Tether invierte 100 millones para entrar en la banca cripto de EEUU

La operación valora Anchorage en 4.200 millones y acelera la carrera por dominar la infraestructura regulada de las stablecoins
Bitcoin cc pexels-rdne-8369594
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Tether acaba de dar un paso que reordena el tablero de las stablecoins: 100 millones de dólares para tomar posición en Anchorage Digital, un banco de activos digitales con licencia federal en Estados Unidos, valorado en 4.200 millones tras la operación. No es un movimiento menor ni solo financiero: es una apuesta por el “rail” regulado que viene, justo cuando Washington empieza a fijar las reglas del juego con el GENIUS Act.

La lectura es, Tether, históricamente vinculada al uso offshore y a mercados emergentes, busca ahora anclar parte de su futuro en la infraestructura institucional estadounidense. Y lo hace, además, sobre un socio con el que ya trabajaba: Anchorage es el emisor y socio bancario de USAT, la stablecoin “para EEUU” con la que Tether intenta anticiparse a la nueva regulación. El mercado no está discutiendo si habrá stablecoins reguladas. Está discutiendo quién controlará los carriles por los que circulará ese dinero digital.

Un acuerdo que vale más por lo que anuncia que por lo que compra

La inversión de Tether en Anchorage tiene una peculiaridad reveladora: no se presenta como una ampliación de capital al uso, sino como una operación que habilita un tender offer —la primera oferta de liquidez para empleados— al mismo precio de valoración, 4.200 millones de dólares. En otras palabras, el dinero no solo compra participación; compra alineamiento interno y, sobre todo, un mensaje al regulador y a los grandes clientes institucionales.

Aquí está el giro estratégico. Tether mueve ficha en el único lugar donde la batalla de las stablecoins puede convertirse en un negocio masivo y “normalizado”: el sistema financiero estadounidense. Y lo hace a través de una entidad que presume de ser “federalmente chartered”, un sello que en este ciclo pesa casi tanto como el balance.

La consecuencia es clara: la stablecoin deja de ser solo un producto y pasa a ser infraestructura. Quien controle custodia, liquidación, emisión y cumplimiento normativo, controlará también la puerta de entrada de bancos, fondos y grandes corporaciones. Tether, con su escala global, no quiere quedarse como proveedor “de frontera” cuando el centro del sistema empieza a regularse.

Anchorage: el banco que quiere ser la autopista institucional

Anchorage no es un “exchange” ni una fintech tradicional. Es un banco de activos digitales orientado a clientes institucionales, con servicios de custodia, staking, settlement y emisión de stablecoins. Esa combinación es exactamente lo que el dinero institucional exige: seguridad jurídica, infraestructura operativa y un interlocutor bancario en territorio estadounidense.

El punto de fricción —y la oportunidad— está en el perímetro regulatorio. A medida que la regulación empuja a los emisores hacia modelos más bancarizados y auditables, Anchorage se coloca como plataforma para quien quiera emitir o usar stablecoins sin quedar expuesto a riesgos de contrapartida o a “islas” regulatorias.

Lo más grave para los actores tradicionales es el efecto dominó: si las stablecoins se vuelven un instrumento de pagos y tesorería con respaldo legal, se abre una vía directa para que parte de los depósitos y saldos transaccionales migren fuera de la banca clásica. En el debate estadounidense ya se citan riesgos de salidas potenciales de capital de escala billonaria del sistema bancario si el fenómeno se masifica.

USAT: la pieza “made in USA” que anticipa la nueva etapa

La relación previa explica la elección: Anchorage es el socio bancario detrás de USAT, una stablecoin diseñada “específicamente para el mercado estadounidense” y para cumplir con los requisitos locales. El detalle es crucial: Tether no está improvisando; llevaba tiempo preparando un producto para el escenario que hoy empieza a consolidarse.

USDT, con un suministro que ronda los 185.000 millones de dólares, es el gigante global de Tether. Pero su ventaja histórica —la ubicuidad en mercados emergentes y circuitos offshore— es también su talón de Aquiles cuando el foco pasa a ser el cumplimiento, la supervisión y el acceso a grandes instituciones estadounidenses.

Ahí entra USAT como movimiento defensivo y ofensivo a la vez. Defensivo, porque reduce dependencia de un único producto. Ofensivo, porque habilita un carril donde el “cliente tipo” no es el minorista, sino el fondo, el banco privado, la tesorería corporativa o el proveedor de pagos.

La operación con Anchorage, por tanto, no es solo capital: es integración vertical. Emisión + banca + custodia + liquidación. Un paquete completo para competir en el nuevo estándar.

GENIUS Act: el marco que empuja a los emisores hacia lo regulado

La clave política tiene nombre propio: GENIUS Act (Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins Act). El texto establece un marco federal para las “payment stablecoins”, con exigencias sobre respaldo de reservas y supervisión, y ha sido presentado como el intento de ordenar un mercado que ya opera a escala sistémica.

Según la documentación oficial, el Act fue firmado en julio de 2025, lo que acelera la carrera por posicionarse como emisor o proveedor “apto” para el circuito estadounidense.

Este cambio produce dos efectos inmediatos. Primero, una ventaja para actores que ya operan con estructura regulada o socios bancarios sólidos. Segundo, una presión creciente sobre modelos opacos o sin auditorías completas. En ese contexto, Tether —que ha ido reforzando su narrativa de transparencia mediante attestations, pero sigue bajo escrutinio— gana enteros al asociarse con una entidad bancaria estadounidense y profundizar su huella local.

El diagnóstico podría ser: la regulación no mata a las stablecoins; selecciona ganadores. Y Tether está intentando estar en el lado correcto del filtro.

El negocio real: infraestructura, no marketing

Más allá del titular, lo que se compra aquí es capacidad de ejecución. Custodia institucional, liquidación entre contrapartes, servicios de staking con controles, y emisión de tokens en un entorno que aspira a ser homologable al bancario. Anchorage lo resume en su oferta: operar “de custodia a trading, staking y gobernanza” bajo un paraguas de seguridad y cumplimiento.

Tether, por su parte, busca blindar su rol como proveedor sistémico. Su CEO, Paolo Ardoino, lo enmarcó en una batalla de modelo: “Nuestro inversión en Anchorage Digital refleja una creencia compartida en la importancia de sistemas financieros seguros, transparentes y resilientes”. La frase es más que retórica: es el vocabulario que pide el regulador y el que compran los institucionales.

El contraste con el pasado resulta demoledor. Durante años, la discusión sobre stablecoins orbitó alrededor de volatilidad, arbitraje regulatorio y uso en criptoactivos. Hoy el eje se desplaza a pagos, tesorería y mercados de capitales tokenizados. La infraestructura se vuelve el “moat”.

Y hay un componente adicional: con el respaldo legal, los bancos tradicionales pueden verse forzados a competir en su propio terreno, ya sea emitiendo stablecoins o integrándolas. El campo de juego se ensancha… y se endurece.

La señal paralela: el dinero institucional ya no es teoría

La inversión de Tether se produce en un contexto donde el capital institucional ya está marcando el ritmo del ciclo cripto. No solo a través de stablecoins: también mediante estrategias corporativas de acumulación de bitcoin y tesorerías que se publicitan como “reservas” de largo plazo.

En los últimos días, un gráfico viral difundido en redes mostraba una tesorería corporativa con 713.502 BTC, un valor aproximado de 50.700 millones de dólares y un coste medio cercano a 76.052 dólares por bitcoin, tras 97 eventos de compra. Incluso con una caída latente en torno al -6,56%, el mensaje era el mismo: “esto va de escala y de paciencia”.

Esta foto podría encajar con la operación de Anchorage por la misma razón: el mercado está institucionalizando sus carriles. Quien tenga infraestructura regulada para custodiar, liquidar y emitir activos —stablecoins o no— es quien se queda con el flujo, esa es la pregunta. Y ahí Tether busca pasar de emisor dominante a actor estructural dentro de EEUU.

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