IAG busca control total de TAP en la privatización parcial de Portugal
IAG busca garantizar el control futuro de TAP en la privatización parcial que prepara Portugal. La aerolínea quiere opción para superar el 50% y gestionar la compañía desde Lisboa y Oporto.
La matriz de Iberia, IAG, está preparando su estrategia para la privatización parcial de TAP Air Portugal, con el objetivo de asegurar una opción que le permita, en el futuro, aproximarse al 100% de participación si gana el concurso. La operación forma parte del plan del Gobierno portugués para vender parte de la aerolínea nacional, manteniendo al mismo tiempo un porcentaje en manos del Estado y de los empleados.
IAG, junto con Lufthansa y Air France-KLM, ha sido seleccionada por el Ejecutivo portugués para presentar ofertas no vinculantes, cuyo plazo finaliza el próximo 2 de abril, en un concurso que Lisboa espera adjudicar en el verano de 2026. Sin embargo, más allá del aspecto económico, la compañía española pone el foco en mantener capacidad de decisión y control sobre TAP, tal como sucede con sus otras cinco aerolíneas: British Airways, Iberia, Vueling, Aer Lingus y Level.
IAG exige opción para superar el 50% y controlar TAP
Según un informe de Bernstein, en reuniones con analistas, IAG considera "inaceptables" al menos dos condiciones planteadas por el Gobierno portugués.
El primero se refiere a la venta de solo el 45% de TAP, mientras que otro 4,9% iría a empleados y el Estado mantendría el 50,1% restante. IAG busca que se establezca un mecanismo que le permita alcanzar una posición mayoritaria en el futuro y que evite que otro inversor pueda entrar en el capital de la aerolínea portuguesa. En este sentido, se han mencionado instrumentos legales como el derecho de adquisición preferente (first refusal), que garantizaría la prioridad de IAG en futuras operaciones sobre la compañía.
Nicholas Cadbury, director financiero y de sostenibilidad del grupo, señaló en una entrevista con Bloomberg que este punto constituye un “problema”, subrayando la importancia de asegurar la autonomía estratégica y la capacidad de gestión completa en el futuro.
Competencia europea y condiciones del Gobierno portugués
El segundo aspecto crítico para IAG es la condición impuesta por Lisboa de que el ganador de la privatización deberá cumplir las exigencias que dictamine la Comisión Europea en materia antimonopolio, si las hubiera. Esta medida busca proteger al Gobierno portugués ante posibles problemas regulatorios, especialmente tras los intentos fallidos de IAG por adquirir Air Europa, bloqueados en dos ocasiones por las altas exigencias impuestas por Competencia.
A diferencia de esos casos, IAG asegura que no tendría problema en competir si finalmente no adquiere TAP, aunque lo haga un rival. La compañía seguiría desarrollando su actividad con sus propios recursos en los mercados estratégicos, especialmente en corredores hacia América Latina, complementando su presencia en Brasil y España, sin depender de la integración con TAP.
Precio estimado y estrategia de integración
Los medios portugueses apuntan que el precio por el 45% de TAP podría situarse en torno a los 700 millones de euros. Aunque IAG no ha detallado su oferta industrial, la compañía sí ha explicado que su intención sería integrar TAP como hizo con Vueling o Aer Lingus, respetando la autonomía y marca nacional de la aerolínea portuguesa.
La estrategia incluiría desarrollar la actividad desde los principales aeropuertos portugueses, Lisboa y Oporto, consolidando la red y los vuelos hacia América, Europa y otros mercados estratégicos, sin perder la identidad local de TAP, un elemento clave para la aceptación de la aerolínea entre los usuarios portugueses.
Privatización de TAP: un concurso clave para el mercado europeo
La privatización parcial de TAP es un proceso estratégico para el Gobierno de Portugal, que busca atraer capital extranjero y mejorar la eficiencia de la aerolínea sin perder el control estatal completo. La participación de IAG, Lufthansa y Air France-KLM asegura que los principales grupos europeos estén interesados, aumentando la competencia y la expectativa sobre el futuro de la compañía.
Para IAG, esta operación representa una oportunidad de consolidar su presencia en Portugal, asegurar rutas clave y mantener la posibilidad de alcanzar el control total de la aerolínea en el futuro, siguiendo la misma estrategia que ha aplicado con sus otras filiales.