a Ellison

Es imposible analizar este pacto sin atender a la variable política que ha sobrevolado las negociaciones. El repentino desinterés de Netflix por Warner Bros. coincidió en el tiempo con los ataques públicos de Donald Trump hacia la junta directiva de la plataforma, señalando específicamente a Susan Rice por sus críticas al mandatario. Trump llegó a amenazar a Netflix con «pagar las consecuencias» si no depuraba sus órganos de gobierno. Este hecho revela que, en la nueva era de Washington, los acuerdos de fusiones y adquisiciones (M&A) no solo se dirimen en Wall Street, sino también en el terreno de la afinidad ideológica.

El contraste resulta revelador cuando se observa la figura de David Ellison. El CEO de Paramount es hijo de Larry Ellison, cofundador de Oracle y uno de los principales apoyos financieros de Trump. El presidente ha calificado públicamente a Ellison de «grande» y ha elogiado su gestión. La consecuencia es palmaria: Paramount Skydance goza de un viento de cola político que Netflix, percibida como un bastión del progresismo californiano, ha perdido por completo. El diagnóstico de los analistas forenses de mercado es que el consejo de WBD ha optado por el camino de menor resistencia ante un Ejecutivo que no duda en utilizar el poder regulatorio como herramienta de castigo o recompensa.

El laberinto regulatorio y el botín de los 7.000 millones

A pesar del optimismo de Zaslav, la fusión aún debe atravesar el laberinto de las autoridades de competencia en Estados Unidos y la Unión Europea. El CEO ha advertido que el proceso podría demorarse entre seis y 18 meses, un periodo de interinidad que suele ser letal para la moral de los empleados y la ejecución de proyectos a largo plazo. Este hecho revela que el acuerdo es, por ahora, una declaración de intenciones vinculada a una cláusula de rescisión masiva.

Si los reguladores bloquean la operación, Paramount Skydance se ha comprometido a pagar una penalización de 7.000 millones de dólares. "Si el trato no se cierra, nos llevamos 7.000 millones y volvemos al trabajo", sentenció Zaslav con un pragmatismo cínico que resume la situación de la compañía. La consecuencia es que WBD se ha asegurado un seguro de vida financiero: o se convierte en un gigante junto a Paramount, o recibe una inyección de liquidez que le permitiría sanear su deuda sin necesidad de vender activos a corto plazo. El diagnóstico es claro: Zaslav ha diseñado una operación donde, al menos en el papel, el accionista de Warner siempre gana, independientemente del veredicto de Bruselas o Washington.

El fin de la 'Major' independiente

La fusión de Warner y Paramount marca el certificado de defunción de la independencia de los grandes estudios de la era dorada de Hollywood. La lección de esta operación es que el contenido ya no es el rey si no dispone de una plataforma de distribución masiva y una potencia de fuego financiera comparable a la de las grandes tecnológicas. La consecuencia final de este movimiento será una mayor concentración en el mercado de medios, reduciendo la diversidad de voces y consolidando un modelo donde la rentabilidad se busca a través del recorte de costes y la explotación intensiva de franquicias ya existentes.

David Zaslav ha pilotado una capitulación necesaria para evitar el naufragio total. El diagnóstico final es que Hollywood ha dejado de competir entre sí para intentar, de forma desesperada, no ser devorado por el silicio de Silicon Valley. Mientras los empleados de Warner se preparan para un éxodo que la propia junta directiva ha calificado de probable debido a los 6.000 millones de ahorro previstos, la industria asiste al nacimiento de un coloso con pies de barro que fía su futuro a la benevolencia política de Trump y a la capacidad de Ellison para transformar dos legados centenarios en una empresa capaz de sobrevivir en el siglo de los algoritmos.

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