Aragón gira a la derecha: el PSOE se hunde, el PP vence sin mayoría y Vox se convierte en llave de gobierno

Las autonómicas del 8F dejan al socialismo en su mínimo histórico, a un PP obligado a pactar y a Vox como actor imprescindible para formar Ejecutivo. El resultado lanza una señal preocupante a La Moncloa.

Imagen en miniatura del vídeo oficial sobre las elecciones en Aragón 2026, mostrando los logos de los principales partidos y un mapa de la región.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Aragón gira a la derecha: el PSOE se hunde, el PP vence sin mayoría y Vox se convierte en llave de gobierno

Las elecciones autonómicas del 8 de febrero en Aragón han sacudido el tablero político de la región y han encendido nuevas alarmas en Madrid. Con más del 90% de los votos escrutados, el PSOE se desploma hasta los 18 escaños, su peor resultado en la comunidad; el PP gana con 26 diputados, pero se queda muy lejos de los 34 necesarios para la mayoría absoluta; y Vox irrumpe con fuerza, doblando su representación de 7 a 14 escaños y convirtiéndose en la llave de cualquier posible gobierno. Un escenario que complica la gobernabilidad en Aragón y añade presión sobre Pedro Sánchez a nivel nacional.

El derrumbe socialista: un aviso directo a La Moncloa

El gran perdedor de la noche es el Partido Socialista Obrero Español, que cae hasta los 18 escaños y firma su peor marca en Aragón. El resultado tiene una doble lectura: supone una derrota severa para el socialismo aragonés y se suma a una cadena de reveses territoriales que debilitan la posición de Pedro Sánchez dentro y fuera del partido.

Las urnas reflejan la erosión sostenida del PSOE en territorios donde aspiraba al menos a mantener posiciones. El voto que en otros ciclos se consolidaba en torno a la marca socialista se ha dispersado, bien hacia opciones de centro-derecha, bien hacia la abstención. En Ferraz, la pregunta ya no es solo qué ha fallado en Aragón, sino si la estrategia nacional es capaz de reconectar con un electorado que, fuera de los bastiones tradicionales, parece cada vez más distante.

Datos 2026-02-08 at 23.25.46
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Un PP ganador… pero sin capacidad de gobernar en solitario

El Partido Popular se impone en votos y escaños, pero su victoria es menos cómoda de lo que sugiere el titular. Con 26 diputados, los populares pierden dos escaños respecto a las anteriores autonómicas y se quedan a ocho de la mayoría absoluta fijada en 34.

En términos prácticos, el PP estará obligado a tejer alianzas si quiere ocupar la presidencia de Aragón. La suma de los bloques ya no permite soluciones fáciles: la idea de un gobierno en solitario con apoyos puntuales se difumina, y la geometría variable se complica en un Parlamento donde las mayorías pasan necesariamente por pactar con fuerzas a la derecha o a la izquierda. La “noche de victoria” se convierte así en el inicio de una negociación incierta.

Vox, de fuerza secundaria a actor imprescindible

La gran protagonista de la jornada es Vox, que duplica su representación y pasa de 7 a 14 escaños. Ese salto cualitativo coloca al partido de Santiago Abascal en una posición determinante: sin sus votos, cualquier intento del PP por formar gobierno queda, en la práctica, bloqueado.

Desde la dirección nacional de Vox ya se ha lanzado un aviso claro: el apoyo no será automático. Abascal ha hablado de “condiciones muy claras” para entrar en cualquier fórmula de gobierno, lo que anticipa unas conversaciones tensas sobre programas, consejerías y reparto de poder institucional. El recuerdo de desencuentros previos en otros territorios, que desembocaron en convocatorias anticipadas, planea sobre las negociaciones aragonesas.

Gobernabilidad en el aire y tablero de negociación complejo

La nueva aritmética parlamentaria dibuja un Parlamento más fragmentado y con un claro desplazamiento del centro hacia la derecha. El PP no puede gobernar sin Vox; y Vox, con su peso reforzado, tiene incentivos para maximizar su influencia en políticas clave: inmigración, seguridad, gestión del medio rural o reversión de determinadas normativas de la pasada legislatura.

El riesgo para los populares es doble: asumir demasiadas exigencias de Vox puede tensionar su imagen de partido de gobierno ante el electorado moderado; pero intentar minimizar el papel de su socio potencial puede llevar a un bloqueo institucional o incluso a una repetición electoral. El equilibrio entre “gobernar” y “gobernar con quién” se convierte en el dilema central de las próximas semanas.

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Aragón como laboratorio y termómetro para España

Más allá de la política autonómica, los resultados del 8F convierten a Aragón en un laboratorio anticipado de dinámicas que pueden reproducirse en el conjunto de España: desplome socialista, victoria insuficiente del PP y ascenso de Vox como partido bisagra.

Para Pedro Sánchez, el mensaje es incómodo: el deterioro del PSOE en algunas comunidades se consolida y refuerza la sensación de que la marca nacional no logra revertir la fatiga del electorado. Para el PP, la lección es que ganar ya no basta; la gestión de las alianzas con Vox será tan importante como el propio resultado en votos.

Lo que sí parece claro es que las autonómicas de Aragón 2026 no pasarán desapercibidas. Han reconfigurado el mapa regional y han dejado una advertencia política que, en los próximos meses, seguirá resonando mucho más allá del Ebro.

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