Takaichi consolida Japón, Starmer se tambalea y Cuba agrava la crisis energética con el Dow Jones en 50.000
Una mayoría de dos tercios en la Cámara Baja japonesa, un índice bursátil en máximos históricos y un recorte inédito de combustible a las aerolíneas en el Caribe marcan el nuevo mapa de riesgo con el que despiertan los mercados. En Tokio, la victoria arrasadora de Sanae Takaichi entrega al Partido Liberal Democrático un poder legislativo casi sin contrapesos y consolida la apuesta por la continuidad económica. Al mismo tiempo, en el Reino Unido, el primer ministro se enfrenta a una crisis interna que pone en cuestión su capacidad de llegar políticamente vivo a las próximas urnas. En el Caribe, Cuba prepara un corte de queroseno que amenaza con desorganizar rutas aéreas y flujos turísticos en plena temporada alta. Y sobre todo ello planean dos vectores adicionales: la presión de China sobre la deuda de Estados Unidos y el regreso de los metales refugio, con la plata por encima de los 81 dólares la onza, en un contexto de tensión nuclear con Irán. La consecuencia es clara: los inversores se despiertan con un tablero más volátil, más político… y con menos margen de error.
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Una mayoría histórica en Tokio y un mandato sin excusas
La victoria de Takaichi se traduce en algo más que una noche electoral brillante. Según los datos preliminares de NHK, el PLD ha logrado por sí solo dos tercios de los escaños de la Cámara Baja, el umbral que permite impulsar reformas de calado sin necesidad de socios incómodos. Es un poder poco habitual incluso en la política japonesa, acostumbrada a las mayorías amplias pero fragmentadas en facciones internas.
El mercado ha leído el resultado como un seguro de continuidad: el índice Nikkei 225 llegó a avanzar hasta un 5,7% intradía, con el selectivo superando los 57.000 puntos, mientras los rendimientos del bono a 10 años repuntaban y el yen coqueteaba con los 157 por dólar. Detrás de estas cifras late una expectativa clara: más tiempo para el experimento de normalización monetaria del Banco de Japón, menos ruido parlamentario y una agenda reformista centrada en productividad, defensa y transición energética. Lo más relevante es que, a diferencia de otras legislaturas, el Gobierno ya no podrá culpar a la aritmética parlamentaria de sus retrasos: Tokio se queda sin excusas si las reformas prometidas vuelven a diluirse en burocracia y luchas internas.
Starmer, al borde del abismo en Londres
Mientras Tokio exhibe estabilidad, Londres navega en aguas mucho más turbulentas. Keir Starmer afronta la crisis más grave desde su llegada a Downing Street tras el polémico nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington, con el nombre del veterano dirigente inevitablemente asociado al del condenado Jeffrey Epstein. La dimisión de su jefe de gabinete, Morgan McSweeney, ha actuado como acelerante: la sensación en Londres es que el círculo de confianza del primer ministro se ha estrechado hasta el límite.
En el seno del Partido Laborista se multiplican las filtraciones sobre reuniones discretas para explorar escenarios de relevo. Las elecciones locales de mayo se contemplan ya como un plebiscito adelantado: una mala noche podría abrir la puerta a un movimiento de barones que fuerce la salida de Starmer antes de tiempo. En este contexto, son cada vez más las voces que sitúan en torno al 50% las probabilidades de que el primer ministro no complete la semana al frente del Ejecutivo. “El problema ya no es el escándalo, sino la percepción de liderazgo debilitado”, resumen fuentes de Westminster. Para los mercados, el riesgo no es tanto un cambio de rostro como el retorno de la incertidumbre regulatoria en sectores clave como energía, banca o infraestructuras.
Cuba se asfixia y exporta su crisis al turismo global
Si en Europa se habla de crisis política, en el Caribe el término clave es “asfixia energética”. En La Habana, las autoridades preparan la suspensión durante al menos un mes del suministro de combustible a aviones comerciales, una medida que entraría en vigor a medianoche del martes y que afectaría tanto a compañías europeas como regionales, según avanzan fuentes citadas por AFP. Air France ya ha admitido que estudia reforzar las cargas de combustible en otros puntos del Caribe para evitar cancelaciones.
El diagnóstico es inequívoco: años de baja inversión en refino, dependencia de pocos proveedores y efecto retardado de las sanciones. Los aranceles impuestos por Donald Trump a países clave para el suministro de crudo a Cuba y el recorte de envíos desde Venezuela han dejado a la isla sin colchón. El corte al queroseno no solo tensiona el turismo, que aporta más del 10% del PIB cubano según estimaciones de mercado, sino que introduce un nuevo factor de riesgo logístico para todo el eje Caribe–Europa. Este hecho revela hasta qué punto una crisis energética localizada puede contaminar cadenas globales: más desvíos de vuelos, más costes operativos y, previsiblemente, billetes más caros en plena temporada alta.
Pekín enfría su vínculo con la deuda de EE. UU.
En paralelo, los reguladores de Pekín han trasladado a los bancos locales la recomendación de reducir su exposición a bonos del Tesoro de EE. UU., alegando riesgo de concentración y volatilidad en un activo que durante décadas fue sinónimo de seguridad absoluta. La indicación no afecta, por ahora, a las tenencias soberanas, pero sí al balance de las entidades comerciales, que acumulaban en torno a 298.000 millones de dólares en Treasuries a cierre de septiembre.
El mensaje oficial es prudencial, pero el momento añade una lectura geopolítica inevitable. La orden llega en la antesala de la cumbre entre Xi Jinping y Trump prevista para abril, y en un contexto de debate intenso en Washington sobre el techo de deuda y la senda fiscal a medio plazo. Cualquier gesto que sugiera que China quiere reducir su dependencia del dólar alimenta la narrativa de un sistema financiero internacional más fragmentado. Lo más grave, desde el punto de vista de los inversores, es que un ajuste coordinado de carteras asiáticas podría elevar los tipos largos estadounidenses incluso sin movimientos de la Reserva Federal, encareciendo el coste de financiación global justo cuando muchas economías aún digieren el ciclo de subidas de 2022-2024.
El “efecto Takaichi” y el rally asiático
La victoria de Takaichi no se ha quedado en los titulares políticos. El llamado “efecto Takaichi” ha contagiado al resto de plazas de la región. Las bolsas de Corea del Sur y Australia han abierto con subidas superiores al 1,5%, al calor del rally en Tokio, mientras los índices de China continental han logrado salir del letargo con avances más moderados pero significativos. Hong Kong se ha sumado al tono positivo, apoyado en el tirón tecnológico y financiero.
En divisas, el movimiento ha sido igualmente elocuente: el dólar ha cedido parte del terreno ganado frente al yen en las últimas semanas, reflejo de un mayor apetito por riesgo en la región y de la percepción de que el nuevo mapa político japonés ofrece un ancla de estabilidad en Asia. Sin embargo, la otra cara de este rally es conocida: un yen más débil y unos rendimientos al alza vuelven a poner el foco en los hogares y empresas más endeudados, que podrían sufrir si el Banco de Japón acelera la retirada de estímulos. “El mercado celebra hoy la estabilidad política, pero vigilará mañana el coste de financiación”, resumen analistas de renta variable. El contraste con otras regiones, donde la incertidumbre política pesa sobre los índices, resulta demoledor.
La plata vuelve a brillar como activo refugio
Mientras las bolsas asiáticas celebran, los metales preciosos dibujan un mensaje más defensivo. La plata se ha revalorizado más de un 4% en la sesión, superando los 81 dólares por onza, y confirma su regreso al escaparate de los activos refugio. El movimiento se ha producido tras nuevas señales contradictorias en las negociaciones nucleares entre Washington y Irán, que han reavivado los temores a una escalada en Oriente Medio y a posibles interrupciones en el suministro energético global.
El oro acompaña el tono, con avances que lo acercan de nuevo a la cota psicológica de los 5.000 dólares por onza, mientras platino y paladio cierran con descensos moderados, más ligados al ciclo industrial que al refugio financiero. La lectura de fondo es clara: la demanda de cobertura ante escenarios extremos sigue viva pese al rally de la renta variable. Para muchas carteras institucionales, elevar uno o dos puntos porcentuales la asignación a metales preciosos funciona como seguro barato frente a un empeoramiento repentino del cuadro geopolítico. Este giro hacia el refugio contrasta con la aparente calma en otros segmentos de riesgo, y subraya que el “miedo de cola” no ha desaparecido del todo.
Las cifras macro que marcarán la sesión
Más allá de la política y la geopolítica, la sesión llega cargada de referencias macro que pueden reforzar o matizar el tono de los mercados. En Japón se publicará la balanza por cuenta corriente, dato clave para medir la capacidad del país para financiar su deuda en un entorno de tipos más altos y moneda más débil. Un superávit robusto reforzaría la idea de que Tokio dispone de margen para seguir sosteniendo su experimento monetario sin perder credibilidad exterior.
En Europa, el foco estará en el índice de confianza de los inversores de eurozona elaborado por Sentix, un termómetro adelantado del sentimiento económico que suele anticipar giros en la inversión empresarial. Al otro lado del Atlántico, las expectativas de inflación que publica la Reserva Federal de Nueva York serán escrutadas al milímetro: unos datos desanclados al alza podrían reavivar el debate sobre nuevas subidas de tipos, mientras que una moderación reforzaría el argumento de la pausa prolongada. En conjunto, se trata de referencias con capacidad para mover tanto curvas de tipos como divisas en un día ya de por sí cargado de ruido político.
Un arranque de sesión marcado por Asia y los bancos centrales
Con estos elementos sobre la mesa, el tono de los mercados a las 7:45, hora de Europa central, viene marcado por tres vectores: el rally asiático post-Takaichi, la fortaleza de los metales refugio y una ligera debilidad del dólar tras las noticias procedentes de Pekín. El arranque europeo estará condicionado por esa mezcla de apetito por riesgo en renta variable y búsqueda de protección en materias primas, un binomio que refleja más incertidumbre que euforia.
En el capítulo de bancos centrales, la agenda de intervenciones garantiza un flujo constante de titulares. Por parte del Banco Central Europeo, hablarán Philip Lane, Joachim Nagel y Christine Lagarde, mientras que, desde la Reserva Federal, tomarán la palabra Christopher Waller, Miran y Raphael Bostic. Cualquier matiz sobre el calendario de bajadas de tipos o sobre el diagnóstico de inflación puede amplificar los movimientos ya en marcha en bonos y divisas. En definitiva, los inversores afrontan una jornada en la que la política marca el tono, pero los bancos centrales siguen teniendo la última palabra.