Trump borra un polémico vídeo de los Obama tras "error"
La última controversia política en Washington ha llegado, de nuevo, a través de las redes sociales. Donald Trump compartió en Truth Social un vídeo en el que el expresidente Barack Obama y la ex primera dama Michelle Obama aparecen representados como simios mediante una imagen generada por inteligencia artificial, insertada en una pieza sobre las elecciones de 2020. El clip, publicado cerca de la medianoche del 5 de febrero, permaneció unas doce horas visible antes de ser retirado, después de recibir críticas tanto de demócratas como de destacados senadores republicanos.
La Casa Blanca trató en un primer momento de enmarcar el contenido como un “meme” inspirado en la película El Rey León, pero terminó atribuyendo la publicación a un error de un miembro del equipo presidencial. Según la versión oficial, fue el propio Trump quien ordenó la retirada. Con todo, el episodio vuelve a situar en primer plano el uso de memes y vídeos generados por IA desde la cuenta del presidente y reabre el debate sobre qué límites deberían regir la comunicación institucional en plena era de las redes sociales.
Un vídeo nocturno que desata críticas
El clip formaba parte de una secuencia de más de 60 publicaciones y republicaciones lanzadas desde la cuenta de Trump entre las 22:36 y las 00:25, en una de sus habituales ráfagas nocturnas en Truth Social. Durante aproximadamente un minuto, el vídeo combina mensajes sobre supuestas irregularidades en las presidenciales de 2020 con una breve secuencia en la que los rostros de los Obama aparecen superpuestos sobre cuerpos de simios en un escenario selvático, con otros primates al fondo.
La publicación no incluía texto adicional. Esa ausencia, unida a la imagen escogida, llevó a que numerosos usuarios y dirigentes de ambos partidos calificaran la pieza de ofensiva y cargada de connotaciones raciales, especialmente por tratarse de dos de las figuras afroamericanas más relevantes de la política reciente. En cuestión de horas, el vídeo había sido replicado en otras plataformas y se convirtió en uno de los temas centrales del debate político del día en Estados Unidos.
Que el contenido se enmarcase, además, en un vídeo sobre las elecciones de 2020 —un asunto que sigue polarizando el país— contribuyó a elevar la sensibilidad del episodio. Para muchos observadores, la combinación de mensaje político y caricatura degradante superaba con claridad el tono habitual de la sátira digital.
El origen del meme y la defensa de la Casa Blanca
En su primera reacción pública, la Casa Blanca sostuvo que el clip procedía de un meme ampliamente difundido en internet, en el que Trump aparece representado como un león —“rey de la jungla”— y distintos líderes demócratas adoptan el papel de animales de una parodia de El Rey León. En esa versión original, además de los Obama, se habría incluido a figuras como Joe Biden, Gavin Newsom, Hakeem Jeffries o Alexandria Ocasio-Cortez.
Sin embargo, el fragmento concreto compartido desde la cuenta presidencial eliminaba la presencia de Trump y ponía el foco en la escena de los Obama, lo que amplificó la percepción de carga racial. Antes de que el vídeo fuese retirado, la portavoz de la Casa Blanca pidió “dejar la falsa indignación” y enmarcó el contenido en el terreno del humor político, insistiendo en que se trataba de un meme viral conocido.
La posterior eliminación introduce un matiz relevante. Oficialmente, se debió a un error de un miembro del equipo de comunicación, pero su retirada se produjo después de que el clip generase una reacción muy crítica en medios y redes sociales. Para muchos analistas, el incidente ilustra la dificultad de gestionar contenidos fronterizos entre la sátira y la ofensa cuando se difunden desde el máximo nivel institucional.
Acceso a las cuentas y el problema del “error humano”
La explicación de la Casa Blanca se apoya en un elemento técnico: solo un pequeño grupo de colaboradores de máxima confianza tendría acceso directo a las cuentas del presidente en redes sociales. Un documental reciente mostró incluso cómo Trump dicta algunos mensajes, que después son publicados por miembros de su equipo, lo que refuerza la idea de un trabajo coordinado entre el mandatario y sus asistentes.
Aun así, la versión de que un integrante del staff subió el vídeo “por error” ha generado interrogantes. Por un lado, porque el clip formaba parte de una serie de publicaciones seleccionadas durante una franja de tiempo muy concreta; por otro, porque no es la primera vez que se comparten desde esa cuenta contenidos generados con IA o memes con fuerte carga polémica.
La combinación de acceso limitado, ritmo frenético de publicación y uso intensivo de material proveniente de internet crea un entorno en el que la posibilidad de desajustes entre el criterio de los asesores y la percepción pública aumenta de forma significativa. El caso de los Obama plantea hasta qué punto los protocolos actuales son suficientes para evitar que un contenido sensible termine proyectándose desde el principal altavoz institucional del país.
Reacciones dentro y fuera del Partido Republicano
La respuesta política ha sido rápida y transversal. Desde el Partido Demócrata, diversas voces han pedido una disculpa explícita a los Obama y han enmarcado el episodio en una tendencia preocupante de deterioro del tono del debate público. El exasesor de seguridad nacional **Ben Rhodes, por ejemplo, subrayó el contraste entre la imagen de los Obama y el efecto que este tipo de publicaciones puede tener sobre la percepción histórica de la presidencia actual.
Más llamativa, quizá, ha sido la reacción en el propio Partido Republicano. **Tim Scott expresó su deseo de que el vídeo “no fuera real” y pidió su retirada, mientras que senadores como Roger Wicker o Pete Ricketts hablaron de un contenido “inaceptable” y apostaron por que la Casa Blanca pidiera disculpas. La oficina de prensa de Newsom, por su parte, instó a los republicanos a pronunciarse de forma clara.
También se han pronunciado figuras públicas fuera de la política, como el exjugador de la NFL Torrey Smith, que calificó de “decepcionante” el episodio. Colectivos críticos con Trump dentro del campo conservador, como cuentas organizadas en redes sociales, aprovecharon el caso para insistir en que este tipo de contenidos dificulta la construcción de mayorías amplias.