Prohiben a Acer y ASUS vender PCs en Alemania tras fallo por patente HEVC de Nokia

Un tribunal de Múnich bloquea las ventas directas por el uso del códec H.265 sin licencia y reabre la batalla europea por las patentes esenciales de vídeo
Sede de Nokia. Foto: Nokia.
Sede de Nokia. Foto: Nokia.

La decisión del Tribunal Regional de Múnich I de prohibir la venta directa de ordenadores de Acer y Asus en Alemania marca un nuevo punto de inflexión en la guerra global por las patentes de vídeo. El órgano judicial ha dictado una orden de cesación inmediata para portátiles y sobremesas equipados con el códec de alta eficiencia H.265/HEVC, al considerar que se usa tecnología de Nokia sin licencia adecuada. La sentencia, fechada el 22 de enero de 2026 (caso 7 O 4100/25), no obliga a retirar productos ya en tienda, pero sí corta el flujo de nuevos equipos procedentes de los fabricantes. El golpe no es menor: se calcula que ambas marcas concentran alrededor del 15% del mercado de portátiles en Alemania, con fuerte peso en la gama de entrada y el gaming.
La consecuencia inmediata es un aviso al resto de la industria: quien no encaje sus acuerdos de licencia con los estándares de vídeo corre el riesgo de ver bloqueado un mercado clave en cuestión de semanas.

Un mazazo judicial en el corazón del mercado PC alemán

El fallo de Múnich no prohíbe la existencia de los equipos de Acer y Asus en Alemania, pero sí su venta directa por parte de las propias marcas. La orden de la corte se traduce en un veto a ofrecer, importar o distribuir portátiles y PCs de sobremesa que incluyan la implementación del códec H.265 sin la correspondiente licencia de Nokia.

En la práctica, eso ha obligado a ambas compañías a vaciar sus tiendas online alemanas de buena parte de su catálogo de ordenadores, mientras mantienen otros productos —monitores, routers, patinetes eléctricos o accesorios— que no quedan afectados por la disputa. Acer lo ha explicado con claridad en una declaración a la prensa local: «respetamos la propiedad intelectual de otras empresas» y, tras la sentencia de Múnich, se han visto obligados a suspender temporalmente sus ventas de los productos afectados mientras estudian recurrir el fallo.

El impacto se amplifica porque Alemania es uno de los mercados más dinámicos de Europa en informática personal y gaming: solo el segmento de PCs para juegos movió cerca de 3.000 millones de dólares en 2024 y se espera que crezca a doble dígito, un 10,9% anual, hasta 2030. Golpear ahí significa presionar donde más duele.

Qué hay detrás del conflicto: las patentes de vídeo de Nokia

El núcleo del litigio está en las llamadas patentes esenciales estándar (SEP, por sus siglas en inglés) asociadas al códec de vídeo H.265/HEVC, el sucesor del H.264 que se ha convertido en la base técnica del vídeo 4K y del streaming de alta calidad. Nokia no solo participa en la estandarización: la compañía ha construido en la última década un vasto portafolio de propiedad intelectual en redes, multimedia y codificación de vídeo, con más de 3.000 nuevas solicitudes de patente solo en 2024.

En el caso concreto de H.265, Nokia figura entre los principales declarantes de patentes ante los organismos de estandarización internacionales. Los registros de la UIT (ITU-T) muestran varias familias de patentes vinculadas al estándar H.265 a nombre de Nokia Technologies, junto a otros gigantes como Sharp, Panasonic o Thomson.

El problema surge cuando tecnologías consideradas imprescindibles para implementar un estándar global —como HEVC— se licencian bajo condiciones que los fabricantes consideran excesivas o discriminatorias. Nokia sostiene que solo pide una compensación “justa” por el uso de su tecnología, mientras que algunos fabricantes acusan a los titulares de SEP de inflar tarifas o empaquetar patentes de dudoso valor. El caso Acer/Asus se convierte así en el último capítulo de un conflicto que lleva años tensionando a la industria móvil y ahora se desplaza con fuerza al PC.

FRAND, licencias y el rol singular de los tribunales de Múnich

La otra pieza clave del puzle es el marco FRAND: la obligación de que las patentes esenciales se licencien en condiciones justas, razonables y no discriminatorias. Sobre el papel, FRAND debería evitar tanto los abusos de los titulares de patentes como las estrategias dilatorias de los fabricantes. En la práctica, cada caso abre nuevas grietas.

El Tribunal Regional de Múnich I concluye que Acer y Asus no actuaron como “licenciatarios dispuestos” dentro de ese marco FRAND. Esta calificación es decisiva: al considerar que los fabricantes no han negociado de buena fe, el juez abre la puerta a la medida más agresiva del arsenal de patentes: la prohibición de venta.

El contraste con otros foros judiciales es llamativo. En diciembre de 2025, la Alta Corte de Inglaterra concedió a Acer, Asus y otros fabricantes una licencia RAND provisional frente a Nokia, reforzando la idea de que los tribunales británicos se ven competentes para fijar términos globales de licencia. Múnich, en cambio, se consolida como plaza preferente para los titulares de patentes que buscan medidas rápidas y contundentes dentro de la arquitectura europea del nuevo Tribunal Unificado de Patentes.

El diagnóstico es inequívoco: la fragmentación judicial europea permite a los grandes actores seleccionar el foro más conveniente, multiplicando la inseguridad jurídica para los implementadores.

Impacto inmediato: distribuidores con stock y consumidores en vilo

Conviene matizar: el veto no vacía de la noche a la mañana las estanterías de los comercios alemanes. La orden se dirige a los fabricantes, no a los minoristas. Las cadenas pueden seguir vendiendo stock existente de Acer y Asus mientras no haya nuevas importaciones o entregas desde los canales de los OEM.

Eso significa que los consumidores aún pueden encontrar equipos de ambas marcas en plataformas como Amazon Alemania o en grandes superficies como MediaMarkt y Saturn. Sin embargo, a medida que pasen las semanas, la reposición se volverá irregular y los modelos más demandados —portátiles gaming, ultrabooks ligeros o equipos para estudiantes— empezarán a escasear.

El golpe puede ser especialmente duro en el segmento de entrada y el gaming, donde Acer y Asus compiten con agresividad. Según datos de mercado, ambas marcas suman alrededor de un 15% del mercado de portátiles en Alemania, y en el top 200 de portátiles más vendidos en Amazon Alemania llegaron a concentrar en otoño de 2025 cerca de un 13% de las unidades vendidas.

Los perjudicados inmediatos son los consumidores, que verán menos competencia en precio y menos variedad en configuraciones clave. Pero el mensaje que reciben los distribuidores tampoco es tranquilizador: cualquier ruptura súbita de suministro por un litigio de patentes altera campañas, promociones y márgenes.

La jugada de Hisense y el mensaje al resto del sector

En paralelo a la batalla en Alemania, otra marca ha optado por un camino diferente. Hisense, uno de los grandes fabricantes de televisores y dispositivos de vídeo, cerró en enero de 2026 un acuerdo de licencia global con Nokia, poniendo fin a todos sus litigios de patentes de codificación de vídeo.

La comparación es inevitable: mientras Acer y Asus resisten en los tribunales, Hisense ha preferido pagar por reducir riesgo jurídico y asegurar el acceso a la tecnología. En un mercado donde el tiempo de salida al mercado y la estabilidad de la cadena de suministro pesan tanto como el coste de las royalties, esta estrategia puede resultar más barata a medio plazo que una guerra legal prolongada.

Nokia lo ha explicitado en sus comunicados públicos: «buscamos una compensación justa por el uso de nuestra tecnología y nuestra puerta está siempre abierta a negociaciones de buena fe». El mensaje al resto del sector es claro: licencia ahora o arriesga el cierre de mercados clave después. La consecuencia es una presión creciente sobre fabricantes medianos, que carecen de la musculatura financiera de los gigantes del sector para sostener litigios multinacionales.

El riesgo de un efecto dominó en Europa

Aunque el caso se circunscribe hoy a Alemania, el impacto potencial es mucho más amplio. El país es el mayor mercado europeo de PCs y gaming por volumen de ingresos, y un precedente duro en Múnich puede animar a otros titulares de patentes a replicar la estrategia contra distintos fabricantes.

Además, el despliegue del sistema del Tribunal Unificado de Patentes ofrece a las compañías la posibilidad de solicitar medidas de ámbito prácticamente europeo con un único procedimiento, algo que incrementa el poder de negociación de los grandes propietarios de SEP. Si un tribunal con competencia unitaria confirmara una postura similar a la de Múnich, el resultado podría ser un bloqueo de ventas en varios países a la vez, no solo en un mercado nacional.

El contraste con el discurso político en la Unión Europea resulta llamativo. Mientras Bruselas habla de autonomía estratégica y resiliencia industrial, la realidad es que la arquitectura de patentes puede convertirse en un factor de vulnerabilidad para los fabricantes europeos y asiáticos que operan en el mercado comunitario. El riesgo de un “forum shopping” judicial que premie a quien mejor explota las brechas procesales está sobre la mesa.

¿Oportunidad para los estándares abiertos como AV1?

Más allá del corto plazo, el caso abre un debate incómodo para la industria: ¿hasta qué punto seguir apostando por códecs cerrados y fuertemente patentados como H.265, cuando existen alternativas de código abierto como AV1, apoyadas por gigantes de internet y plataformas de vídeo?

HEVC llegó al mercado con la promesa de reducir hasta un 50% el ancho de banda frente a H.264 para la misma calidad de imagen, un atractivo evidente para el streaming masivo y el 4K. Pero la proliferación de pools de patentes, tasas acumulativas y litigios cruzados ha terminado generando una famosa “taxa HEVC” que muchos actores consideran inasumible, especialmente en dispositivos de bajo margen.

El veto a Acer y Asus en Alemania puede acelerar la reflexión estratégica de los OEM: integrar códecs alternativos, priorizar hardware compatible con estándares abiertos y, sobre todo, minimizar la dependencia de tecnologías cuyo coste jurídico es impredecible. No se trata de que HEVC vaya a desaparecer de la noche a la mañana —sigue siendo omnipresente en emisiones, Blu-ray y plataformas—, pero cada paso judicial de alto impacto inclina un poco más la balanza hacia arquitecturas con menos carga de patentes.

Recursos, acuerdos y nuevas batallas

Tanto Acer como Asus han dejado claro que piensan recurrir el fallo de Múnich. Los procesos de apelación pueden extenderse fácilmente durante 12 a 24 meses, periodo en el que la presión comercial y de imagen irá en aumento. La opción más probable, sin embargo, pasa por una negociación de licencia que ponga fin al contencioso, siguiendo la senda marcada por otros fabricantes que ya han firmado acuerdos con Nokia en el pasado.

Mientras tanto, la sentencia alimenta un flujo constante de litigios cruzados: otros titulares de patentes —desde empresas de redes hasta consorcios especializados en licenciar SEP— observan el caso de cerca. El mensaje que extraigan será determinante: si la estrategia de acudir a Múnich se percibe como eficaz, es razonable anticipar nuevas demandas en cascada contra fabricantes que aún no han cerrado sus acuerdos de licencia para H.265, H.266 o futuras generaciones de códecs.

Para los reguladores europeos, el caso plantea una cuestión incómoda: cómo equilibrar la protección legítima de la innovación con la estabilidad de las cadenas de suministro tecnológicas. Si el resultado de ese equilibrio son prohibiciones sorpresivas que dejan fuera del mercado a marcas con un peso de dos dígitos, el coste lo acabará pagando el consumidor en forma de menos competencia, menos innovación y precios más altos.

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