Nvidia, AMD y Apple lideran el nuevo impulso del Nasdaq

El rebote tecnológico devuelve presión compradora al mercado estadounidense, aunque las valoraciones vuelven a tensarse.

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El Nasdaq avanzó un 1,1% en la última sesión impulsado por el regreso del apetito por la inteligencia artificial, los semiconductores y las grandes tecnológicas. La recuperación no fue homogénea: el dinero volvió a concentrarse en un grupo reducido de compañías capaces de sostener la narrativa de crecimiento del mercado. AMD subió más de un 6%, Apple repuntó un 1,3% y Nvidia volvió a cerrar en positivo, reforzando la idea de que Wall Street sigue dependiendo de sus gigantes tecnológicos para mantener el pulso alcista.

El Nasdaq vuelve a mirar a la IA

La sesión confirmó una tesis incómoda para los inversores más prudentes: la inteligencia artificial sigue siendo el principal combustible del mercado estadounidense. Tras varios días de dudas en los chips, el capital regresó al Nasdaq con una fuerza suficiente para borrar parte del castigo previo.

El índice tecnológico cerró en 26.121,16 puntos, con una subida del 1,1%, mientras el S&P 500 avanzó un 0,7% y el Dow Jones marcó un nuevo récord por encima de los 53.000 puntos. El dato revela una recuperación amplia en apariencia, pero estrecha en su origen: la tracción vuelve a depender de las mismas compañías que han dominado el ciclo bursátil desde 2023.

AMD, la sorpresa más agresiva

El movimiento más contundente llegó de AMD. La compañía se disparó hasta los 552,05 dólares, con una subida diaria de 34,42 dólares, equivalente a algo más del 6,6%. El salto no fue menor: el mercado volvió a comprar la idea de que AMD puede disputar una parte relevante del negocio de aceleradores para centros de datos.

Lo más relevante no es solo la subida, sino la valoración implícita. AMD ya ronda los 910.000 millones de dólares de capitalización y cotiza con un PER superior a 180 veces beneficios. Este hecho revela que el inversor no está pagando el presente, sino una cuota futura del negocio de IA que todavía debe consolidarse.

Nvidia mantiene el mando

Nvidia continúa siendo el termómetro real del entusiasmo por la IA. Sus acciones cerraron en 195,55 dólares, con una capitalización cercana a los 4,77 billones de dólares. El avance fue más moderado que el de AMD, pero su papel sigue siendo central: cuando Nvidia aguanta, el Nasdaq respira.

El contraste es claro. Nvidia ya no necesita grandes subidas diarias para mover el mercado; le basta con no caer. Su peso en carteras institucionales, fondos indexados y estrategias temáticas convierte cada sesión estable en una señal de continuidad para el ciclo tecnológico. La compañía sigue funcionando como la piedra angular del rally de la IA.

Apple recupera atractivo

Apple aportó el otro soporte decisivo. El valor cerró en 312,66 dólares, con una subida de 4,12 dólares y una capitalización superior a los 4,6 billones. Aunque la empresa no es una pureza de IA comparable a Nvidia o AMD, su escala le permite actuar como refugio tecnológico cuando el mercado quiere crecimiento sin asumir todo el riesgo del semiconductor.

La lectura de fondo es sencilla: Apple vuelve a ser comprada como plataforma, no solo como fabricante de dispositivos. Su ecosistema, su capacidad de monetización y la expectativa de integración progresiva de IA en sus productos explican parte del renovado interés.

El riesgo de concentración

Sin embargo, el diagnóstico es inequívoco: el Nasdaq sigue dependiendo de muy pocos nombres. La subida del índice oculta una realidad más frágil. Cuando el mercado se apoya en tres o cuatro compañías, cualquier decepción en márgenes, demanda de chips, regulación o tipos de interés puede provocar un ajuste rápido.

La consecuencia es clara. El impulso actual tiene fundamentos empresariales más sólidos que la burbuja puntocom, pero también valoraciones que exigen una ejecución casi perfecta. AMD, Nvidia y Apple no solo tienen que crecer; tienen que hacerlo al ritmo que Wall Street ya ha descontado.

El efecto dominó que viene

El nuevo impulso del Nasdaq puede extenderse si los próximos resultados confirman inversión sostenida en centros de datos, demanda de chips y monetización real de la IA. El sector de semiconductores ya mostró señales de rebote, con fuertes avances en valores ligados a memoria y hardware avanzado.

Pero el mercado entra en una fase más exigente. Ya no basta con prometer eficiencia, automatización o nuevos modelos. Ahora los inversores pedirán ingresos, márgenes y flujo de caja. La IA ha vuelto a empujar al Nasdaq, pero también ha elevado el listón de una forma peligrosa: cualquier tropiezo de los líderes puede convertirse en una corrección generalizada.

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