Un mercado alcista pero no inocente: qué hay detrás de los nuevos máximos del Ibex, el Dow Jones y el Nikkei

wall street EPA/JUSTIN LANE
wall street EPA/JUSTIN LANE

Cuando un índice rompe un número redondo, la tentación es decir que “no significa nada”. Y es verdad que 18.000 en el Ibex, 50.000 en el Dow y 57.000 en el Nikkei son, en parte, hitos psicológicos. Pero que los tres se alcen casi a la vez, y justo después de una semana de dudas, sí nos está diciendo algo sobre el estado de ánimo del mercado.

En España, el Ibex 35 ha cerrado por primera vez en su historia por encima de los 18.000 puntos, impulsado sobre todo por la banca y acompañado de nuevos máximos en días posteriores. En Estados Unidos, el Dow Jones Industrial Average ha superado por primera vez la cota de 50.000 puntos, apoyado en beneficios sólidos y en la expectativa de tipos algo más bajos, pese a la corrección reciente de la tecnología. Y en Japón, el Nikkei 225 ha saltado por encima de los 57.000 puntos tras la victoria por supermayoría de Sanae Takaichi, que ha despejado el escenario político y ha desatado lo que ya se conoce como el “Takaichi trade”.

En una primera valoración breve ya apuntaba que la corrección de la semana pasada había sido más una descarga de presión que un cambio de narrativa. La pregunta de un inversor es, si estos máximos históricos, suponen un salto cualitativo en la confianza o simplemente confirman el mismo relato que el mercado viene comprando desde hace meses.

¿Qué ha cambiado en la confianza?

Diría que lo que ha cambiado no es tanto el “relato central” como el grado de confianza en que las caídas son comprables.

Los últimos datos de inflación en EE.UU. y en la EuroZona han confirmado una tendencia de desaceleración, con algún bache puntual, pero sin repuntes que obliguen a la Fed o al BCE a volver a endurecer el tono. El mercado ha pasado de soñar con recortes muy agresivos a aceptar un camino más gradual, pero, lo importante es que no ha aparecido el escenario de “tipos altos durante mucho tiempo y crecimiento en caída libre”.

Un segundo factor lo encontramos en que la temporada de resultados está siendo mejor de lo que sugería el sentimiento en el mercado. En Europa, la banca ha vuelto a ser protagonista: casos como UniCredit, con beneficios récord, RoTE cercanos al 20% y planes de retribución al accionista muy generosos, han reforzado la percepción de que el sector financiero europeo vive un momento de rentabilidad estructural muy distinto al de la década pasada. A la vez, muchos valores industriales y empresas ligadas a IA y a semiconductores han confirmado pedidos robustos y visibilidad razonable, aunque con guidance algo más prudente.

Luego tenemos a Japón, aportando algo que el mercado echaba en falta: una historia nueva y creíble. La combinación de reformas pro-empresa, disciplina en el gobierno corporativo y ahora un gobierno fuerte dispuesto a usar la política fiscal como palanca de crecimiento ha convertido al Nikkei en un símbolo de que no todo el impulso viene de Wall Street.
La secuencia de la semana pasada es muy ilustrativa: corrección fuerte en tecnología, repunte de volatilidad, cierto miedo a que “se haya acabado el rally”… y, en cuanto aparecen dos o tres buenas noticias (resultados, macro razonable, elección japonesa), vuelve el dinero. Asia ex-Japón –especialmente Corea– ha rebotado con fuerza al calor del movimiento en semiconductores y de la mejora de sentimiento global.

En otras palabras, el mercado ha pasado de preguntas del tipo “¿será este el techo?” a una actitud más bien de “hasta que no cambie de verdad el ciclo, cualquier corrección es oportunidad de entrada”.

De la duda táctica a la confianza condicional

Conviene matizar: no estamos en una euforia sin freno. La resaca de dudas de la semana pasada no ha desaparecido; se ha transformado en una especie de confianza condicional:

  • Condicional a que la inflación no rebrota con fuerza.
  • Condicional a que los bancos centrales no se vean obligados a cambiar el discurso.
  • Condicional a que los beneficios sigan sorprendiendo positivamente, al menos en línea con lo que descuentan las valoraciones actuales.

La reacción tan rápida de índices como el Ibex, el Dow o el Nikkei tras los sustos recientes nos habla de un mercado muy posicionado: hay mucha liquidez en manos de inversores que temen más quedarse fuera de un nuevo tramo alcista que sufrir una corrección del 5–10%. Eso se ve en la rapidez con la que vuelven los flujos a la renta variable después de cada recorte y en cómo los mínimos de las últimas semanas se han defendido sin demasiada resistencia.

También se aprecia una mayor madurez respecto a ciclos anteriores. A diferencia de otros momentos de exuberancia, hoy el inversor está algo más dispuesto a rotar dentro de la renta variable –de mega-crecimiento a value, de EE.UU. a Japón o Europa– en lugar de salir masivamente al efectivo ante el primer susto.

Lo que no ha cambiado: riesgos, valoración y “puntos ciegos”

Sería un error leer estos máximos como una señal de que “todo está descontado y ya no hay riesgos”. La lista de frentes abiertos sigue siendo larga:

  • Valoraciones exigentes en segmentos ligados a la IA y en parte del growth estadounidense, donde los múltiplos asumen varios años de crecimiento casi perfecto.
  • Europa con crecimiento anémico, muy dependiente de que EE. UU. no falle y de que China consiga estabilizarse, aunque sea en un nivel de expansión más bajo.
  • Japón con el dilema fiscal: la misma política expansiva que hoy celebra el mercado puede volverse un problema si las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda llevan a un repunte más intenso de las tires japonesas.
  • Un contexto geopolítico en el que los shocks (energía, comercio, elecciones midterm en EE.UU. dentro de unos meses) pueden activar episodios de aversión al riesgo de forma casi instantánea.

En este sentido, la confianza ha mejorado, pero no hasta el punto de borrar la memoria. Los gestores recuerdan todavía muy bien lo rápido que se puede pasar de máximos históricos a correcciones del 15–20% cuando alguno de estos factores se materializa.

Entonces, ¿ha cambiado de verdad la percepción del mercado?

Mi lectura es que sí hay un cambio cualitativo, pero matizado:

  • El rally simultáneo del Ibex por encima de 18.000, del Dow sobre los 50.000 y del Nikkei por encima de 57.000 no inaugura un nuevo ciclo, pero sí valida el relato de fondo: aterrizaje suave, beneficios razonables y bancos centrales menos amenazantes que hace un año.
  • La confianza no es ingenua: convive con la conciencia de que las valoraciones en algunos segmentos son exigentes y de que los shocks pueden aparecer en cualquier momento.
  • Lo que ha cambiado es la prioridad del inversor: teme más perderse un tramo alcista adicional en bolsa que un pequeño repunte de volatilidad a corto plazo.

Para un público entendido, como es el de nuestros lectores, el mensaje sería: Estamos en un mercado alcista pero no inocente, que ha recuperado la confianza en su propio relato después de una semana complicada.

Los máximos del Ibex, del Dow y del Nikkei son, sobre todo, la confirmación de que la tesis central sigue viva. A partir de aquí, el desafío no es tanto adivinar si habrá nuevos máximos, sino gestionar la exposición al riesgo sabiendo que los sustos seguirán apareciendo… y que, mientras el guion macro no cambie de forma abrupta, el reflejo dominante seguirá siendo, por ahora, comprar en las caídas.

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Análisis elaborado por Antonio Castelo, analista jefe del equipo de iBroker Global Markets SV, S.A., broker español especializado en derivados y entidad regulada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Más información en www.ibroker.es

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