Dow Jones 50.000 el viernes, mayoría absoluta hoy en Japón: la economía marca el pulso global

El histórico salto del Dow Jones y la rotación fuera de la tecnología se cruzan con las elecciones de hoy en Japón, que dan a Sanae Takaichi un mandato fuerte para aplicar más gasto público.
El Yomiuri Shimbun
La primera ministra Sanae Takaichi (centro) se reúne con representantes de la industria de contenidos.
El Yomiuri Shimbun La primera ministra Sanae Takaichi (centro) se reúne con representantes de la industria de contenidos.

El pasado viernes, el Dow Jones Industrial Average superó por primera vez la barrera de los 50.000 puntos, culminando una semana convulsa en la que el castigo a las tecnológicas —en especial al software— puso en duda hasta qué punto la inteligencia artificial está reescribiendo los modelos de negocio del sector. Hoy, mientras Wall Street asimila esa sacudida y se prepara para una avalancha de datos de empleo e inflación, Japón ha acudido a las urnas y ha dado una mayoría holgada a Sanae Takaichi, que promete una agenda de gasto expansivo y estabilidad del yen.

La escena resume bien el momento: en Estados Unidos, el mercado gira hacia sectores de “vieja economía” tras años de dominio tecnológico; en Japón, el electorado otorga hoy a su primera ministra margen político para impulsar estímulos fiscales en plena desaceleración global. Y sobre todo ello planea la Reserva Federal, que esta semana mirará de cerca los datos para decidir si mantiene el freno o acelera nuevos recortes de tipos.

Del susto en el software al Dow 50.000

En las últimas semanas, la tecnología ha pasado de ser motor del mercado a convertirse en foco de preocupación. El índice tecnológico del S&P 500 cae cerca de un 9% desde sus máximos de finales de octubre, mientras el subíndice de software y servicios se ha dejado alrededor de un 15% en poco más de una semana, golpeado por el miedo a que la IA erosione el negocio de las compañías de software tradicional.

Resultados más débiles de lo esperado en gigantes como Microsoft han reforzado la idea de que “no toda IA suma”: el mercado ha pasado del “AI lifted all ships” a una lectura mucho más selectiva, donde se intenta separar ganadores de potenciales perdedores. Como resume Matthew Miskin, de Manulife John Hancock Investments, el temor ahora es que “esta aceleración masiva en la tecnología haga que algunos negocios no vuelvan a ver las tasas de crecimiento que disfrutaban antes”.

Paradójicamente, el viernes el mercado se dio un respiro: el Dow cruzó los 50.000 puntos apoyado en el fuerte tirón de los semiconductores, y la propia tecnología rebotó tras las caídas previas. Pero el daño acumulado en software sigue ahí y condiciona la lectura de lo que ha sido, en realidad, una semana de transición.

Rotación hacia la vieja economía y un índice “cojo”

Bajo ese ruido de corto plazo se consolida una tendencia de fondo: la rotación desde la tecnología hacia sectores tradicionales. Energía, consumo básico e industriales acumulan avances de doble dígito en lo que va de año, mientras los grandes nombres del software corrigen. «La rotación es el tema dominante este año», apunta Angelo Kourkafas, de Edward Jones, al señalar cómo muchas compañías de “vieja economía” están recibiendo ahora la atención que se les negó en el ciclo alcista anterior.

El problema es el peso. Con la tecnología representando todavía cerca de un tercio del S&P 500, el índice apenas logra avanzar unas décimas desde otoño, pese a que la mayoría de sectores suma. Como advierte Jim Reid, de Deutsche Bank, un mercado puede tolerar cierta rotación sin que el índice “salte por los aires”, pero cuanto más profunda y prolongada sea la corrección del sector dominante, más difícil es que el conjunto siga aguantando sin mostrar fatiga.

El foco inmediato seguirá estando en el software: esta semana, los inversores mirarán las cuentas de AppLovin y Datadog, mientras resultados de compañías como Coca-Cola, Cisco Systems o McDonald's servirán de termómetro para el consumo y la inversión “real”.

Semana clave: empleo, IPC y la incógnita Warsh

A partir de mañana, la narrativa puede girar desde la tecnología hacia la macroeconomía. El miércoles se publicará el informe de empleo de enero, con el consenso esperando unos 70.000 nuevos puestos de trabajo, en un contexto en el que los anuncios de despidos han aumentado y el mercado intenta decidir si la debilidad laboral ha tocado suelo. El viernes será el turno del IPC de enero, con una inflación que la Fed sigue describiendo como “algo elevada”.

Por ahora, las expectativas de tipos se mantienen sorprendentemente estables: el mercado descuenta que no habrá nuevos recortes hasta la reunión de junio y anticipa dos bajadas adicionales de 25 puntos básicos de aquí a final de año. Para entonces, el nominado Kevin Warsh podría estar ya al frente de la institución. Como recuerda el periodista financiero Lewis Krauskopf, el reto para los inversores será gestionar un escenario en el que los tipos se mueven poco… pero la percepción del impacto de la IA sobre los beneficios empresariales cambia casi cada día.

Hoy en Japón: mayoría holgada para Takaichi

Mientras todo eso se cocina en Estados Unidos, hoy ha sido Japón el que ha marcado el ritmo político. Las elecciones generales celebradas este domingo han confirmado un respaldo mayoritario a Sanae Takaichi. Según los primeros sondeos tras el cierre de los colegios electorales, el Partido Liberal Democrático (PLD) se situaría entre 274 y 328 escaños de un total de 465 en la Cámara de Representantes, muy por encima de la mayoría absoluta.

Para una dirigente que llegó al poder hace apenas unos meses, rodeada de dudas y controversias internas, el resultado supone una legitimación contundente. La jornada, no obstante, ha estado marcada por una intensa nevada que ha complicado el transporte en varias regiones y por una participación reducida, con un 26,01% registrado a las 18.00 horas, por debajo de citas anteriores. La combinación de mal tiempo y apatía ha reforzado el peso de los votantes más movilizados, en buena medida favorables al PLD.

En sus primeras declaraciones tras conocerse las proyecciones, Takaichi ha insistido en que seguirá centrada en la sostenibilidad fiscal y en la estabilidad del yen, y ha avanzado su intención de presentar un proyecto de reforma fiscal en cuanto se constituya el nuevo Parlamento. Al mismo tiempo, ha querido enviar un mensaje de moderación al asegurar que está dispuesta a escuchar “buenas ideas” procedentes de la oposición.

Gasto japonés, Fed en pausa y un eje Tokio–Washington más firme

Más allá de la aritmética parlamentaria, el giro de hoy en Tokio tiene lectura internacional. Takaichi se consolida como primera mujer al frente de una gran potencia asiática y lo hace con una agenda que combina gasto expansivo y prudencia declarada con la deuda. Desde Washington, el secretario del Tesoro Scott Bessent ya ha elogiado la victoria del PLD y ha definido a Takaichi como “gran aliada”, subrayando que “cuando Japón es fuerte, Estados Unidos es fuerte en Asia”. El respaldo del presidente Donald Trump refuerza esa idea de eje Tokio–Washington en un momento de tensión creciente con China.

Para los mercados, la combinación es delicada: un Estados Unidos en plena transición sectorial, con la IA poniendo en cuestión parte del negocio tecnológico; una Japón que hoy ha dado luz verde a más gasto público; y una Fed que, de momento, prefiere observar los datos antes de mover ficha. El histórico hito del Dow el viernes y la mayoría refren­dada hoy en Japón podrían pasar a la historia como el inicio de un nuevo equilibrio… o como la calma previa a otro tramo de volatilidad si cualquiera de estas piezas —software, datos macro o disciplina fiscal— empieza a fallar.

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