Lloyds sube en bolsa tras elevar un 7% sus ingresos en 2025
La primera gran banca británica en abrir la temporada de resultados ha optado por despejar dudas a golpe de cifras. Lloyds Banking Group cerró 2025 con unos ingresos de 18.300 millones de libras, un 7% más interanual, y con un beneficio subyacente de 6.800 millones, también un 7% por encima del ejercicio anterior. Al mismo tiempo, ha elevado su objetivo de rentabilidad sobre capital tangible (ROTE) hasta más del 16% en 2026, frente al 12,9% logrado en 2025. El mercado ha reaccionado con una subida de la acción hasta los 104,9 peniques, suma de 0,4 peniques en la sesión y más de un 60% de revalorización en los últimos doce meses, consolidando a Lloyds como uno de los grandes ganadores del rally bancario británico.
Un rebote bursátil que consolida un año de rally
La reacción del mercado era la gran incógnita. Lloyds llegaba a la publicación de resultados con una subida acumulada de más del 60% en un año, impulsada por el giro de tipos, la mejora del entorno político en Reino Unido y la expectativa de mayores retornos al accionista. Pese a ese listón elevado, las cuentas han conseguido un nuevo avance: la acción repunta alrededor de un 0,4% intradía, hasta 104,9 peniques, después de haber corregido en las últimas semanas junto al resto del sector financiero europeo.
El mensaje que el mercado lee es claro: la historia de revalorización aún no está cerrada. La combinación de más ingresos, una rentabilidad por encima del 12% en 2025 y un ambicioso objetivo superior al 16% para 2026 sugiere que el banco cree que puede seguir expandiendo beneficios sin depender ya tanto de tipos de interés extraordinariamente altos. En paralelo, el anuncio de una nueva recompra de acciones de 1.750 millones de libras y de un aumento del dividendo actúa como catalizador adicional para inversores que buscan rentas en un entorno de mayor volatilidad.
Ingresos récord y beneficio subyacente en máximos
En el plano puramente operativo, el banco ha cumplido el guion que esperaba el mercado… y algo más. Los ingresos totales alcanzan 18.300 millones de libras, un 7% más que en 2024, apoyados tanto en el negocio de intereses como en las líneas de comisiones, seguros y gestión de patrimonio, pilares de la estrategia de diversificación lanzada en 2022.
El beneficio subyacente se eleva a 6.800 millones de libras, un incremento del 7%, mientras que el beneficio antes de impuestos reportado se sitúa en torno a 6.700 millones, un 12% más que el año anterior y por encima de las previsiones de los analistas, que apuntaban a unos 6.400 millones. “La lectura es que el motor de generación de resultados es más robusto de lo que el consenso descontaba, a pesar de los costes extraordinarios por litigios”, resumen en una gran gestora londinense.
El beneficio neto atribuido ronda los 4.760 millones de libras, un 6% más, con un beneficio por acción (EPS) de 7 peniques, lo que supone un avance del 11% interanual. De fondo, la dirección insiste en tres mensajes: crecimiento de balance moderado pero sólido, disciplina de costes —los gastos operativos sólo suben un 3%— y una morosidad todavía contenida pese al endurecimiento del ciclo para familias y empresas británicas.
Un cuarto trimestre que multiplica el beneficio
Si hay un dato que rompe la serie, está en el último tramo del año. En el cuarto trimestre, Lloyds registró unos ingresos de 4.700 millones de libras, un 8% más que en el mismo periodo de 2024, pero, sobre todo, disparó su beneficio subyacente hasta 1.900 millones, lo que supone un salto del 93% interanual. El beneficio antes de impuestos en el trimestre se acerca así a los 2.000 millones, frente a algo más de 800 millones un año antes, gracias a una mezcla de mayores ingresos, menores costes extraordinarios y un control férreo de las provisiones.
El beneficio por acción trimestral se dispara hasta 2,2 peniques, un 120% más, y la rentabilidad sobre capital tangible (ROTE) del cuarto trimestre escala al 15,7%, desde el 7,1% del mismo periodo de 2024. Ese dato es clave: indica que el banco ya está operando cerca —e incluso por encima— de la banda de rentabilidad que promete para 2026. La consecuencia es clara: el mercado empieza a descontar que los objetivos a medio plazo son alcanzables sin asumir un riesgo desmedido en crédito.
En paralelo, el trimestre confirma que el golpe de las provisiones por el escándalo de financiación de automóviles ha sido, de momento, gestionable. Tras el gran impacto reflejado meses atrás, el banco no registra nuevas grandes cargas adicionales, lo que contribuye a esa mejora abrupta del beneficio trimestral.
Dividendo al alza y recompras históricas
El otro gran mensaje de la mañana va dirigido al accionista. Lloyds ha anunciado un dividendo total de 3,65 peniques por acción con cargo a 2025, un 15% más que el año anterior, impulsado por un dividendo final de 2,43 peniques. A ello se suma un nuevo programa de recompra de acciones de 1.750 millones de libras, que eleva la remuneración total al accionista hasta 3.900 millones en el año.
En términos relativos, estas cifras suponen devolver al mercado cerca de un 8–9% de la capitalización bursátil de la entidad en un solo ejercicio, una proporción que la acerca a los niveles de reparto de algunos grandes bancos de la zona euro, como BBVA o Santander, que también se han apoyado en recompras masivas. El diagnóstico es inequívoco: Lloyds considera que su acción sigue infravalorada frente a su capacidad de generación de beneficio y capital.
Además, la dirección se compromete a revisar “cada semestre” la posibilidad de nuevos retornos extraordinarios, condicionados al avance de la regulación sobre motor finance y a la evolución del ciclo macro. Para el inversor institucional, el paquete de dividendo creciente más recompras recurrentes ofrece una visibilidad inusual en un sector históricamente volátil.
El lastre del escándalo de motor finance
Detrás de las buenas noticias se esconde todavía un riesgo relevante: el escándalo de las comisiones ocultas en financiación de automóviles (motor finance). Lloyds ha asumido ya cargos cercanos a los 1.950 millones de libras relacionados con posibles compensaciones a clientes, de los que aproximadamente 800 millones se registran en 2025, elevando el coste total de remediación a 968 millones en el ejercicio, según detalla el propio banco.
Lo más grave es que el proceso regulatorio aún no está cerrado. La autoridad británica de conducta financiera (FCA) tiene sobre la mesa la supervisión de miles de contratos, y cualquier cambio de criterio podría obligar a Lloyds y al resto de la industria a aumentar provisiones. No obstante, la entidad insiste en que su posición de capital y su capacidad de generación de resultados le permiten absorber impactos adicionales razonables sin comprometer los objetivos de rentabilidad.
Este hecho revela la dualidad del caso Lloyds: un banco con una franquicia doméstica dominante, altamente rentable y volcado en devolver capital, pero con un riesgo legal latente que el mercado todavía vigila de cerca. De momento, las cifras conocidas parecen reforzar la tesis de que lo peor del golpe ya se ha registrado en balance.
