La gran «víctima invisible» de la revolución GEN AI que todos han obviado: META consolida, sobre el cadáver de la VR/XR, su apuesta «aire, mar y tierra» por la hegemonía de la IA, «cueste lo que cueste»
En la vertiginosa cronología de la innovación tecnológica, pocas narrativas han experimentado un ascenso tan meteórico y una caída tan abrupta como la del metaverso. Presentado hace apenas unos años como la frontera definitiva de la interacción humana, su promesa de redefinir el trabajo, el ocio y la socialización ha sido arrollada por una fuerza aún más disruptiva. Desde finales de 2022, la inteligencia artificial generativa no solo ha capturado la imaginación global, sino que ha desviado las colosales corrientes de inversión que antes fluían hacia la realidad virtual. En su explosión sin precedentes, la IA generativa no ha coexistido con el metaverso; lo ha solapado, eclipsado y, finalmente, lo ha convertido en la primera gran víctima silenciosa de su propia revolución. Este artículo se adentra en la crónica de este traspaso tecnológico, un relevo monumental que ha reconfigurado las prioridades estratégicas de gigantes como Meta y ha sentado las bases para una nueva era dominada por agentes autónomos y modelos de lenguaje de última generación.
Es honesto y necesario constatar con hechos, datos verificables y una reflexión profunda que hemos asistido a un cambio de paradigma sin precedentes. La promesa de avatares y mundos virtuales ha sido sustituida por la utilidad tangible y la asombrosa capacidad creativa de la inteligencia artificial. El debate ya no gira en torno a si tendremos reuniones en salas virtuales, sino sobre cómo los agentes de IA autónomos optimizarán nuestras vidas, nuestros trabajos y nuestras interacciones cotidianas. Esta no es una simple historia de fracaso empresarial; es la crónica de cómo una revolución fue devorada por otra, más rápida, más potente y, sobre todo, infinitamente más accesible y práctica.
Las Cifras de un Sueño Roto: El Agujero Negro Financiero de Reality Labs
Para comprender la magnitud del cambio de rumbo estratégico de Meta, es imprescindible analizar la hemorragia financiera que supuso su ambiciosa apuesta por el metaverso. La división Reality Labs, creada como la punta de lanza corporativa para conquistar este nuevo mundo digital, se convirtió en un pozo sin fondo de inversiones con un retorno prácticamente inexistente. Los datos financieros de la propia compañía pintan un cuadro desolador, demostrando que la visión futurista de Mark Zuckerberg chocó frontalmente con la realidad económica del mercado.
Desde 2021, las pérdidas operativas de Reality Labs no han hecho más que crecer de forma exponencial, acumulando una cifra que supera los 60 mil millones de dólares [1][2]. Este no es un simple bache en el camino; es la evidencia numérica irrefutable de un proyecto que no logró generar la tracción comercial necesaria para justificar su desmesurado coste. La siguiente tabla desglosa esta sangría financiera, una prueba contundente del fracaso de la que iba a ser la próxima gran plataforma computacional del siglo XXI.
Año | Pérdidas Operativas (Reality Labs)
2021 | $10.2 mil millones
2022 | $13.7 mil millones
2023 | $16.1 mil millones
2024 | $17.7 mil millones
Total (2021-2024) | $57.7 mil millones
Estas cifras, que continuaron su tendencia negativa durante 2025, forzaron a Meta a tomar decisiones drásticas y estratégicas, incluyendo recortes de hasta el 30% en el presupuesto de la división y despidos significativos de personal especializado [3]. El sueño del metaverso no se desvaneció gradualmente; fue demolido de manera contundente por el peso aplastante de su propia inviabilidad económica y la falta de demanda real del mercado.
El Punto de Inflexión: El Big Bang de la IA Generativa
Mientras el metaverso se desangraba financieramente, un nuevo universo tecnológico nacía y se expandía a una velocidad pasmosa y sin precedentes. El lanzamiento de ChatGPT por OpenAI a finales de 2022 fue el catalizador definitivo, el "momento iPhone" de la inteligencia artificial que desató una carrera a contrarreloj sin igual en la historia de la tecnología. De repente, la IA dejó de ser un concepto abstracto y académico para convertirse en una herramienta tangible, poderosa y accesible al alcance de millones de usuarios en todo el mundo.
El crecimiento del mercado de la IA generativa ha sido, sencillamente, explosivo y sin precedentes. Las proyecciones de mercado indican que pasará de un valor de 43.87 mil millones de dólares en 2023 a unos asombrosos 967.65 mil millones en 2032, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 39.6% [4]. Este tsunami de inversión y desarrollo contrastaba brutalmente con el estancamiento y el desinterés creciente que rodeaban al metaverso. La razón de este éxito arrollador es una palabra fundamental: utilidad. A diferencia de la promesa etérea y abstracta del metaverso, la IA generativa ofrecía soluciones inmediatas y tangibles, desde la automatización de tareas complejas hasta la creación de contenido de alta calidad, impactando directamente en la productividad, la creatividad y el valor empresarial.
El Gran Pivote: De Reality Labs al Laboratorio de Superinteligencia
Ante la evidencia incuestionable de los datos, Meta no tuvo más remedio que ejecutar uno de los pivotes estratégicos más importantes de la historia tecnológica reciente. Mark Zuckerberg, reconociendo el cambio sísmico de vientos en el mercado global, redirigió la inmensa maquinaria corporativa de su compañía hacia la inteligencia artificial con determinación sin precedentes. Este traspaso de poder y recursos se materializó en la creación del Meta Superintelligence Labs (MSL), una nueva división corporativa destinada a consolidar todos los esfuerzos dispersos de la empresa en IA con un objetivo final casi mesiánico: el desarrollo de una "superinteligencia personal" capaz de comprender y asistir a cada usuario de manera única [5].
Este movimiento estratégico vino acompañado de fichajes estelares de la industria, como el de Alexandr Wang, fundador y CEO de Scale AI, nombrado primer Director de IA de Meta, en una operación que incluyó una inversión sin precedentes de 15 mil millones de dólares en su anterior compañía [6]. Meta pasó de quemar dinero en avatares sin piernas a invertir decenas de miles de millones en la construcción de centros de datos masivos de última generación y en atraer al mejor talento global en inteligencia artificial. La estrategia corporativa se volvió deliberadamente dual: por un lado, continuar con su aclamada iniciativa de código abierto con modelos revolucionarios como Llama 3.1, y por otro, desarrollar modelos comerciales cerrados y de pago para competir directamente con OpenAI y Google [7].
El Golpe de Timón Definitivo: La Adquisición de Manus AI
Si quedaba alguna duda sobre el compromiso total de Meta con su nueva cruzada por la hegemonía de la IA, esta se disipó completamente a finales de 2025 con una adquisición tan inesperada como reveladora: la compra del laboratorio de inteligencia artificial generativa Manus AI por más de 2.000 millones de dólares [8]. Esta no era una adquisición convencional de talento o tecnología en fase experimental; Manus AI ya era un negocio funcional y rentable con un modelo de suscripción corporativa consolidado y una facturación anual recurrente de 125 millones de dólares, especializado en el desarrollo de agentes de IA de propósito general.
La compra de Manus fue una declaración de intenciones corporativa sin ambigüedades. Meta no solo quería construir los modelos fundacionales de IA; también buscaba dominar la siguiente capa crítica de la cadena de valor: los agentes autónomos. La integración de la tecnología de Manus en plataformas como WhatsApp e Instagram promete transformar estos servicios en asistentes proactivos e inteligentes, capaces de automatizar tareas complejas y ofrecer un nivel de personalización sin precedentes. Como afirmó el propio CEO de Manus, Xiao Hong, la adquisición permitiría a su compañía "construir sobre una base más sólida y sostenible" [9]. Para Meta, significaba la adquisición de una vía directa hacia la monetización práctica y la aplicación empresarial de sus colosales inversiones en IA.
Anatomía de un Fracaso: ¿Por Qué Murió el Metaverso?
Reflexionar sobre el fracaso del metaverso es crucial para extraer lecciones valiosas sobre la innovación tecnológica. Más allá de la competencia directa de la IA generativa, su caída se debió a una serie de errores fundamentales y estratégicos. En primer lugar, la tecnología no estaba madura para la adopción masiva. La experiencia de usuario en plataformas como Horizon Worlds era torpe, gráficamente decepcionante y carente de la fluidez y naturalidad necesarias para una adopción masiva. En segundo lugar, y quizás más importante, adolecía de una alarmante falta de casos de uso convincentes y prácticos. Como señaló acertadamente el analista Faisal Khan, "el metaverso se convirtió en una palabra de moda en busca de un caso de uso real" [10]. Se vendió una visión grandilocuente y futurista sin ofrecer soluciones tangibles a problemas reales o necesidades genuinas de los usuarios finales.
El metaverso exigía un cambio de comportamiento radical, la compra de hardware costoso y la adopción de nuevas interfaces para una recompensa incierta. La IA generativa, por el contrario, se integró de forma natural y orgánica en los flujos de trabajo existentes a través de interfaces sencillas y accesibles como el chat conversacional. Fue una lección de humildad para Silicon Valley: la tecnología, por muy visionaria y revolucionaria que sea, debe servir a las personas y resolver sus problemas reales, y no al revés.
El Amanecer de una Nueva Era: Un 2026 Apoteósico para la IA Generativa
El traspaso se ha consumado de manera definitiva. El metaverso, como gran proyecto tecnológico y visión corporativa, ha muerto, y su legado es una advertencia contundente sobre los peligros de la arrogancia tecnológica y la desconexión con las necesidades reales del mercado. Ahora, todos los ojos están puestos en 2026, que se perfila como un año apoteósico y transformador para la inteligencia artificial generativa. La convergencia de modelos de lenguaje cada vez más potentes, la proliferación acelerada de agentes autónomos y el vibrante ecosistema de código abierto prometen una nueva ola de innovación que transformará todas las industrias sin excepción.
La competencia es feroz y el ritmo, implacable. El inminente lanzamiento de Grok 4.2 por parte de xAI, el proyecto de Elon Musk, es solo un ejemplo de la carrera armamentística tecnológica que se está librando a nivel global [11]. Este nuevo modelo, que promete avances significativos en razonamiento lógico y capacidades multimodales, es un recordatorio de que la revolución de la IA no ha hecho más que empezar. Nos adentramos en un territorio desconocido y fascinante, un futuro modelado por la inteligencia artificial, su gobernanza responsable y su impacto profundo en la sociedad. Un futuro que, desde esta tribuna, seguiremos analizando con la atención, la profundidad y el rigor que merece.
Referencias
[1]: CNBC. (2025, 30 de julio). Meta's Reality Labs second quarter 2025.
[2]: CNBC. (2025, 29 de octubre). Meta's Reality Labs posts $4.4 billion loss in third quarter.
[3]: Xataka. (2026). Meta ha tenido que perder 70.000 millones para darse cuenta de lo evidente: que el metaverso es un fracaso.
[4]: Fortune Business Insights. (2024). Generative AI Market Size, Share & COVID-19 Impact Analysis.
[5]: The New York Times. (2025, 10 de junio). Meta's New A.I. Lab: Superintelligence.
[6]: Wikipedia. (2026). Meta Superintelligence Labs.
[7]: Meta AI Blog. (2024, 23 de julio). Introducing Llama 3.1: Our most capable open source models to date.
[8]: Euronews. (2025, 31 de diciembre). Meta to buy AI startup Manus for over $2 billion.
[9]: XTB. (2025). Meta compra Manus por más de US$2.000 millones y acelera su estrategia en inteligencia artificial.
[10]: LinkedIn. (2024). Why Meta is Abandoning the Metaverse Vision for an AI-First Strategy.
[11]: Digital Applied. (2025). Grok 4.20 Preview: xAI & Musk's Roadmap.