La banca lidera un nuevo estirón del índice en plena resaca tecnológica global y a las puertas de unos datos clave de empleo e inflación en EE. UU.

IBEX 35 marca máximos históricos en 18.195 puntos

La Bolsa española volvió este lunes a hacer historia. El IBEX 35 cerró en 18.195 puntos, con una subida del 1,4% y un avance de unos 250 puntos en la sesión, consolidando por encima de los 18.000 enteros un rally que arrancó a comienzos de año y que ya encadena varias jornadas en zona de récord. El movimiento se apoyó en un fuerte tirón de la banca, con Banco Sabadell al frente tras anunciar una recompra de acciones de hasta 435 millones de euros, y en el rebote de las tecnológicas a ambos lados del Atlántico. El contexto global acompañó: subidas en los principales índices europeos, tono constructivo en Wall Street y un mercado de deuda estable, a pesar de las últimas turbulencias en la exposición asiática a la deuda estadounidense.

IBEX 35
IBEX 35

Un máximo histórico que culmina un trienio excepcional

El cierre en 18.195 puntos supone no solo un nuevo máximo histórico intradía, sino la prolongación de un movimiento de fondo que viene de lejos. Entre 2022 y 2025, el índice español encadenó uno de los trienios más brillantes de su historia, con una rentabilidad anualizada cercana al 33%, impulsada sobre todo por la banca y por valores ligados a infraestructuras y defensa.

Índice IBEX 35

A comienzos de 2026, el IBEX ya inauguró el año marcando récord en torno a los 17.500 puntos, y en febrero ha superado de forma sucesiva las barreras psicológicas de los 18.000 y los 18.100 puntos antes de firmar el cierre en 18.195. La consecuencia es clara: el índice español se consolida como uno de los grandes ganadores del ciclo post-pandemia y deja definitivamente atrás el nivel de los 10.000 puntos que llegó a parecer un techo casi inalcanzable hace apenas tres años.

En la sesión de este lunes, el movimiento alcista no fue aislado: el DAX alemán repuntó un 0,9%, el CAC francés un 0,3% y el EuroStoxx 50 un 0,7%, mientras en Estados Unidos el S&P 500 avanzaba en torno al 0,3% después de recuperar casi un billón de dólares de capitalización el viernes. Ese contexto de alivio global amplifica el significado del máximo del IBEX: no es un destello puntual, sino la continuación de un patrón de fortaleza relativa que empieza a ser estructural.

Sabadell, del susto al protagonismo absoluto

El gran nombre propio del día fue Banco Sabadell, que se disparó un 5,5% y lideró las subidas del índice tras una jornada anterior de fuertes ventas ligada a la salida de su consejero delegado, César González-Bueno.

El banco catalán se sacó de la manga un mensaje contundente al mercado: recompra de acciones por hasta 435 millones de euros, con vocación de amortización y, por tanto, de reducción del capital social. La operación, que se enmarca en un paquete global de hasta 800 millones en recompras aprobado por el BCE, eleva la remuneración total al accionista —entre dividendos y recompras— a cerca de 1.500 millones de euros y un retorno cercano al 9% solo con cargo a los resultados de 2025.

Este hecho revela dos mensajes de fondo. Primero, que Sabadell quiere cerrar definitivamente la etapa de incertidumbre tras la opa de BBVA y la salida de su CEO, reforzando la idea de banco independiente con un plan propio hasta 2027. Segundo, que el exceso de capital en la banca española permite políticas de retorno muy agresivas: solo los seis grandes bancos del índice ganaron 34.000 millones de euros en 2025, un volumen equivalente al presupuesto anual de Defensa.

La consecuencia inmediata es un apoyo muy sólido al IBEX en las caídas, pero también una creciente dependencia del ciclo bancario: si la curva de tipos se normaliza más rápido de lo previsto o las provisiones repuntan, el castigo puede ser simétricamente intenso.

Banco de Sabadell SA

El empuje de la tecnología global y los semiconductores

Aunque el foco de la sesión estuvo en la banca, el verdadero motor de fondo del rebote viene desde Estados Unidos. Tras una semana previa de correcciones fuertes en las grandes tecnológicas —especialmente en el segmento de semiconductores y software—, el viernes Wall Street vivió un rebote de casi un billón de dólares de capitalización, que se extendió a la sesión del lunes con subidas de alrededor del 0,3% en el S&P 500.

Se trató, en buena medida, de un rebote técnico después del castigo previo, pero el movimiento tiene una lectura más profunda: el mercado sigue dispuesto a pagar múltiplos elevados por los ganadores estructurales de la revolución de la IA y de la digitalización, siempre que el escenario de tipos no se descontrole. Mientras tanto, Europa, más pesada en bancos, energía y consumo defensivo, importa el sentimiento de Wall Street a través de los futuros, pero mantiene un perfil sectorial distinto.

Para el IBEX, este contraste es relevante. El índice español apenas tiene exposición directa a los gigantes tecnológicos puros y juega la partida tecnológica por vías indirectas: proveedores industriales, compañías de defensa como Indra o grupos de infraestructuras que incorporan digitalización en sus modelos. El resultado es un comportamiento algo menos volátil, pero también una menor participación en los tramos más explosivos del rally global tecnológico.

Empleo, IPC y tipos: el triángulo que vigila el mercado

La jornada de máximos llega en vísperas de una semana marcada por la macro estadounidense. El informe oficial de empleo, retrasado la semana anterior, se publicará por fin este viernes. El consenso apunta a la creación de unos 69.000 puestos de trabajo, con la tasa de paro estable en el 4,4% y posibles revisiones a la baja en las cifras de los últimos meses.

El escenario ideal para la renta variable es claro: crecimiento sólido pero no exuberante del empleo, junto a presiones salariales contenidas. Cualquier desviación relevante —ya sea un enfriamiento brusco del mercado laboral o, al contrario, una creación de empleo demasiado fuerte— puede reabrir el debate sobre el calendario de bajadas de tipos de la Reserva Federal.

A este dato se sumará el IPC de enero, otra piedra angular para calibrar la desinflación. Si la combinación de empleo e inflación encaja con el guion de la Fed, el mercado reforzará la idea de bajadas de tipos graduales a partir del verano, algo que hoy descuenta la curva implícita. En la deuda, el bono estadounidense a 10 años se movió con relativa calma, con la rentabilidad en torno al 4,22%, tras los episodios recientes de volatilidad ligados a las presiones regulatorias en China para reducir la exposición a Treasuries.

En otras palabras: el máximo del IBEX llega en un punto de equilibrio delicado. Cualquier sorpresa macro puede convertirlo en techo de corto plazo… o en un simple escalón más en la escalera alcista.

Europa se mueve a distintas velocidades sectoriales

En el viejo continente, la foto del día mostró una Europa en modo rebote, pero con fuertes diferencias sectoriales. Viajes y ocio se situaron entre los mejores sectores, reflejando un consumo que resiste el endurecimiento financiero, mientras que el consumo minorista y el cuidado personal quedaron rezagados, castigados por márgenes aún presionados y por la competencia online.

El gran titular estuvo en salud: Novo Nordisk se disparó más de un 8% después de que una firma estadounidense retirara del mercado una versión competidora, más barata, de su medicamento contra la obesidad Ozempic, tras advertencias del regulador. El contraste con otros sectores resulta demoledor: mientras algunas farmacéuticas consolidan posiciones de oligopolio con retornos superiores al 20%, parte del comercio minorista europeo sigue atrapado en márgenes de un dígito y elevada intensidad de capital.

También fue un día especialmente positivo para los bancos italianos, con Unicredit rebotando en torno al 5% gracias a sus planes para devolver hasta 50.000 millones de euros a los accionistas hasta 2030, y para compañías como InPost, el grupo polaco de mensajería que se disparó alrededor de un 14% tras recibir una oferta de compra que valora la compañía en unos 7.800 millones de euros.

El diagnóstico es inequívoco: el dinero sigue premiando escalas de negocio, visibilidad regulatoria y capacidad de retorno al accionista. España no es ajena a esta dinámica.

Un rally apoyado en la banca… y en la paciencia del ahorrador

El peso de la banca en el IBEX ronda el 30% del índice, lo que convierte al sector en el gran árbitro del comportamiento bursátil español. La combinación de tipos aún por encima de los niveles de la década pasada, calidad de activos razonable y programas masivos de dividendo y recompras explica buena parte del rally de los últimos años.

Sin embargo, lo más grave, desde la óptica del ahorrador doméstico, es que esta bonanza bursátil convive con depósitos aún poco remunerados. Mientras los grandes bancos anuncian retornos de doble dígito para sus accionistas, una parte significativa del ahorro de las familias permanece en cuentas corrientes o imposiciones a plazo con tipos muy por debajo de la inflación acumulada del ciclo.

“El contraste entre la rentabilidad del IBEX y la de los depósitos tradicionales es difícil de ignorar; el coste de oportunidad para el ahorrador conservador se está midiendo ya en puntos de PIB de riqueza financiera perdida”, resume un gestor de renta variable española.

La consecuencia es una lenta pero constante migración hacia fondos de inversión, planes de pensiones y productos aseguradores con componente de renta variable, que alimenta a su vez los flujos hacia el mercado español y refuerza el círculo virtuoso del rally.

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