Transición política en América Latina

EEUU prevé elecciones democráticas en Venezuela en 18 a 24 meses

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó este lunes que espera que Venezuela celebre elecciones democráticas dentro de los próximos 18 a 24 meses, en lo que sería un paso significativo hacia la normalización política del país sudamericano tras años de crisis y autoritarismo. La declaración la realizó en una entrevista exclusiva para el Politico Energy podcast y pone en el centro del debate internacional las expectativas de cambio político en Caracas, alineadas con las ambiciones de la Administración Trump.

EPA/MAX SLOVENCIK
EPA/MAX SLOVENCIK

Un proceso de transición “que no sucede de la noche a la mañana”

Wright advirtió que el proceso de transición hacia elecciones libres no será inmediato ni sencillo. “Como han visto en otros países, esto es un desafío, y no se hace con un chasquido de dedos”, dijo, apuntando a la complejidad institucional, social y económica que rodea a Venezuela. Sin embargo, subrayó que “cuanto más rápido podamos hacer que eso suceda, mejor”, en una clara señal de la prioridad que Washington otorga a la salida democrática del prolongado conflicto político venezolano.

El funcionario agregó que, pese a las incertidumbres, “no ha habido cambios en el plan” para implementar una transición hacia la democracia en Venezuela, reafirmando la postura oficial de la Casa Blanca sobre el asunto.

Wright advirtió que el proceso de transición hacia elecciones libres no será inmediato ni sencillo
Wright advirtió que el proceso de transición hacia elecciones libres no será inmediato ni sencillo

Visita planificada y diálogo con líderes venezolanos

Wright también reveló que pronto tiene previsto viajar a Venezuela para reunirse directamente con altos funcionarios del país y discutir, entre otros asuntos, el futuro de la petrolera estatal PDVSA. La visita —que aún no tiene fecha concreta— incluiría encuentros con la presidenta interina Delcy Rodríguez y otras autoridades, así como recorridos por campos petroleros y centros de producción.

El enfoque de este viaje refleja el interés estadounidense no solo en la política venezolana, sino en la economía energética, donde Caracas ha jugado un papel crucial debido a sus vastas reservas petroleras. El intento de involucrarse en la gestión y liderazgo de PDVSA está directamente ligado a la visión de Washington de promover reformas que atraigan inversiones extranjeras y modernicen décadas de decadencia en la industria petrolera venezolana.

La posición de Wright contrastó con comentarios recientes de la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien afirmó en una entrevista con el mismo medio político que las elecciones podrían celebrarse en el transcurso de este año, incluso antes de que pasen 12 meses. Machado sostuvo que con voluntad política y apoyo internacional, podría organizarse un proceso electoral legítimo con votación manual en un plazo de nueve a diez meses, dependiendo del calendario.

La posición de Wright contrastó con comentarios recientes de la líder opositora venezolana María Corina Machado, ​quien afirmó en una entrevista con el mismo medio político que las elecciones podrían celebrarse en el transcurso de este año
La posición de Wright contrastó con comentarios recientes de la líder opositora venezolana María Corina Machado,
quien afirmó en una entrevista con el mismo medio político que las elecciones podrían celebrarse en el transcurso de este año

La Casa Blanca, sin embargo, reaccionó con dureza a esa perspectiva más optimista, sosteniendo que el cronograma planteado por Machado estaba fuera de las proyecciones oficiales. Desde Washington se ha buscado normalizar expectativas y evitar pronunciamientos precipitadamente ambiciosos, a la vez que se mantiene presión diplomática y política sobre los actores venezolanos para avanzar hacia un proceso electoral creíble.

Un escenario político y energético indivisible

La declaración de Wright se produce en un contexto más amplio de profunda reconfiguración de relaciones entre EEUU y Venezuela tras acontecimientos recientes que marcaron un punto de inflexión en la política bilateral. El Gobierno de Donald Trump ha tomado pasos trascendentales en el país caribeño, incluyendo la captura del expresidente Nicolás Maduro en una operación militar sorpresa y la intención de gestionar directamente la industria petrolera venezolana.

Además, Wright ha descrito públicamente que Washington controlará las ventas de petróleo venezolano de manera indefinida y depositará los ingresos en cuentas bajo supervisión estadounidense, con el objetivo declarado de utilizar esos fondos para impulsar proyectos que, según EE.UU., beneficiarán tanto a Venezuela como a sus propios intereses energéticos.

Esta mezcla de intereses políticos y económicos ha generado tensiones con varias capitales de la región, organismos internacionales y sectores críticos que ven con recelo la intervención directa de EEUU en sectores cruciales de la nación venezolana, al tiempo que cuestionan la legitimidad de futuras elecciones si no se logra un consenso interno.

La mezcla de intereses políticos y económicos ha generado tensiones con varias capitales de la región, organismos ​internacionales y sectores críticos que ven con recelo la intervención directa de EEUU en sectores cruciales de la nación venezolana
La mezcla de intereses políticos y económicos ha generado tensiones con varias capitales de la región, organismos
internacionales y sectores críticos que ven con recelo la intervención directa de EEUU en sectores cruciales de la nación venezolana

Dudas sobre plazos y cooperación interna

Aunque la proyección de 18 a 24 meses para elecciones democráticas representa una hoja de ruta temporal más concreta que las declaraciones anteriores de la Administración, quedan importantes dudas sobre la viabilidad práctica de ese cronograma. El régimen interino de Delcy Rodríguez mantiene el control formal del Ejecutivo y de varias instituciones del Estado, pero la transición efectiva hacia un sistema electoral libre y competitivo requeriría amplias reformas constitucionales, acuerdos políticos internos y supervisión internacional, elementos que todavía están lejos de concretarse.

El propio Wright reconoció implícitamente que estos cambios son complejos y requieren tiempo, sugiriendo que el compromiso de Washington es de largo plazo, aunque sin abandonar la presión para acelerar el proceso. Esta posición choca con aspiraciones más inmediatas de ciertos sectores opositores, pero busca evitar expectativas que puedan fracasar y dañar la credibilidad de cualquier proceso posterior.

La proyección de elecciones en 18–24 meses también tiene implicaciones geopolíticas más amplias. Venezuela, con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, es un actor clave en los equilibrios energéticos globales, y cualquier transición política afecta directamente a la estrategia de Washington frente a la oferta de crudo en los mercados internacionales. Asimismo, la relación de Caracas con potencias como Rusia y China sigue siendo un factor determinante en el posicionamiento diplomático regional.

Venezuela, con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, es un actor clave en los ​equilibrios energéticos globales, y cualquier transición política afecta directamente a la estrategia de Washington
Venezuela, con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, es un actor clave en los
equilibrios energéticos globales, y cualquier transición política afecta directamente a la estrategia de Washington

En este escenario, la expectativa de una transición democrática —incluso en un plazo relativamente largo— se erige como un elemento central de la política exterior estadounidense hacia América Latina, con impactos que van desde la seguridad hemisférica hasta los flujos de inversión y comercio energético.

A medida que se acerquen los plazos previstos por Wright, el avance hacia elecciones en Venezuela dependerá de múltiples variables: la evolución del diálogo político interno, el compromiso real de las fuerzas en disputa por sostener una competencia libre, la supervisión de organismos internacionales y la continuidad del apoyo estadounidense y de otros actores clave.

Si bien 18 a 24 meses ofrecen un marco temporal más claro que antes, convertir esa proyección en realidad requerirá negociaciones delicadas, reformas institucionales profundas y un consenso que hoy por hoy no está totalmente definido.

Comentarios