Rusia impulsa nuevas negociaciones nucleares

Rusia exige a Reino Unido y Francia en nuevas negociaciones nucleares

Rusia ha solicitado que Reino Unido y Francia participen en las negociaciones con Estados Unidos para sustituir el tratado New START, según declaró el lunes el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Ryabkov. La propuesta llega tras la expiración del acuerdo de control de armas estratégicas el pasado 5 de febrero, que limitaba los arsenales nucleares ofensivos entre Washington y Moscú.

EPA/LINTAO ZHANG/POOL
EPA/LINTAO ZHANG/POOL

Expiración del New START y contexto histórico

El New START, firmado en 2010, establecía límites estrictos sobre misiles balísticos intercontinentales (ICBM), bombarderos estratégicos y cabezas nucleares desplegadas entre Estados Unidos y Rusia. Su vencimiento en febrero de 2026 dejó sin restricciones a los arsenales nucleares estratégicos, generando preocupación internacional sobre el riesgo de proliferación y carrera armamentista.

Rusia ha expresado su interés en renovar o reemplazar el tratado, mientras que Estados Unidos, bajo la administración Trump, ha planteado la necesidad de un nuevo acuerdo más amplio, que incorpore no solo límites de armas sino también garantías de transparencia y mecanismos de verificación más estrictos.

Por qué Rusia quiere incluir a Reino Unido y Francia

Según Ryabkov, Reino Unido y Francia deberían sumarse a las conversaciones como aliados cercanos de Washington, ya que ambos países poseen arsenales nucleares significativos y son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. “Cualquier acuerdo que busque estabilidad global debe reflejar la realidad del poder nuclear actual, no solo la relación bilateral entre EE. UU. y Rusia”, afirmó el viceministro.

La inclusión de Londres y París supondría un cambio en la arquitectura global de control de armas, ampliando la negociación a un formato multilateral que podría establecer límites y verificaciones coordinadas para todos los principales actores nucleares de Occidente.

Según Ryabkov, Reino Unido y Francia deberían sumarse a las conversaciones como aliados cercanos de Washington, ya que poseen arsenales nucleares significativos y son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU
Según Ryabkov, Reino Unido y Francia deberían sumarse a las conversaciones como aliados cercanos de Washington,
ya que poseen arsenales nucleares significativos y son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU

La propuesta rusa tiene repercusiones directas sobre la seguridad europea. Si Reino Unido y Francia aceptaran participar, los límites de armas estratégicas dejarían de ser exclusivamente bilaterales y podrían integrar mecanismos de supervisión que afecten la planificación militar y los programas de modernización de sus fuerzas nucleares.

Analistas europeos advierten que la expansión de la negociación podría generar tensiones internas entre aliados de la OTAN, especialmente si surgen discrepancias sobre número de armas, despliegue de misiles o alcance de las inspecciones. “Se trata de un intento de Moscú por equilibrar la negociación a su favor, incluyendo actores que históricamente han seguido la política de Washington”, señalan expertos en seguridad.

Estados Unidos y la postura sobre un nuevo acuerdo

La administración estadounidense ha mostrado interés en un acuerdo que sustituya el New START con términos más amplios, incluyendo restricciones tecnológicas y garantías de transparencia. Sin embargo, EE. UU. ha dejado en claro que no aceptará compromisos que comprometan su capacidad de defensa o su arsenal nuclear estratégico.

La inclusión de Reino Unido y Francia podría complicar las negociaciones, ya que implicaría coordinar posiciones entre tres países con capacidad nuclear significativa y diferentes prioridades estratégicas, aumentando la complejidad de alcanzar consensos y plazos de implementación.

La inclusión de Reino Unido y Francia podría complicar las negociaciones, ya que implicaría coordinar posiciones entre tres países con ​capacidad nuclear significativa y diferentes prioridades estratégicas, aumentando la complejidad de alcanzar consensos
La inclusión de Reino Unido y Francia podría complicar las negociaciones, ya que implicaría coordinar posiciones entre tres países con
capacidad nuclear significativa y diferentes prioridades estratégicas, aumentando la complejidad de alcanzar consensos

Mientras se negocia un nuevo tratado, la expiración del New START deja un vacío regulatorio que podría provocar incremento en pruebas, despliegues o modernización acelerada de arsenales, aumentando el riesgo de errores o incidentes. Según datos de la ONU, Rusia y EE. UU. poseen más del 90% de las armas nucleares estratégicas del mundo, con alrededor de 4.500 cabezas desplegadas en cada país, lo que subraya la importancia de acuerdos efectivos y verificables.

El diálogo ampliado con Reino Unido y Francia podría introducir estándares adicionales de verificación, pero también conlleva el desafío de coordinar intereses nacionales divergentes en la seguridad estratégica, particularmente sobre sistemas de misiles de alcance intermedio y capacidad de respuesta rápida.

Escenarios posibles

Expertos señalan varios escenarios:

  1. Acuerdo trilateral: EE. UU., Reino Unido y Francia participan en conversaciones con Rusia, estableciendo límites más amplios y mecanismos de verificación reforzados.

  2. Negociación bilateral: Moscú y Washington acuerdan un tratado de reemplazo sin incluir a los aliados, con riesgo de críticas diplomáticas y presión rusa para ampliar el alcance.

  3. Estancamiento prolongado: Falta de consenso lleva a ausencia de tratado, aumentando la incertidumbre estratégica y el riesgo de carrera armamentista.

El diagnóstico es inequívoco: la urgencia de un nuevo marco regulatorio se intensifica por la modernización de arsenales, avances en misiles hipersónicos y el aumento de tensiones geopolíticas en Europa del Este y Asia.

Se espera que en las próximas semanas haya contactos diplomáticos preliminares, tanto en Ginebra como en otros foros multilaterales, para evaluar la disposición de Londres y París a participar. La atención internacional está puesta en cómo EE. UU. equilibrará sus intereses estratégicos con la presión rusa de incluir a sus aliados europeos.

El resultado de estas negociaciones podría marcar la arquitectura de control nuclear para la próxima década, afectando la estabilidad global y la relación entre las potencias occidentales y Moscú.

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