Israel lanza nuevos ataques contra Hezbollah en varios puntos del Líbano
Las tensiones en la frontera norte de Israel volvieron a intensificarse este jueves después de que las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) confirmaran que están atacando objetivos de Hezbollah en “varias zonas” del Líbano. El anuncio, escueto pero contundente, reaviva el riesgo de una escalada regional en un contexto ya marcado por la guerra en Gaza, la presión internacional y el frágil equilibrio de seguridad en el sur libanés.
Ataques en múltiples zonas del Líbano
En un comunicado oficial, las IDF señalaron que sus fuerzas estaban llevando a cabo operaciones ofensivas simultáneas contra posiciones de Hezbollah en territorio libanés. Aunque el Ejército israelí no ofreció detalles sobre la localización exacta ni sobre los daños causados, la referencia a “varias áreas” sugiere una operación de mayor alcance que los ataques puntuales registrados en días anteriores.
Hasta el momento, tampoco se han facilitado datos sobre víctimas o infraestructuras alcanzadas, mientras las autoridades libanesas guardan silencio oficial.
Un conflicto de baja intensidad que no cesa
Desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamás, la frontera entre Israel y Líbano se ha convertido en un frente secundario de alta volatilidad. Los intercambios de fuego entre las IDF y Hezbollah han sido casi diarios, aunque ambas partes han evitado, por ahora, una confrontación abierta a gran escala.
Israel sostiene que estos ataques responden a amenazas directas y a intentos de Hezbollah de reforzar su presencia militar cerca de la frontera, en violación de los acuerdos existentes.
Según las IDF, Hezbollah estaría intentando restaurar sus capacidades militares en el sur del Líbano, una zona que, en teoría, debería permanecer libre de fuerzas armadas del grupo chií en virtud del alto el fuego y de resoluciones internacionales.
Israel considera estas actividades una línea roja, al entender que suponen una amenaza directa a la seguridad de sus comunidades del norte, muchas de las cuales siguen parcialmente evacuadas desde el estallido del conflicto regional.
Golpes selectivos a la cúpula militar
A principios de este mes, el Ejército israelí anunció la eliminación del jefe de la unidad de ingeniería de Hezbollah y de un alto oficial de su fuerza aérea, en operaciones que fueron presentadas como golpes estratégicos destinados a debilitar la estructura operativa del grupo.
Estas acciones refuerzan la tesis de que Israel ha intensificado su campaña de ataques selectivos, centrada en mandos clave y en infraestructuras militares críticas.
Hezbollah es uno de los principales aliados de Irán en la región y forma parte del denominado “eje de resistencia”, junto a Hamás y otros grupos armados. Cualquier escalada significativa entre Israel y Hezbollah tendría consecuencias regionales inmediatas, arrastrando potencialmente a Teherán y a otros actores.
Por ello, cada ataque en territorio libanés es observado con extrema atención por las potencias internacionales, que temen una ampliación del conflicto más allá de Gaza.
El delicado papel del Líbano
El Gobierno libanés se encuentra en una posición especialmente frágil. Sumido en una profunda crisis económica y política, Beirut tiene capacidad limitada para controlar las acciones de Hezbollah, que opera como un actor militar autónomo dentro del país.
Las operaciones israelíes en suelo libanés alimentan el temor a una nueva guerra similar a la de 2006, un escenario que el Líbano, debilitado económica y socialmente, difícilmente podría soportar.
profunda crisis económica y política, Beirut tiene capacidad limitada para controlar las acciones de Hezbollah
Desde Jerusalén, el mensaje es claro: no permitir que Hezbollah se rearme ni consolide posiciones ofensivas en el sur del Líbano. La estrategia combina ataques preventivos, eliminación de mandos y presión constante, con el objetivo de mantener el conflicto en un nivel controlado.
Sin embargo, el riesgo de error de cálculo aumenta con cada nuevo bombardeo, especialmente en un entorno tan volátil como el actual.
Reacciones internacionales contenidas
Hasta ahora, la comunidad internacional ha reaccionado con llamamientos genéricos a la contención, sin condenas explícitas ni medidas concretas. Naciones Unidas ha reiterado en otras ocasiones la necesidad de respetar el alto el fuego y evitar provocaciones, pero su capacidad de mediación es limitada.
Estados Unidos, principal aliado de Israel, ha respaldado su derecho a la autodefensa, aunque ha instado en privado a evitar una escalada incontrolada.
Mientras tanto, la población civil en el sur del Líbano y en el norte de Israel sigue viviendo bajo una tensión constante. Los intercambios de fuego han provocado desplazamientos, daños en infraestructuras y un clima de inseguridad permanente.
Organizaciones humanitarias advierten de que una intensificación del conflicto tendría consecuencias devastadoras para comunidades ya castigadas por años de inestabilidad.
Un frente que amenaza con abrirse
Los ataques de este jueves confirman que el frente libanés sigue siendo uno de los puntos más peligrosos del tablero geopolítico de Oriente Próximo. Aunque ninguna de las partes parece buscar una guerra total, la dinámica actual incrementa el riesgo de un enfrentamiento mayor.
Cada nuevo ataque reduce el margen para la diplomacia y aumenta la posibilidad de que un incidente puntual desemboque en un conflicto de gran escala.
Si Israel mantiene la presión militar y Hezbollah responde con mayor intensidad, la situación podría escalar rápidamente. La clave estará en si ambos actores logran contener sus acciones o si el conflicto termina desbordando los límites actuales.
Por ahora, el mensaje de las IDF es inequívoco: Israel está dispuesto a actuar con fuerza para impedir que Hezbollah consolide su presencia militar, incluso a costa de elevar la tensión regional.
