El enigma de 3I/ATLAS y el misterio que Trump podría develar sobre los ovnis
Josep Guijarro analiza el objeto interestelar 3I/ATLAS y las promesas de Donald Trump sobre ovnis, desgranando el balance entre especulación mediática, avances científicos y estrategia geopolítica que mantienen vivo el misterio extraterrestre.
¿Estamos realmente cerca de conocer la verdad sobre los ovnis? La pregunta, que durante décadas ha oscilado entre la ciencia y la conspiración, vuelve a ocupar espacio en la conversación pública. El periodista y escritor Josep Guijarro aporta una mirada que combina datos científicos, análisis político y reflexión mediática, en un momento en que el reciente descubrimiento del objeto interestelar 3I/ATLAS y las declaraciones de Donald Trump sobre una posible desclasificación de archivos ovni reavivan el debate mundial.
El visitante interestelar que divide a la comunidad científica
El objeto 3I/ATLAS, detectado recientemente cruzando nuestro sistema solar, ha captado la atención de astrónomos y entusiastas del espacio por su comportamiento anómalo. Se trata del tercer objeto conocido que proviene del espacio interestelar, después de ʻOumuamua y 2I/Borisov. Su trayectoria y composición todavía generan controversia: algunos investigadores apuntan a un cuerpo rocoso o cometario con características inusuales, mientras que otros —como el mediático astrofísico Avi Loeb— sugieren que podría tratarse de una sonda artificial enviada por una civilización avanzada.
Guijarro, sin embargo, advierte contra las interpretaciones precipitadas. “La ciencia avanza despacio, y a veces la falta de respuestas inmediatas se confunde con encubrimiento”, explica, subrayando que hasta ahora no existe evidencia empírica sólida de un origen no natural. En este sentido, cita al científico español Josep María Trigo, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC), quien defiende que el comportamiento de 3I/ATLAS puede explicarse a través de procesos naturales, como la fragmentación de un núcleo cometario inestable.
Ciencia, estrategia y geopolítica: cuando el cielo no es solo el cielo
Guijarro va más allá del ámbito astronómico. Asegura que la gestión de la información sobre fenómenos espaciales no es solo un asunto de ciencia, sino también de seguridad nacional. Muchos de los objetos detectados por grandes telescopios son satélites militares o pruebas de tecnologías secretas, por lo que los gobiernos manejan con prudencia los datos que llegan al dominio público.
Este componente geopolítico explica, según él, la ambigüedad de líderes como Vladimir Putin o Donald Trump ante el fenómeno ovni. Las revelaciones parciales o los silencios prolongados no siempre responden al deseo de ocultar la existencia de vida extraterrestre, sino a la necesidad de preservar capacidades estratégicas y evitar exponer información sensible sobre defensa y vigilancia espacial.
Pero, ¿qué hay detrás del objeto interestelar 3I/ATLAS que ha encendido el debate? Puedes verlo en la entrevista de Negocios TV:
Trump y el eterno dilema de la “divulgación total”
La declaración de Trump sobre su intención de revelar información confidencial sobre ovnis ha sido uno de los detonantes de esta nueva ola de interés. “Trump va a tener que revelar información sobre ovnis porque ya ha dado su palabra”, afirma Guijarro en su entrevista, aunque matiza que esta promesa debe leerse en clave política. En un contexto donde la presión social por la transparencia aumenta y los medios amplifican cualquier indicio de misterio, los líderes utilizan estos temas para reforzar su conexión emocional con el público y mantener la atención mediática.
Aun así, la posibilidad de una desclasificación significativa no puede descartarse del todo. En los últimos años, el Pentágono y la NASA han reconocido la existencia de fenómenos aéreos no identificados (UAPs), publicando informes parciales que legitiman la investigación científica del tema. El problema, según Guijarro, es que la divulgación completa afectaría a múltiples niveles —desde la defensa hasta la percepción pública de la autoridad—, por lo que “la verdad llegará, pero lo hará a su propio ritmo”.
Entre la fascinación y el método científico
El fenómeno ovni, más allá de su carga simbólica, refleja la tensión entre la necesidad humana de respuestas rápidas y el rigor pausado del método científico. La figura de 3I/ATLAS es un recordatorio de cuánto desconocemos aún del cosmos, y de cómo cada hallazgo puede ser interpretado desde prismas opuestos: el de la ciencia que busca explicaciones naturales, y el del mito que llena los vacíos con imaginación.
Como concluye Guijarro, “quizá el mayor misterio no sea si estamos solos en el universo, sino cómo gestionamos lo desconocido cuando toca nuestra puerta”. Y, mientras la ciencia observa el cielo con telescopios y datos, la política —como siempre— aprovecha la niebla del misterio para construir sus propias narrativas.
