iPhone 17e: el nuevo iPhone de febrero por 599 dólares
El iPhone de febrero que completa la gama
El 17e se ha ganado ya el apodo oficioso de “el iPhone de febrero”: un lanzamiento intermedio que se coloca entre la gran renovación de otoño y los ajustes menores de primavera. Según las filtraciones, Apple lo anunciará alrededor del 19 de febrero de 2026, justo un año después del 16e, replicando un calendario que busca dar aire nuevo a la gama sin esperar al iPhone 18.
La compañía no toca el concepto: un único modelo, formato de 6,1 pulgadas, diseño continuista, precios agresivos para estándares Apple y un foco claro en operadores y grandes contratos corporativos. Este iPhone 17e será previsiblemente el más barato del catálogo actual, pero muy lejos de lo que históricamente significaba “iPhone barato”: hablamos de 599 dólares en Estados Unidos y cifras equivalentes en otras regiones, según coinciden varias fuentes del sector.
El movimiento llega en un momento clave. Tras el repunte de ventas del iPhone 17, especialmente en China gracias a modelos llamativos como el popular color “Hermès orange”, Apple quiere extender ese “superciclo” de renovación hacia segmentos menos dispuestos a pagar cuatro cifras por un móvil. La ecuación es clara: aprovechar un diseño amortizado, añadir silicio de última generación y lanzar un mensaje potente al usuario de Android de gama media que mira de reojo al ecosistema iOS.
A19, módem propio y MagSafe: las claves técnicas
El gran titular técnico del iPhone 17e es que montará el mismo chip A19 que el iPhone 17. No es un detalle menor: hablamos de un procesador que, según las filtraciones, mejora el rendimiento de CPU en torno a un 40% respecto al A18 del 16e y estrena un Neural Engine de 16 núcleos orientado a funciones de inteligencia artificial y de cámara computacional más avanzadas.
A este salto se suma la llegada de MagSafe, ausente en el 16e. El nuevo modelo soportaría carga inalámbrica de hasta 25 W, muy por encima de los 7,5 W del estándar Qi que usaba su predecesor. Esto no solo acelera la carga, sino que abre la puerta a todo el ecosistema de accesorios magnéticos de Apple y de terceros: carteras, soportes de coche, baterías externas, docks de escritorio…
El tercer pilar es el módem propio: el chip C1X para 5G y LTE y el N1 para Wi-Fi 7 y Bluetooth de nueva generación. Apple deja así de depender de proveedores externos en un modelo de volumen, una decisión estratégica tanto en costes como en control sobre la experiencia de red y el consumo energético.
En el resto, el 17e sería deliberadamente conservador: panel OLED similar al del iPhone 14, cámara frontal de 18 megapíxeles con Center Stage y una batería que se mantendría en torno a los 4.000 mAh, con optimización del A19 más que con aumento de capacidad.
Qué sacrifica frente a un iPhone 17 “normal”
La otra cara de la moneda son los recortes. El más visible, la pantalla a 60 Hz. Mientras el iPhone 17 y el iPhone Air han dado ya el salto generalizado a paneles de 120 Hz con ProMotion, el 17e seguiría en los 60 Hz de toda la vida. Para quien venga de un móvil barato no será un drama; para quien ya haya probado un panel fluido, sí se notará el retroceso.
También habría un escalón claro en cámaras. El 17e mantendría una configuración más simple, con una sola cámara trasera principal (y, en el mejor de los casos, un ultra gran angular modesto), lejos de los sistemas avanzados con teleobjetivo y sensores de mayor tamaño de los modelos 17 y 17 Pro. En fotografía nocturna, zoom y vídeo profesional, la distancia será evidente.
El diseño seguiría la misma línea del 16e: chasis ya conocido, marcos algo más gruesos y menos detalles “premium” que en el resto de la familia. Nada de titanio, nada de marcos ultrafinos o de los nuevos acabados de moda. Este hecho revela la filosofía del producto: el dinero se ha puesto dentro, no fuera.
En almacenamiento, las filtraciones apuntan a que el 17e mantendrá los 128 GB de partida, mientras el iPhone 17 ya arranca en 256 GB, otro diferencial silencioso pero real para quien guarda muchas fotos y vídeos.
Para quién es realmente este iPhone 17e
Si uno mira la ficha técnica, puede parecer un iPhone “capado”. Si se mira la estrategia, el encaje es más claro. El 17e apunta directamente a tres públicos: usuarios de gama media, empresas y mercados emergentes.
Para el consumidor de gama media que lleva años en Android, el mensaje es sencillo: por el precio de un gama media-alta de Samsung o de un Pixel 10a bien equipado, puede entrar en iOS con un chip tope de gama, soporte largo de actualizaciones y acceso a todo el ecosistema de servicios, accesorios y aplicaciones optimizadas.
En el canal corporativo, el 17e será la herramienta ideal para flotas de cientos o miles de líneas: mismo chip que los tope de gama —lo que garantiza rendimiento para años—, pero menos coste inicial y sin pagar por cámaras que muchas veces quedan infrautilizadas. “Apple quiere que el 17e sea el iPhone que las empresas compran por volumen sin renunciar a la experiencia del 17”, resume un directivo del sector, en privado.
En mercados emergentes, donde el precio medio de un smartphone sigue muy por debajo de los 400 dólares, el 17e no será un superventas masivo, pero sí la punta de lanza de una estrategia de prestigio: presencia en escaparates, acuerdos con operadores y financiación a plazos que diluye los 599 dólares en cuotas mensuales asumibles para una clase media creciente.
Precio y margen: la apuesta de Apple por los 599 dólares
El gran interrogante es si Apple mantendrá realmente el precio en 599 dólares, como señalan múltiples filtraciones, pese al salto en chip, módem y carga inalámbrica. Todo apunta a que sí: la compañía habría decidido absorber el encarecimiento de componentes para no romper la “psicología de los 599” que ya estableció con el 16e.
Con esa cifra, el 17e se coloca justo 100 dólares por encima de la horquilla prevista para el Pixel 10a (en torno a 499 dólares para el modelo base) y en línea con muchos Galaxy A de gama media-premium en Europa, donde el Galaxy A56 se ha movido entre los 409 y los 479 euros desde su lanzamiento.
La consecuencia es clara: Apple no quiere competir en precio, sino en valor percibido. El 17e será “barato para ser un iPhone”, no “barato sin más”. Su margen unitario seguirá siendo superior al de muchos Android rivales, pero la empresa confía en compensarlo con volumen en mercados donde iOS aún tiene recorrido y con ventas cruzadas de servicios: iCloud, Apple Music, Apple TV+, AppleCare…
En Europa, con impuestos y tasas, es razonable esperar precios de partida por encima de los 650 euros, lo que situará al 17e en una franja delicada: demasiado caro para quien solo busca un móvil funcional, pero atractivo para quien está dispuesto a pagar un poco más a cambio de entrar —o quedarse— en el ecosistema Apple.
Pixel 10a y Galaxy A56: la presión de Android
La comparación inmediata es con el próximo Pixel 10a de Google. Google lo presentará oficialmente el 18 de febrero, justo en la misma ventana temporal que el 17e, con una fórmula ya conocida: pantalla OLED de unas 6,3 pulgadas a 120 Hz, procesador Tensor de nueva generación y batería de alrededor de 5.100 mAh, todo ello por un precio que se espera en torno a los 499 dólares o 549 euros en Europa.
Frente a él, el 17e ofrecerá más potencia bruta por núcleo y mejor integración hardware-software, pero perderá en tasa de refresco, batería y versatilidad fotográfica. El Pixel vuelve a jugar la carta de la cámara computacional y de la experiencia Android pura, con actualizaciones rápidas y un fuerte énfasis en funciones de IA.
En el lado de Samsung, la referencia será la familia Galaxy A, especialmente el Galaxy A56, con pantalla AMOLED de 6,7 pulgadas y 120 Hz, batería de 5.000 mAh y precios en el entorno de los 400-450 euros en el mercado español a mediados de 2025.
El contraste con otras marcas resulta demoledor en un punto: por el precio de un 17e, el usuario Android puede comprar un terminal con más pantalla, más batería y, a menudo, más cámara. La apuesta de Apple se apoya en otro intangible: años de soporte, estabilidad del sistema, ecosistema de accesorios y el valor residual del dispositivo en el mercado de segunda mano.

