El banco italiano mejora previsiones hasta 11.000 millones

Las bolsas europeas suben con récord de UniCredit y más confianza

La semana bursátil arranca en verde en las principales plazas del Viejo Continente. El DAX alemán repunta un 0,54%, el FTSE 100 un 0,14% y el CAC 40 un 0,29% en los primeros minutos de negociación, mientras el Euro Stoxx 50 avanza un 0,52%. El gran motor del optimismo es UniCredit, que ha presentado resultados récord y ha elevado de forma agresiva sus objetivos de beneficio y retribución al accionista. Al mismo tiempo, el índice de sentimiento inversor en el área del euro ha salido por fin de terreno negativo, señalando un cambio de percepción sobre el ciclo económico.

Las bolsas europeas suben con récord de UniCredit y más confianza
Las bolsas europeas suben con récord de UniCredit y más confianza

Un arranque de sesión en verde

Las primeras órdenes de compra han devuelto el tono positivo a las bolsas de Europa. A las 9.00 horas, el DAX subía un 0,54%, el FTSE 100 un 0,14% y el CAC 40 en torno al 0,29%, con el Euro Stoxx 50 ganando algo más de medio punto. El movimiento es moderado en puntos, pero significativo tras varias sesiones marcadas por la cautela y los bandazos sectoriales.

Índice Euro Stoxx 50

En el plano corporativo, los inversores han vuelto a rotar hacia valores cíclicos y financieros. Los fabricantes de chips, con subidas en torno al 5% en nombres como STMicroelectronics, y los grandes bancos lideran el rebote. El apetito por riesgo se refleja también en las compañías ligadas a materias primas, donde mineras como Antofagasta avanzan más de un 2%, aprovechando la mejora de las expectativas sobre la economía global.

Índice CAC 40

En divisas, el euro se aprecia alrededor de un 0,27%, hasta la zona de 1,18 dólares, mientras la libra cede ligeramente frente al billete verde. Este movimiento refleja la lectura de que el ciclo económico europeo podría estar recuperando tracción, aunque una moneda más fuerte introduce un freno potencial para exportadores e industriales en la fase siguiente del ciclo.

UniCredit marca el tono de la banca europea

El gran protagonista de la sesión es UniCredit. La entidad ha cerrado 2025 con un beneficio neto de 10.580 millones de euros, un 13,6% más que el año anterior, pese a un ligero descenso de los ingresos del grupo, que se sitúan en 24.540 millones. El último trimestre ha sido más débil en márgenes —con los ingresos cayendo un 5,6% interanual—, pero los extraordinarios y créditos fiscales han sostenido el resultado final.

Lejos de adoptar un tono prudente, el banco ha elevado su objetivo de beneficio para 2026 hasta 11.000 millones de euros y se ha marcado la meta de alcanzar 13.000 millones en 2028, lo que implica un crecimiento anual cercano al 7% entre 2026 y 2028. Paralelamente, el grupo promete devolver hasta 30.000 millones de euros a los accionistas en los próximos tres años, mediante dividendos y recompras masivas.

Este mensaje agresivo de creación de valor ha sido premiado en bolsa: las acciones del banco han llegado a subir más de un 4%, situándose en máximos no vistos desde 2009. El diagnóstico de mercado es inequívoco: mientras el entorno de tipos siga siendo relativamente alto y el regulador lo permita, la banca seguirá exprimiendo su capacidad de generación de capital. El riesgo, sin embargo, es que esta estrategia deje poco margen de maniobra si el ciclo se complica.

Un rally construido sobre recompras y tipos altos

Lo que muestra el caso del banco italiano es algo más profundo sobre la banca de Italia y del resto del continente. En los últimos trimestres, gran parte del rally financiero no se explica tanto por un crecimiento estructural del negocio, sino por un cóctel de tipos oficiales aún restrictivos, costes contenidos y programas de retribución extraordinarios. Los inversores celebran retornos sobre capital superiores al 15% y pay-out cercanos al 80%, pero el margen para sorpresas positivas se estrecha.

La consecuencia es clara: el mercado descuenta una normalización suave de márgenes y muy pocas pérdidas de crédito. Cualquier señal de deterioro en la calidad de los activos o de giro brusco en la política de tipos del BCE podría activar correcciones violentas en un sector que hoy se percibe como refugio frente a la debilidad de otros segmentos, como renovables u oficinas.

Además, el contraste con la regulación norteamericana es cada vez más evidente. Mientras en Estados Unidos la supervisión empuja a los bancos medianos a reforzar capital y limitar recompras, en el Viejo Continente algunas entidades están vaciando su colchón de forma muy agresiva para sostener la cotización. El resultado inmediato es una banca más rentable, pero también más expuesta si el ciclo da un giro inesperado.

La confianza regresa: el salto del índice Sentix

El segundo pilar del optimismo matinal llega del lado macro. El índice de confianza que elabora Sentix ha pasado en febrero de -1,8 puntos a +4,2, encadenando tres meses de mejora y alcanzando su nivel más alto desde julio de 2025. No se trata de un detalle menor: por primera vez en meses, el indicador vuelve a señalar una visión netamente optimista sobre la economía del área del euro.

El desglose es aún más revelador. El componente de expectativas se dispara hasta 15,8 puntos, frente a 10 en enero, mientras la valoración de la situación actual, aunque sigue en terreno negativo, mejora desde -13,0 a -6,8. En otras palabras, los inversores siguen viendo una economía débil, pero perciben que el peor tramo de la desaceleración ha quedado probablemente atrás.

Este hecho revela un cambio de narrativa. El foco ya no está tanto en si habrá o no recesión técnica, sino en la velocidad de la salida y en cuánto margen tendrá la política monetaria para acompañarla. Sin embargo, el contraste entre la confianza financiera y la realidad de la industria y del comercio exterior seguirá siendo un factor de riesgo: si los datos “duros” no confirman este giro, el rebote de sentimiento podría demostrarse prematuro.

El mensaje del BCE: tipos congelados y prudencia calculada

La jornada llega, además, pocos días después de la última reunión del Banco Central Europeo. La institución decidió mantener sin cambios sus tres tipos de referencia y reiteró que su escenario central sigue siendo una inflación convergiendo hacia el 2% a medio plazo. En su análisis, la economía del área del euro habría crecido alrededor de un 0,3% en el cuarto trimestre de 2025, con un paro en mínimos históricos cercanos al 6,2%.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, insistió en que el banco central seguirá una estrategia “reunión a reunión”, sin precomprometerse con una senda concreta de tipos. El mensaje de fondo es que la institución se considera «en un buen lugar» y no ve razones inmediatas para acelerar los recortes, pese al alivio evidente de las presiones inflacionistas.

Para las bolsas, este tono tiene una doble lectura. Por un lado, asegura un entorno de tipos aún atractivos para la banca y limita el descuento de escenarios de recesión profunda. Por otro, eleva el listón de los datos macro: solo una sucesión de cifras de actividad flojas y de inflación claramente por debajo del objetivo justificaría una normalización más rápida de la política monetaria. Cualquier decepción en este frente podría tensionar tanto la renta fija como los sectores más sensibles al crecimiento.

El contraste con Wall Street y Asia

Aunque el arranque de semana es positivo, el contexto global sigue siendo exigente para los mercados europeos. En Wall Street, los grandes índices han alternado máximos históricos con correcciones abruptas ligadas a la volatilidad del sector tecnológico y a la revisión de las expectativas sobre la inteligencia artificial. En Asia, el peso de China y la debilidad de sus mercados inmobiliario y bursátil siguen generando episodios recurrentes de aversión al riesgo.

Frente a este entorno, las bolsas del Viejo Continente cotizan con descuento estructural respecto a las estadounidenses, tanto en múltiplos de beneficio como en valoración de activos de calidad. El problema de fondo no es nuevo: menor peso de tecnología y salud, más exposición a sectores intensivos en capital y a regulaciones cambiantes. El diagnóstico es inequívoco: Europa sigue siendo un mercado barato, pero barato por motivos que el ciclo actual aún no ha resuelto.

El repunte de hoy, apoyado en bancos, chips y materias primas, encaja en este patrón. Mientras el flujo de beneficios y recompras se mantenga, el mercado europeo puede seguir cerrando parte de la brecha con Wall Street. Sin embargo, el contraste con la dinámica de beneficios y productividad al otro lado del Atlántico sigue siendo demoledor y limita las expectativas de una convergencia plena en el corto plazo.

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