Los beneficios de las automovilísticas y las grandes ‘fintech’ marcarán la semana

Resultados de autos y ‘fintech’ ponen a prueba los mercados esta semana

La semana que arranca el 9 de febrero se perfila como una nueva prueba de estrés para los mercados globales. En apenas cinco días, algunos de los mayores fabricantes de coches del mundo y varios gigantes de la intermediación bursátil digital desvelarán sus cuentas, ofreciendo la primera radiografía completa del efecto de los nuevos aranceles del presidente de Donald Trump sobre el negocio internacional. Honda, Ferrari, Ford, Nissan, Mercedes-Benz y Rivian detallarán cómo han encajado el golpe de los impuestos a la importación en Estados Unidos, mientras Robinhood y Coinbase mostrarán si el apetito por la bolsa y las criptomonedas resiste el endurecimiento regulatorio y la volatilidad. El consenso espera subidas de ingresos en la intermediación minorista, pero caídas en parte del negocio cripto. La consecuencia es clara: cualquier sorpresa negativa puede desencadenar un ajuste rápido de valoración en los sectores más expuestos al ciclo, justo cuando las bolsas se mueven en niveles de máximos y con una prima de riesgo cada vez más ajustada.

wall street EPA/JUSTIN LANE
wall street EPA/JUSTIN LANE

Una semana decisiva para las bolsas

La agenda de resultados de esta semana combina volumen y relevancia. Decenas de compañías de prácticamente todos los sectores actualizarán sus previsiones, en un contexto en el que los grandes índices han descontado ya un escenario de crecimientos de beneficios de entre el 8% y el 10% para el conjunto del ejercicio. En este marco, cada ‘guidance’ cuenta. Lo más grave, desde la óptica de los gestores, es que el margen de error se ha reducido: con unas valoraciones exigentes, cualquier decepción en ventas o márgenes se castiga de inmediato.

Wall Street, que viene de varias semanas de rotaciones sectoriales intensas, observará con especial atención a las empresas más cíclicas. El contraste con el comportamiento de los valores defensivos resulta demoledor: mientras sectores como utilities o salud apenas se han movido en un rango del +2% al +3% en lo que va de año, las automovilísticas han llegado a acumular caídas de hasta el 12% en algunos casos. Este hecho revela que los inversores ya están incorporando en precio el riesgo de guerra comercial prolongada. Lo que muestren las cuentas esta semana será, en la práctica, el primer examen cuantitativo de ese escenario.

Los fabricantes de coches, en el punto de mira arancelario

El foco político y económico se centrará en los resultados de los fabricantes de automóviles. Honda Motor, Ferrari, Ford Motor Company, Nissan Motor, Mercedes-Benz y Rivian Automotive desgranarán cuánto negocio han perdido —o salvado— tras la implantación de aranceles adicionales a los vehículos importados en Estados Unidos. La clave estará en la combinación de tres variables: volumen, mezcla de producto y capacidad para trasladar la subida de costes al cliente final.

Los analistas dan por hecho que los aranceles, en algunos casos del 25% sobre el valor del vehículo, han erosionado márgenes, especialmente en modelos de gama media. Sin embargo, marcas de lujo como Ferrari o determinados SUV de Mercedes cuentan con mayor poder de fijación de precios, lo que podría amortiguar el impacto. En el caso de Ford, el mercado vigilará cómo se comportan sus líneas más rentables en ‘pickup’ y SUV frente a la competencia asiática. Para los fabricantes japoneses, además, la evolución del tipo de cambio juega un papel decisivo: una apreciación adicional del yen frente al dólar del 5% podría recortar en torno a un punto porcentual el margen operativo de sus divisiones norteamericanas, según estimaciones de casas de análisis.

El golpe de los aranceles de Trump en cifras

Más allá de los titulares, el mercado busca números. Los inversores quieren saber cuántos puntos de margen han volado por los aires desde la entrada en vigor de los nuevos aranceles y, sobre todo, si se trata de un daño transitorio o estructural. Algunos informes internos apuntan a una caída del 3% al 5% en las matriculaciones de modelos importados en Estados Unidos en el último trimestre, con descensos más acusados en las gamas de entrada y un mejor comportamiento de los vehículos de alta gama.

La reacción de las compañías ha sido desigual. Algunas han optado por reconfigurar la cadena de suministro y aumentar la producción local, aun a costa de asumir inversiones adicionales de varios cientos de millones de dólares. Otras han preferido absorber parte del golpe en precio para no perder cuota de mercado, sacrificando beneficio a corto plazo. “Las automovilísticas se enfrentan a una disyuntiva clásica: proteger el volumen ahora o preservar el margen para poder seguir invirtiendo en electrificación y software. Esta semana sabremos quién ha tomado cada camino y qué coste real tiene la guerra arancelaria en sus cuentas”, resume un gestor europeo con exposición significativa al sector. El diagnóstico es inequívoco: si los aranceles se consolidan, la industria tendrá que redibujar su mapa productivo.

Robinhood, termómetro del pequeño inversor estadounidense

En paralelo al examen de las automovilísticas, los focos de los inversores tecnológicos se centrarán en los resultados de Robinhood Markets. La plataforma de ‘trading’ minorista publicará sus cifras el martes y el consenso espera ingresos totales de 1.320 millones de dólares y un beneficio por acción diluido (BPA) de 0,62 dólares, lo que supondría incrementos del 30,5% y del 14,8% interanual, respectivamente. De confirmarse, se trataría de un crecimiento muy por encima del promedio del sector financiero tradicional, todavía lastrado por el ajuste de tipos.

La clave no estará sólo en los titulares de ingresos y beneficio, sino en la composición de esas cifras. El mercado mirará con lupa qué parte del avance procede de intereses sobre saldos en efectivo y márgenes de crédito y cuánto sigue generándose vía comisiones implícitas en el negocio de opciones y criptomonedas. Un mix demasiado cargado hacia los ingresos financieros podría verse como vulnerable a futuras bajadas de tipos, mientras que una fuerte actividad en opciones alimentaría las dudas sobre la sostenibilidad del perfil de riesgo de su base de clientes. El contraste con otras plataformas más tradicionales resulta evidente: mientras algunos brokers han avanzado apenas un 5% en ingresos recurrentes, Robinhood estaría creciendo a ritmos seis veces superiores.

Coinbase ante la fatiga del criptoinvierno

El jueves será el turno de Coinbase Global, auténtico barómetro de la salud del ecosistema cripto regulado. La compañía presentará unos resultados que el mercado anticipa más débiles que hace un año: el consenso apunta a ingresos de 1.850 millones de dólares y un BPA de 1,15 dólares, en ambos casos por debajo de los picos alcanzados durante las fases de mayor euforia del mercado de activos digitales. El motivo es claro: aunque el precio de las principales criptomonedas ha rebotado en los últimos meses, los volúmenes de negociación siguen lejos de los máximos y la presión regulatoria ha elevado los costes fijos.

Lo más preocupante para los inversores es la visibilidad. Sin una recuperación clara de los flujos minoristas y sin la consolidación definitiva de productos regulados como los ETF de criptomonedas, el negocio de Coinbase se mueve en una franja muy estrecha entre la rentabilidad y las pérdidas. “La compañía ha avanzado en diversificación de ingresos, pero sigue siendo rehén de la volatilidad extrema del bitcoin y del humor de los reguladores. Cada trimestre fuerte puede ir seguido de otro de contracción brusca”, señalan fuentes del sector. Si los resultados de esta semana muestran una caída adicional de volúmenes de doble dígito, el mercado podría empezar a cuestionar las hipótesis de crecimiento implícitas en su valoración actual.

Bancos y otros sectores completan el tablero

Aunque los nombres más mediáticos son las automovilísticas y las plataformas financieras digitales, la semana traerá también resultados relevantes en banca, seguros y consumo. Para los bancos, la atención se centrará en la evolución del margen de intereses y en la calidad de los activos, tras varios trimestres de subida de morosidad en segmentos de crédito al consumo. Un repunte adicional de apenas 0,3 puntos porcentuales en la tasa de préstamos dudosos podría obligar a nuevas dotaciones, recortando beneficios en un contexto en el que la sensibilidad del mercado a este tipo de sorpresas es máxima.

En el sector consumo, la fotografía servirá para medir hasta qué punto el endurecimiento de las condiciones financieras ha frenado la demanda de bienes duraderos. El contraste con el comportamiento de la tecnología resulta llamativo: mientras algunas grandes ‘big tech’ han sido capaces de mantener crecimientos de ingresos de dos dígitos, muchos distribuidores tradicionales apenas logran avanzar un 2% o 3% en ventas comparables. La consecuencia es clara: el mercado exige cada vez más visibilidad y disciplina de capital a aquellas compañías que, a diferencia de las tecnológicas, carecen de narrativas de crecimiento estructural. Esta semana de resultados ofrecerá un catálogo amplio de casos concretos para que los inversores reordenen sus carteras.

Qué se juega el mercado en estos cinco días

Más allá de cada compañía, lo que está en juego es el relato agregado de beneficios. Si la semana confirma que las empresas son capaces de mantener márgenes en un entorno de presión de costes y tensiones comerciales, las bolsas podrán seguir apoyándose en un crecimiento de beneficios de dígito medio alto para justificar las valoraciones actuales. Si, por el contrario, las sorpresas negativas se concentran en sectores clave como autos, intermediación financiera y criptoactivos, podría reactivarse el debate sobre la posibilidad de una corrección más profunda.

Los estrategas mirarán también al comportamiento de la volatilidad implícita. Un repunte del índice de volatilidad de referencia de apenas 5 o 6 puntos durante la semana bastaría para devolver a muchos gestores a una posición más defensiva, incrementando caja y reduciendo exposición a los valores más cíclicos. El contraste con otras regiones, como Europa o Japón, puede resultar asimismo relevante: si las compañías estadounidenses logran defender mejor sus márgenes que sus competidoras internacionales, el flujo de capital podría seguir girando hacia Wall Street, penalizando a las bolsas más dependientes del comercio global.

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