Geopolítica | Irán

Trump endurece el pulso con Irán: “opciones muy fuertes”, Starlink y una negociación que puede llegar tarde

Con el país sumido en su mayor ola de protestas desde 2022 y un apagón de internet que ya dura días, Donald Trump asegura que EE. UU. estudia “opciones muy fuertes”, que hablará con Elon Musk para intentar restablecer conectividad vía Starlink y que, además, la cúpula iraní habría llamado para “negociar”. Teherán responde con una advertencia directa: si hay ataque, las bases y buques estadounidenses —y el propio Israel— serían “objetivo legítimo”.

EPA/AARON SCHWARTZ / POOL
EPA/AARON SCHWARTZ / POOL

Un país en ebullición y un reloj en cuenta atrás

Irán vive días de máxima tensión: protestas que nacieron el 28 de diciembre por el golpe de la inflación y el encarecimiento de la vida han mutado rápidamente hacia un desafío político abierto al poder clerical. En este contexto, Donald Trump vuelve a colocar a Irán en el centro del tablero y sube el volumen: “estamos mirando algunas opciones muy fuertes”, dijo a bordo del Air Force One. El mensaje no es solo retórica: la Casa Blanca prepara una reunión de alto nivel para revisar alternativas, con un abanico que, según diversas informaciones recogidas por Reuters, incluye desde sanciones y ciberoperaciones hasta escenarios de fuerza.

La clave es el calendario. Trump aseguró que la dirección iraní habría llamado para “negociar” y que “podría” hablar con ellos, pero dejó caer una frase que resume la atmósfera actual: “puede que tengamos que actuar antes de una reunión”. No hay confirmación oficial de Teherán sobre esa llamada. 

El apagón digital: cuando internet es parte del conflicto

La escalada ocurre con un factor que multiplica el riesgo: la información está bloqueada. Reuters señala que el flujo de datos desde Irán se ha visto gravemente limitado por un apagón de internet iniciado días atrás. En ese escenario, Trump anunció que hablará con Elon Musk para explorar si Starlink —la red satelital de SpaceX— puede ayudar a restaurar conectividad en el país.

La referencia no es casual: Starlink ya fue utilizado como vía de bypass en episodios previos de censura digital en Irán, y su uso en conflictos contemporáneos ha demostrado su impacto táctico, político y mediático. Si Starlink entra de verdad en juego, no es solo “tecnología”: es capacidad de organización, de narrativas y de coordinación

Más de 500 muertos: cifras, dudas y una realidad que se endurece

El último recuento difundido por HRANA —organización de derechos humanos basada en EE. UU. con redes de activistas dentro y fuera del país— eleva el balance a 490 manifestantes muertos y 48 miembros de las fuerzas de seguridad, además de más de 10.600 detenidos en dos semanas. Irán no ha publicado cifras oficiales y Reuters subraya que no puede verificar de forma independiente esos datos. Esa mezcla de números crecientes y verificación limitada, amplificada por el apagón, es precisamente uno de los ingredientes más peligrosos: se dispara la tensión y cae la visibilidad. 

En paralelo, el régimen endurece el relato. La televisión estatal ha mostrado bolsas mortuorias en instalaciones forenses en Teherán, atribuyendo los muertos a “terroristas armados”, mientras el presidente Masoud Pezeshkian pide a las familias que no permitan que jóvenes “se unan a alborotadores y terroristas”. 

Washington dividido: presión sí, pero ¿hasta dónde?

En EE. UU. no todo es bloque monolítico. Varios senadores han mostrado escepticismo sobre el efecto real de una acción militar: el republicano Rand Paul advirtió que bombardear podría provocar el efecto contrario y cohesionar a la población contra un enemigo externo; el demócrata Mark Warner alertó de que una intervención podría unir a los iraníes “de un modo que el régimen no ha logrado”. En el otro extremo, el senador Lindsey Graham reclamó una postura mucho más agresiva.

Este debate importa porque marca el margen político de Trump: sanciones y presión diplomática son más “vendibles”; una acción militar abre un escenario de consecuencias abiertas y costes difíciles de contener.

La respuesta de Teherán e Israel: el riesgo de error de cálculo

Teherán eleva la disuasión. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, lanzó una advertencia directa: ante un ataque, Israel y “todas las bases y barcos estadounidenses” serían objetivos legítimos. Al mismo tiempo, fuentes israelíes citadas por Reuters señalan que Israel está en máxima alerta ante una posible intervención estadounidense, con el precedente muy reciente de choques directos y ataques a instalaciones nucleares en 2025. 

En este punto, la amenaza principal es el “accidente”: una mala lectura, una provocación o un incidente operativo que convierta un menú de opciones en un hecho consumado.

La conclusión, por ahora, es incómoda: Irán no solo arde; también se desconecta. Y cuando la política exterior se mezcla con apagones digitales, presiones internas y amenazas cruzadas, el margen para una salida limpia se estrecha.

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