Danaher prepara un asalto de 10.000 millones sobre Masimo

La posible opa dispara un 38% la cotización del fabricante de monitores médicos y consolida la ofensiva de compras del gigante estadounidense de diagnósticos
The New York Stock Exchange on the Wall street on May 1, 2022 in New York, NY. It is the largest stock exchange in the world by market capitalization.
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La posible compra de Masimo por parte de Danaher ha detonado uno de los mayores movimientos corporativos recientes en el sector sanitario. Las filtraciones apuntan a un acuerdo valorado en torno a 10.000 millones de dólares, equivalente a unos 180 dólares por acción, casi un 40% por encima del último cierre en bolsa, situado en 130,15 dólares. La reacción ha sido inmediata: los títulos de la compañía de tecnología médica se han disparado más de un 37% en el premarket, hasta rozar los 179 dólares, mientras el comprador corregía alrededor de un 4% ante la perspectiva de un nuevo gran desembolso.

No es solo una prima generosa. Es una señal clara de que los activos tecnológicos sanitarios con propiedad intelectual sólida vuelven a cotizar con valor estratégico cuando aparece un comprador industrial con balance suficiente. El mercado descuenta así una opa casi inminente sobre un fabricante clave de monitores de paciente que llega a la venta tras años de castigo bursátil, guerra con activistas y un sonado error estratégico en el negocio de audio de consumo.

El movimiento de la cotización es el primer mensaje claro. Tras cerrar la última sesión en 130,15 dólares, Masimo ha pasado a intercambiarse en el entorno de 179 dólares en operaciones previas a la apertura, con picos incluso superiores según distintos cruces. El salto supone una revalorización cercana al 38% en cuestión de horas y coloca el precio muy próximo a los 180 dólares en efectivo que, según varias cabeceras financieras, estaría dispuesto a ofrecer Danaher.

La prima implícita sobre la capitalización previa de Masimo —en torno a 7.000 millones de dólares— se mueve así en el rango del 38%-40%, un nivel elevado para un activo que venía de caer cerca del 30% en los últimos doce meses y que arrastraba dudas de gobernanza y asignación de capital. La contrapartida se observa en la reacción de Danaher, cuyo título cede entre un 4% y un 5% en preapertura, reflejando el temor de parte del mercado a un nuevo ciclo de adquisiciones relevantes en un entorno de tipos aún restrictivos.

La señal es inequívoca: la consolidación en tecnología sanitaria vuelve al centro del tablero.

Quién es Masimo y por qué vale 10.000 millones

Masimo es uno de los referentes mundiales en monitorización no invasiva de pacientes. Desde Irvine (California), diseña y fabrica oxímetros de pulso, sensores y monitores multiparamétricos que se han convertido en estándar en numerosos hospitales. Su tecnología SET® y plataformas como Root® o Patient SafetyNet permiten monitorizar en tiempo real parámetros críticos en planta y UCI, reduciendo eventos adversos y estancias prolongadas.

El atractivo estratégico radica en tres factores: tecnología propietaria, base instalada hospitalaria y modelo recurrente de consumibles y software. En 2025, la compañía reportó ingresos cercanos a 1.520 millones de dólares, un 9% más interanual, pese a las turbulencias corporativas.

Además, Masimo protagonizó una de las batallas legales más relevantes del sector frente a Apple por la tecnología de medición de oxígeno en sangre en el Apple Watch. Los tribunales estadounidenses le reconocieron una compensación de 634 millones de dólares, reforzando la percepción de que su propiedad intelectual constituye una barrera de entrada significativa.

Del fiasco de Sound United a la revuelta accionarial

La oportunidad para Danaher nace, paradójicamente, de un error estratégico. En 2022, Masimo pagó cerca de 1.000 millones de dólares por Sound United, conglomerado de marcas de audio de consumo. El mercado interpretó la operación como una desviación radical del negocio sanitario.

El castigo bursátil fue inmediato y abrió la puerta al activista Politan Capital, que tomó cerca del 9% del capital y forzó un giro estratégico. Tras dos años de presión, el fundador Joe Kiani abandonó la dirección y la unidad de audio fue vendida posteriormente a Samsung por unos 350 millones, asumiendo una fuerte minusvalía.

Ese episodio deprimió la valoración… pero también limpió el perímetro del grupo, allanando el camino para una venta estratégica con prima sustancial.

La apuesta estratégica de Danaher en monitorización de pacientes

Para Danaher, la operación encaja con una estrategia histórica de consolidación en ciencias de la vida y diagnóstico. Con unos 24.000 millones de dólares de ingresos, el grupo ha ejecutado adquisiciones relevantes como Cytiva (21.400 millones) o Abcam (5.700 millones).

La integración de Masimo permitiría ampliar su oferta desde el diagnóstico in vitro hasta la monitorización continua en la cama del paciente. Hardware, sensores y software quedarían integrados dentro de un ecosistema más amplio de soluciones hospitalarias.

La lógica industrial es clara: capturar mayor cuota del flujo clínico completo, desde la prueba diagnóstica hasta la monitorización permanente. El movimiento refuerza la tesis de que el valor en salud ya no está solo en el test, sino en el dato continuo.

Un múltiplo exigente: las cifras detrás de la operación

Si se confirman los 10.000 millones de valoración, Danaher pagaría en torno a 18 veces el ebitda estimado para 2027. Es un múltiplo exigente en un entorno de tipos altos, pero coherente con negocios de ingresos recurrentes, fuerte propiedad intelectual y margen elevado.

Masimo genera más de 1.500 millones en ventas anuales con creciente peso de contratos ligados a base instalada. Ese modelo proporciona visibilidad de caja y potencial de sinergias comerciales.

La prima también responde a la presión del lado vendedor. Tras el control del consejo por parte del activismo, cristalizar el valor mediante una opa cercana al 40% permite monetizar la tesis de reestructuración en un momento favorable.

Riesgos regulatorios y tecnológicos que aún pesan sobre el acuerdo

El cierre deberá superar escrutinio antimonopolio, aunque el solapamiento directo es limitado. No obstante, el creciente peso de conglomerados integrados en la cadena sanitaria puede suscitar interrogantes sobre concentración de poder frente a hospitales.

En el plano tecnológico, la integración exigirá preservar la cultura innovadora de Masimo dentro de una estructura corporativa mayor. La pérdida de talento clave o una ralentización en desarrollo podrían tensionar la justificación de la prima pagada.

Qué puede suponer para el sector y para los hospitales

La operación es síntoma de una consolidación acelerada en tecnología sanitaria. Los grandes grupos buscan controlar no solo la prueba diagnóstica, sino el flujo continuo de datos clínicos.

Para los hospitales, la integración puede traducirse en mayor inversión y soporte tecnológico. Pero también en menor competencia entre proveedores a medio plazo.

La consecuencia es clara: la batalla por el control del dato clínico se está librando en los despachos de fusiones y adquisiciones. Si la operación se confirma, marcará un nuevo paso en la concentración del poder tecnológico sanitario global.

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