El mercado mide esta semana si el tirón de la tecnología y la energía basta para sostener las valoraciones tras un año de subidas históricas

Netflix y el petróleo ponen a prueba el rally de Wall Street

Los focos de Wall Street se concentran esta semana en un puñado de gigantes tecnológicos y energéticos que pueden recalibrar el ánimo del mercado. En el centro del escenario aparece Netflix, que presenta mañana sus resultados del cuarto trimestre con la promesa de un crecimiento de ingresos cercano al 17% interanual impulsado por la publicidad y el deporte. Al mismo tiempo, compañías como Halliburton, SLB, GE Aerospace o Johnson & Johnson ofrecerán una radiografía privilegiada de la salud del ciclo global, desde el petróleo a los motores de avión y los fármacos. El mensaje que salga de estas cuentas puede ser determinante para saber si el rally de finales de 2025 se consolida o se agota a las primeras de cambio en 2026.

Netflix y el petróleo ponen a prueba el rally de Wall Street
Netflix y el petróleo ponen a prueba el rally de Wall Street

Netflix, examen decisivo para el modelo del ‘streaming’

Netflix llega a sus cuentas del cuarto trimestre con una narrativa renovada que el mercado ha premiado con subidas de doble dígito en los últimos meses. La compañía ha girado desde el crecimiento “a toda costa” hacia una estrategia centrada en ingresos por usuario, control de costes y monetización publicitaria. El consenso maneja un avance de ventas de en torno al 16%-18%, muy por encima del crecimiento anémico de hace apenas dos años.

El punto clave será la capacidad de Netflix para demostrar que su nuevo modelo híbrido —suscripción + anuncios— funciona a escala. La plataforma presume ya de un “ad tier” de unos 190 millones de usuarios a nivel global, un dato que, de confirmarse, colocaría a la compañía en la primera división del negocio publicitario digital junto a los gigantes tradicionales.

Sin embargo, lo más relevante no será solo el titular. Los inversores buscarán señales de si el impulso viene de altas tasas de visionado con márgenes aceptables o de fuertes descuentos y promociones que puedan erosionar la rentabilidad a medio plazo. La compañía también deberá responder a un entorno competitivo más duro, con rivales que recortan producción, fusionan plataformas y ajustan precios. Si Netflix no logra sorprender al alza en ingresos y guía para 2026, el castigo puede ser rápido: el mercado descuenta ya un escenario muy favorable.

La NFL, la publicidad y el giro hacia el negocio de masas

Uno de los grandes experimentos de Netflix ha sido su apuesta por el deporte en directo, con el partido de NFL en Navidad como laboratorio global. La plataforma ha presentado esa emisión como un récord de audiencia y un escaparate para su oferta con anuncios. Detrás de ese movimiento hay un mensaje claro: convertirse en un actor relevante en el prime time televisivo tradicional, territorio hasta ahora dominado por las cadenas y las grandes plataformas de cable.

Si el impacto publicitario del Christmas Game se traduce en un aumento visible de ingresos por publicidad —aunque sea de un solo dígito sobre el total—, el mercado puede interpretar que Netflix ha encontrado un nuevo vector de crecimiento en un negocio, el del streaming, que muchos daban por maduro. En caso contrario, el riesgo es que la apuesta deportiva se vea como un experimento caro con retorno limitado.

La compañía deberá equilibrar además la inversión en contenidos premium con la disciplina financiera. Un aumento del gasto en contenidos por encima del 10%-12% anual sin una mejora proporcional de ingresos encendería las alarmas sobre el flujo de caja libre, un indicador al que los inversores prestan cada vez más atención. El diagnóstico será inequívoco: o el deporte y la publicidad abren una nueva fase de expansión rentable, o el modelo se acerca a su techo natural.

United Airlines, 3M y el termómetro de la economía real

Más allá de la tecnología, la semana ofrece un test directo de la economía real a través de compañías como United Airlines y 3M, que también publican resultados mañana. La aerolínea llega tras un año de fuerte recuperación del tráfico, con factores de ocupación por encima del 85% y tarifas que aún se sitúan un 10%-15% por encima de niveles pre-Covid en muchas rutas.

El mercado querrá comprobar si la demanda de viajes corporativos y de largo radio mantiene el pulso en un contexto de tipos de interés todavía restrictivos. Una desaceleración en las reservas para primavera o un descenso en el ingreso por pasajero-kilómetro serían interpretados como señales tempranas de enfriamiento de la actividad global. La consecuencia es clara: las aerolíneas suelen anticipar el ciclo económico varios trimestres.

En paralelo, 3M —expuesta a la industria, la construcción y el consumo— funciona como barómetro de la inversión empresarial. Un crecimiento orgánico de ventas por debajo del 3%-4% y márgenes presionados por costes laborales y materias primas podrían reforzar la idea de un 2026 de transición, sin recesión profunda pero con un crecimiento moderado. El contraste entre la narrativa optimista de la tecnología y la realidad de los sectores industriales será uno de los grandes titulares de la semana.

Johnson & Johnson y Abbott: la salud como refugio defensivo

El miércoles será el turno de Johnson & Johnson y Abbott Laboratories, dos pesos pesados del sector salud que suelen funcionar como activo defensivo en fases de mercado volátiles. J&J llega con un perfil relativamente estable: los analistas esperan crecimientos de ingresos en torno al 5%-6% apoyados en su división farmacéutica y en dispositivos médicos de mayor margen.

La atención se centrará en la capacidad de ambas compañías para proteger márgenes en un entorno de presión regulatoria y de precios en Estados Unidos y Europa. Si logran mantener márgenes operativos en el rango del 25%-30%, la lectura será que el sector salud sigue ofreciendo una combinación atractiva de resiliencia y caja. En caso contrario, el discurso de “refugio seguro” quedará en entredicho.

A cierre de la última sesión, Johnson & Johnson retrocedía alrededor de un 0,4%, un movimiento menor pero que refleja la cautela del mercado antes de las cuentas. Abbott, por su parte, se enfrenta al reto de sustituir los ingresos extraordinarios de la pandemia por líneas de negocio más estructurales, como diagnóstico, nutrición y dispositivos cardiovasculares. El mensaje que salga de estas dos compañías marcará el tono para todo el sector salud en el arranque de 2026.

Intel y la batalla por los chips y la fundición

El jueves, Intel asumirá el papel protagonista en el frente tecnológico al actualizar su estrategia de foundry: la apuesta por fabricar chips para terceros y competir de forma directa con TSMC y Samsung. Se trata de uno de los giros más ambiciosos en la historia reciente de la compañía, que exige inversiones de capital de decenas de miles de millones en los próximos años.

Los inversores buscarán tres cosas: visibilidad sobre la cartera de clientes de la nueva división de fundición, concreción en los calendarios de nuevas fábricas —especialmente en Europa y Estados Unidos— y pruebas de que la compañía es capaz de recuperar terreno tecnológico en proceso de fabricación frente a sus rivales asiáticos. Un capex anual estabilizándose en el entorno del 30%-35% de las ventas sin deterioro severo del flujo de caja sería recibido como una señal de ejecución creíble.

Lo más grave, desde la óptica del mercado, sería una combinación de retrasos, sobrecostes y falta de nuevos contratos relevantes, lo que reabriría el debate sobre si Intel llega tarde a una carrera de consolidación en la que Nvidia, AMD o la propia TSMC marcan el paso. El contraste con otros campeones del chip, que han multiplicado su valor en bolsa en los últimos tres años, resulta demoledor y añade presión a la dirección para entregar resultados tangibles.

GE Aerospace y el pulso del sector aeronáutico

En el mismo bloque del jueves, GE Aerospace ofrecerá una señal clave sobre el estado de la aviación comercial y el gasto en defensa. La compañía, centrada en motores de avión y servicios asociados, se ha beneficiado del fuerte repunte del tráfico aéreo y de la necesidad de las aerolíneas de modernizar flotas para reducir consumo de combustible y emisiones.

El mercado espera un aumento sólido de las entregas de motores en el cuarto trimestre y una guía para 2026 que mantenga crecimientos de un dígito alto en ventas y de doble dígito en beneficio operativo. El verdadero punto de fricción será la cadena de suministro: cualquier mención a cuellos de botella en componentes críticos o a retrasos en mantenimiento podría forzar revisiones a la baja en los planes de capacidad de los fabricantes aeronáuticos.

En paralelo, la exposición al gasto militar se ha convertido en un pilar cada vez más relevante. Con presupuestos de defensa creciendo en torno al 5%-7% anual en Estados Unidos y Europa, GE Aerospace se presenta como uno de los ganadores estructurales de un mundo más fragmentado y geopolíticamente tenso. Si sus cifras confirman esa tesis, el título consolidará su papel como valor de calidad dentro del universo industrial.

Halliburton, SLB y el mensaje del crudo al mercado

La semana cerrará el viernes con SLB (antigua Schlumberger) y Halliburton, dos gigantes de los servicios petroleros que darán una lectura final sobre el apetito inversor de las grandes petroleras. Después de un año de precios del crudo relativamente elevados pero volátiles, el mercado quiere saber si las compañías han mantenido disciplina de capital o si vuelven a acelerar el gasto en exploración y producción.

A cierre de la última sesión, SLB avanzaba en torno a un 0,3% mientras Halliburton cedía algo más de un 0,6%, movimientos que reflejan un sector en equilibrio precario entre la presión por devolver caja al accionista y la necesidad de invertir en nuevos proyectos. Un crecimiento de ingresos de servicios de doble dígito, acompañado de márgenes estables, sugeriría que la industria ha encontrado un punto de equilibrio sostenible.

El origen de la incertidumbre está en la transición energética: cuanto más agresivas sean las políticas climáticas, mayor será el riesgo de que inversiones a largo plazo queden varadas. Sin embargo, la realidad de la demanda —todavía creciendo entre un 1%-2% anual— obliga a seguir desarrollando campos. Lo que digan SLB y Halliburton sobre su cartera de pedidos y sus planes de inversión será leído como un mensaje directo sobre cuánto cree la industria en el futuro del petróleo a medio plazo.

Lo que se juega el inversor esta semana

En conjunto, la batería de resultados de Netflix, United, 3M, Johnson & Johnson, Abbott, Intel, GE Aerospace, Halliburton y SLB dibuja un mapa casi completo de la economía: consumo digital, viajes, industria, salud, semiconductores, aviación y energía. El diagnóstico que salga de estas cifras puede reforzar la tesis de un “aterrizaje suave” con beneficios al alza… o reactivar el miedo a que el mercado haya descontado demasiado optimismo.

Para el inversor, la clave será separar el ruido de la señal. Resultados puntualmente débiles en compañías que siguen ganando cuota y mejorando márgenes pueden ofrecer oportunidades en caídas. En cambio, sorpresas negativas en negocios muy apalancados al ciclo, con valoraciones exigentes y poco margen de maniobra, pueden convertirse en el primer aviso serio de que el rally de finales de 2025 fue más emocional que fundamental.

Comentarios